Histórico
10 julio 2018El Enganche

Rusia 2018: Un postre a la altura de Bélgica

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Por Miguel Ángel Ruiz (@migruizruiz)

Como con todo lo subjetivo, los análisis solo sirven para poder dar rienda suelta a nuestra capacidad para adherirnos a la opinión de otros y creer, a veces con más vehemencia que otras, lo que nos cuentan sobre algo. Decidimos confiar en que nuestra opinión se parece a otra, sin saber al 100% si encaja de verdad con lo que sentimos y lo que siente quien analiza.

Con algo tan abierto en opiniones como la gastronomía, no me cabe duda que cada cual tendrá sus preferencias, pero si nos dejáramos influir por algunos de los mejores expertos, en chocolate, el mejor parece ser el belga. De la misma manera, en este Mundial, parece que el mejor chocolate también puede ser el belga. De manos, esta vez, de un obrador español afincado hace años en el trabajo duro que exige la Premier League, Bélgica ha llegado a Rusia con una caja de bombones inigualable.

Como agua para chocolate

Bob Martínez conoce la receta. Si en el chocolate belga lo vital es conservar el ingrediente puro de cacao, el seleccionador español ha sabido conservar la esencia del juego belga. La plantilla de 23 que viajaron a Rusia de mano del ex de Everton y Swansea poseen esa capacidad de sacrificio y de trabajo que potencia las virtudes de sus habilidades individuales. Unos ingredientes claros que consiguen, con gran materia prima, que el resultado final mejore todas las participaciones de Bélgica desde 1986 e iguale la mejor clasificación del país europeo en un Mundial de fútbol, cuando la Argentina de Diego Maradona, alejara a la gran selección liderada por Scifo en México.

Tras varios años en los que la Bélgica de Wilmots prometía más de lo que podía dar, parece que una estructura que bebe de esos equipos y que añade las ideas del nuevo seleccionador ha conseguido su objetivo. Añadir a esa ecuación las habilidades individuales de cada futbolista y conseguir que sirvan a un propósito común es lo que ha llevado a este conjunto a ser, sin duda, una de las sorpresas (más esperadas) del Mundial de Rusia 2018.

Victoria “Made in Bob”

El duelo ante Brasil certificó que iban en serio y que la adaptación al medio era su arma más peligrosa. Con Lukaku como ejemplo de servicio a la causa, Bob Martínez supo sorprender a la defensa de ‘Tite’, abriendo el campo y creando espacios que las flechas De Bruyne y Hazard supieron aprovechar en su beneficio. Ese estudio del medio hace ver que este equipo no quiere medallas que no agrupen a todo el conjunto y la labor que cada cual lleva grabada. Ni las incursiones finales de Brasil pudieron traspasar la conjuntada defensa belga con garantías ni los disparos de Neymar pudieron acabar con la seguridad de Courtois. Bélgica dejaba atrás a la samba con un menú rico en chocolate belga. El mejor.

Quizá ese matiz, trabajar como equipo, es el que se despega de las anteriores versiones de Bélgica que habíamos conocido, más individualistas y con una anarquía marcada en todas sus líneas. Por ello, su fútbol puede ser más peligroso que nunca, en una semifinal en la que Francia, vecina geográfica, amenaza las aspiraciones de los belgas en el Estadio Krestovski de San Petersburgo.

Enemigos íntimos

Francia llega como una apisonadora en busca de su segunda final. En el lado opuesto, Bélgica busca la primera. Dos objetivos y dos vecinos que se conocen más que de vista. Una semifinal que traerá consigo la desconfianza necesaria para poder analizar las virtudes y los defectos que el rival puede sacar a relucir en noventa minutos de juego. En 2015, la rotundidad de los de Wilmots acabó con Francia en un amistoso (último partido disputado entre ambas) en la capital francesa, en la que los visitantes se impusieron por cuatro goles a tres. Pero ninguno querrá dejar errores en este ‘match ball’, utilizando armas muy parecidas. Si en Francia es el orden de Kanté y la defensa los que sirven de apoyo para iniciar el ataque, la selección de Bélgica se sirve del dinamismo de su ataque, que, con el talento del mediocampo, tiene la capacidad de generar peligro en pocos pases y a una velocidad de vértigo. Sin abusar de posesión, pero sabiendo controlar el partido, ambos disponen de suficientes avales arriba para poder ganar a cualquiera.

Esta vez, el rival lo tienen cerca. Como cerca está ya la final. Y es un partido a plato único, con opción a un solo postre, que se servirá el domingo 15 de julio, en el Luzhniki.

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