Histórico
13 julio 2018El Enganche

Suecia: Pontus Jansson, el muro white que estuvo a punto de superar a Brolin

SUECIA FOTO

Por César Bellido (@Cesar_B_O)

Verano de 1994. El sol lucía en Estados Unidos y todo el país estaba preparado para albergar el mundial de fútbol, el mayor evento futbolístico a nivel de selecciones. Un país sin tradición en el mundo del fútbol iba a ser el escenario en el que 24 combinados lucharían por suceder en el trono a Alemania Federal, campeona del mundial disputado en Italia. Estados Unidos fue una fiesta y acogió la cita con entusiasmo registrando una gran afluencia de público en cada uno de los encuentros jugados en las nueve sedes, con una media de 70.000 espectadores en cada duelo.

La Suecia de Tommy Svensson

Suecia era una de las selecciones dispuestas a realizar un buen mundial. Superar el subcampeonato logrado en Suecia 1958 era una pared difícil de escalar pero los suecos llegaban con la intención de hacer un buen papel. El cartel de favoritos, como era evidente viendo el potencial de cada una de las selecciones, no recaía sobre los europeos y eso les hizo ser muy peligrosos. Una generación de futbolistas, que pasarían a la historia de los mundiales, liderada por el seleccionador Tommy Svensson se enfrentaba a un gran reto. La columna vertebral del conjunto estaba formada por el portero Thomas Ravelli, los centrales Patrick Andersson y Joachim Bjorklund, los centrocampistas Stefan Schwarz y Martin Dahlin y en la punta del ataque destacaban un rubio bajito como Thomas Brolin y un gigantesco Kennet Andersson.

Los suecos quedarían emparejados en el Grupo B junto a Camerún, Brasil y Rusia. En el primer duelo, Suecia consiguió un meritorio empate a dos ante una gran Camerún, una de las selecciones que causaron una gran sensación en territorio americano. Ljunj y Dahlin anotaron los tantos que valieron el primer punto para los europeos. Los rusos serían el siguiente rival para los suecos y los de Svensson no tuvieron compasión de ellos y terminaron venciendo por un claro tres a uno. El primer gol del duelo fue anotado por Thomas Brolin y los dos restantes fueron obra de Thomas Dahlin. El mundo del fútbol disfrutaba con el juego de Suecia. Su rapidez en los contraataques y su verticalidad en cada acción eran dignas de ser alabadas. Un empate a uno en la última jornada ante la potente Brasil gracias a un gol de Kennet Andersson, al contrario que Brolin este futbolista destacaba por su gran envergadura, daba la segunda plaza del grupo a Suecia. Los octavos de final eran una realidad.

Arabia Saudí no iba a inquietar en exceso a Suecia en la siguiente ronda. Thomas Dahlin y Kennet Andersson, este último con dos tantos en su haber, certificaron el acceso a cuartos de final después de vencer por uno a tres. El triángulo que formaban Dahlin, Brolin y Andersson estaba haciendo trizas a las defensas rivales. Rumania fue un furo rival para poder alcanzar el sueño de la semifinal. Brolin puso el cero a uno en el minuto 78 pero Răducioiu consiguió llevar el duelo a la prórroga a apenas dos minutos para el final. El propio delantero rumano anotó el dos a uno y Kennet Andersson a escasos cinco minutos de llegar a la conclusión puso el esférico dentro de las mallas de la meta defendida por Prunea para llevar el encuentro a la tanda de penaltis. Un fallo en el primer lanzamiento de Mild puso incertidumbre en Suecia pero Andersson, Brolin, Ingesson, Nilsson y Larsson se encargaron de quitarla dando el pase a la semifinal. Los suecos hacían historia y estaban a un solo paso de igualar el logro de 1958.

El penúltimo paso estaba marcado en rojo, Brasil sería la rival. Los suecos pudieron lograr la hazaña pero no estuvieron nada afortunados de cara a portería. La mala suerte y el buen hacer del portero brasileño Claudio Taffarel evitaron el acceso a la gran final. Un tanto de Romario en el minuto 80 supuso la eliminación de los suecos. El césped se inundó de lágrimas por parte de la delegación de Suecia. No había tiempo de lamentaciones y el partido por el tercer y cuarto puesto era el premio al trabajo de todos los suecos. Terminar de la mejor manera y alcanzar un meritorio tercer puesto, algo impensable al inicio del mundial, era el objetivo. Un paseo, eso fue lo que hizo Suecia ante Bulgaria. Brolin abrió la lata y Mild, Larsson y Andersson en una primera parte de ensueño, cerraron el definitivo cuatro a cero. Después de la derrota ante Brasil, terminar en la tercera plaza fue un éxito para una generación de futbolistas que nunca se olvidará.

Thomas Brolin, el pequeño rubio white

Thomas Brolin fue uno de los culpables de un mundial que siempre estará en la retina de los aficionados al balompié. Como un rey, así es como toda Suecia trató a Brolin y a todos sus compañeros. Su pequeña envergadura y su gran habilidad cuando se encontraba dentro del área creaban grandes problemas a las defensas rivales. Su trayectoria a nivel de selecciones no fue muy extensa, apenas 32 internacionalidades a la largo de su carrera. 13 goles y cinco asistencias fueron sus números. El Mundial de Italia 1990, en el que Suecia no pasó de la fase de grupos, y la cita de Estados Unidos 1994 fueron sus dos grandes eventos vistiendo la elástica azul y amarilla.

Después del Mundial de Estados Unidos llegaba otro gran paso para Thomas Brolin a nivel de clubes. Uno de sus sueños era poder disfrutar de la Premier League. Después de permanecer en el Parma durante cinco años, en los que rayó a un gran nivel compartiendo puesto con el colombiano Tino Asprilla, el delantero hacía las maletas para viajar hasta Inglaterra para firmar con el Leeds United. En 1995 el conjunto inglés hacía oficial su fichaje. Un internacional sueco recalaba en el equipo dirigido por Howard Wilkinson. Desde noviembre hasta final de temporada, Brolin disputó 19 partidos en los que anotó cuatro tantos. Los whites no pudieron acceder a Europa a pesar de la gran plantilla que tenían. En la campaña 1996/97 el pequeño rubio regresó al Parma para volver a Inglaterra un año después, aunque esta vez en las filas del Crystal Palace. Con 30 años Thomas Brolin decidió retirarse del mundo del fútbol en el Hudiksvalls ABK sueco, curiosamente sus últimos minutos sobre el tapete verde fueron de portero. Su paso por el Leeds tampoco fue para enmarcar, pero un internacional sueco había hecho ilusionarse a la parroquia que partido tras partido llenaba Elland Road.

El Mundial de Pontus Jansson

Pontus Jansson llegaba al Leeds en la temporada en la temporada 2016/17 procedente del Torino. Con el conjunto white metido en la división de plata del fútbol inglés, el objetivo era el ascenso y el central sueco era una de las grandes adquisiciones. Su participación durante el año fue excelente con tres tantos y dos asistencias y mostrando una gran seguridad defensiva. El ascenso no pudo ser, los whites estuvieron muy cerca pero un irregular final de temporada dio al traste con el sueño de volver a la Premier League. En la campaña pasada, la 2017/18, tampoco pudo conseguir el ansiado ascenso. Un inicio de temporada brillante en el que el Leeds se puso líder acabó con un desastroso final de año. Pontus Jansson jugó un total de 42 duelos en los que logró marcar tres tantos. Su poderío en el juego aéreo es su punto fuerte y eso le ha hecho ser uno de los baluartes en el centro de la defensa white.

Al igual que Thomas Brolin, Jansson es internacional con la selección de Suecia. Su debut con la zamarra sueca fue el 18 de enero de 2012 en un partido ante Bahréin. Jugar un mundial como su compatriota era uno de los sueños que tenia Jansson. El Mundial de Rusia 2018 era la oportunidad para poder lograr el hito de otro white como fue Brolin. El seleccionador Janne Andersson no dudó en incluir en la convocatoria final al central nacido en Arlöv. Con 27 años, Jansson estaba ante su gran oportunidad y en el primer partido ante Corea del Sur pudo ver como Andersson le incluía en el once titular. Jansson completó un gran partido y los suyos se hicieron con el triunfo por un contundente tres a cero. En el segundo y en el tercer partido ante Alemania y México respectivamente, el defensa desapareció del once en detrimento de Lindelöf pero el combinado no lo acusó y terminó pasando a los octavos de final. La cruel derrota ante Alemania en la segunda jornada por un gol en el descuento de Kroos no mermó las ilusiones de los suecos y en el tercer y definitivo duelo vencieron por cero a tres a México.

Repetir el éxito de Estados Unidos 1994 estaba más al alcance de Suecia. En octavos de final esperaba Suiza y Pontus Jansson volvía a ver el partido desde el banquillo. Un tanto en el minuto 66 de Forsberg inundaba de alegría a Suecia. El pase a cuartos de final era un hecho. Pontus Jansson lo celebraba sobre el verde, como ya hiciera otro jugador del Leeds United como Brolin. Inglaterra fue la selección que desvaneció las esperanzas de todo el pueblo sueco. Suecia no pudo completar un buen partido y acabó sucumbiendo ante los ingleses por cero a dos. Harry Maguire y Dele Alli, con dos cabezazos al fondo de las mallas, ponían el final de los suecos a esta aventura rusa. Uno de los más afectados por la derrota era Pontus Jansson, que en este último choque disputó los últimos cinco minutos. El white había visto muy de cerca estar a la altura de otro sueco de leyenda como fue Thomas Brolin. El fútbol siempre tiene una revancha y Pontus Jansson espera ya la cita de Catar 2022 para llevar con orgullo la camiseta de Suecia y pasear por el mundo el escudo del Leeds United, el club con el que choque tras choque suda sangre para devolverle al lugar del que nunca debió desaparecer, la Premier League.

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