Histórico
19 septiembre 2018El Enganche

Roma: Un problema de planificación

IMG_20180919_140128Por Alex García

La segunda temporada de Eusebio Di Francesco a los mandos de la Roma no está siguiendo el cauce esperado tras las inversiones del club en el mercado estival y la consolidación de una idea de juego que siempre ha acompañado al técnico pescaresi. Los problemas son obvios y similares a los que los giallorossi tenían la temporada pasada, pero hay un factor diferencial a la hora de abordarlos, los resultados. Muchas de las debilidades que se atisban en este equipo ya estaban presentes en el pasado curso y no se han solucionado a corto plazo. Por entonces, los resultados acompañaban, pero tras este inicio de Serie A han saltado las alarmas ante la incapacidad de sacar adelante partidos relativamente factibles.

Antes de entrar a discernir los diferentes motivos por el cuál existe esta problemática en el club capitalino, debemos analizar los movimientos que ha realizado el club para potenciar el esquema de Di Francesco, basado en una idea de solidez defensiva en bloque con presiones altas asiduas que tendrá muy difícil llevar a cabo con la actual plantilla. La labor de ‘’Monchi’’ en el Sevilla F. C siempre ha sido alabada por todos, pero su paso por el club italiano está siendo cuanto menos dubitativo. En su primera temporada logró adquirir jugadores perfectos para la idea de Eusebio, acertando con las obligadas llegadas de Federico Fazio o Aleksandar Kolarov y logrando que su gran apuesta, Cengiz Ünder, explotase meses después de haber llegado.

Los problemas existían, pero el equipo estaba preparado para solventarlos gracias, en gran parte, a su poderoso centro del campo. A Daniele De Rossi se le unían dos interiores capacitados para realizar cualquier tarea, dos todoterrenos como Nainggolan y Strootman. Casualidad o no, ambos han salido del club -con una facilidad pasmosa- este verano con destinos muy opuestos, pero la Roma no ha sabido sobreponerse a estos movimientos pese a no haber cogido por sorpresa a nadie. Partiendo del 4-3-3 que impone Di Francesco, la zona del campo de la que hablamos ha sido reforzada con perfiles que no se asemejan a lo que funcionaba. Javier Pastore o Ante Coric son perfiles mucho más ofensivos que podrían hacer buen papel como mediapuntas, pero no como interiores, mientras que Cristante sí debe ser diferencial en la posición, pero hasta el momento no ha dado la talla. Tan solo la llegada de Steven Nzonzi ha servido para dar recambio a De Rossi, pero poco más.

La pérdida de la pareja Strootman-Nainggolan ha derivado en una pérdida de control total de los partidos, además de ese músculo que permitía lanzar una presión alta capacitada para recuperar balones cerca del área. Sin ese físico y, sobre todo, sin esa armonía táctica que desprendía, el equipo se ve superado con mucha facilidad en su primera línea de presión y esto permite que los rivales se instauren con facilidad en campo contrario. Las dudas de Di Francesco para apuntalar al equipo se vislumbran con un dato. En cuatro partidos ligueros ha utilizado tres esquemas distintos, 4-3-3 ante Torino y Chievo, 4-3-1-2 ante la Atalanta y 5-3-2 ante el Milan. Todo con el objetivo de encontrar el rol perfecto para Javier Pastore, la apuesta clara del técnico italiano por delante de Cristante.

El equipo ha perdido en competitividad, pero, sobre todo, en mentalidad ganadora. La mala gestión de resultados que ya le costó varios puntos la temporada pasada se dejó entrever ante el Chievo Verona, donde el cuadro de Lorenzo D’Anna le remontó el 2-0 inicial. Por otro lado, encontramos las dificultades a la hora de atacar defensas incrustadas en propio campo y la nula capacidad de desborde por los costados. Ünder se ha hecho con el monopolio del costado derecho sin mucho esfuerzo, es algo visible. La llegada de Justin Kluivert es esperanzadora, pero es interesante saber si estará preparado para dar ese salto de calidad necesario durante la presente temporada, porque ni El Shaarawy ni Perotti parecen haber empezado la temporada con la confianza necesaria. Tan solo la figura de Edin Dzeko parece liderar a este equipo con creces. Hay una cita que le define totalmente y que le leí a Adrián G. Domene (@ilregista3 en Twitter): ‘’ Dzeko es el 9 y el 10 de la Roma. Todo lo que te baja, aguanta de espaldas, abre a las bandas… infinito todo lo que le da a su equipo’’ Y es que, en una ofensiva con tal falta de ideas, la figura del ariete bosnio se ha convertido en la gran esperanza giallorossa.

Además, analizando a fondo la plantilla, encontramos la falta de un plan b y, sobre todo, de recambios en el once titular. La baja de Florenzi para el partido de San Siro fue clave en el resultado final. Su sustituto, el holandés Rick Karsdorp, fue un auténtico beneficio para la dupla Calhanoglu-Bonaventura. Gran parte de la ofensiva rossonera llegó por su costado, y sus aportaciones ofensivas fueron más bien estériles. Lo mismo ocurriría si Kolarov o algún miembro de la pareja Fazio-Manolas necesitase un descanso. Ahora mismo no hay un remplazo que de seguridad para una zaga que disputará tres competiciones de máxima exigencia.

Además, la llegada de Robin Olsen no dejó indiferente a nadie. El tiempo dirá si es o no un buen sustituto de Alisson, pero quizás un equipo como esta Roma debería aspirar a un guardameta consolidado en la élite. Para cerrar el texto, es muy interesante ver cómo jugadores que la temporada pasada no tuvieron protagonismo como Defrel o Gérson, están mostrando un gran nivel durante sus cesiones en la Sampdoria y la Fiorentina, respectivamente. Estoy convencido de que la planificación de la actual plantilla no ha sido como Di Francesco quería, pero si alguien puede darle una vuelta de tuerca al equipo, es él.

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