Histórico
6 julio 2018El Enganche

El rey del mundo frente al eterno aspirante

Por Mario Reinoso (@MarioReinoso17)

El cerco se va estrechando. Poco a poco se comienza a vislumbrar el mágico 15 de julio. Día en el que el Mundial de 2018 echará el cierre con una sola selección levantando el título más preciado del mundo del balompié, la Copa del Mundo. Entre los ocho aspirantes que quedan con vida –algunos de ellos inéditos-, dos con historias completamente dispares se cruzarán este mismo viernes en Kazán.

A un lado del ‘rectángulo’ se situará la pentacampeona del mundo. El combinado nacional más laureado de la historia futbolística. Y esa no es otra que Brasil. Cinco títulos mundiales, lo que equivale a cinco estrellas grabadas a fuego en el pecho, a las que quieren añadir una sexta. Han pasado 16 años de la última vez, cuando ‘canarinha’ ganaba por 0-2 a Alemania y elevaban al cielo de Japón el dorado cetro mundial. En cambio, justo enfrente tendrán al eterno aspirante. La Bélgica de Hazard, Lukaku, De Bruyne… Y del técnico español ‘Bob’ Martínez. Una generación que se encuentra en pleno apogeo y ven Rusia como su gran –y quizás última- oportunidad de poner el broche de oro y conseguir el primer título mundialista para los ‘Red Devils’.

El ‘Tite Team’, de menos a más

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No cabe duda de que las horas previas de que diese el pistoletazo de salida el Mundial, Brasil era la gran favorita para proclamarse campeona. Sin embargo, bien es cierto que su trayectoria en dicho torneo ha ido in crescendo. Una evolución favorable desde que en la primera jornada se les atragantase Suiza (empataron 1-1). Ya en la segunda consiguieron el primer triunfo frente a Costa Rica, no exento de sufrimiento pese al marcador. Resultado calcado al que obtendrían en el último duelo de la fase de grupos ante Serbia. Una ronda en la que Coutinho agarró la batuta de la dirección brasileña, con un Neymar algo opaco y siendo el centro de las críticas por su comportamiento dentro del verde.

Esta ‘verdeamarelha’ no será recordada por el famoso ‘Jogo Bonito’, ni mucho menos. Pero sí que lo hará por su efectividad. Ya lo demostró durante la fase de clasificación, la cual gobernó con puño de hierro, sin tener apenas rivales. Un dominio que, en cambio, les costó trasladar a Rusia. Aunque, como reza el dicho, mejor tarde que nunca. Esa eficacia y voracidad la mostraron con su primer ‘hueso’ en la fase del KO. México, una de las sensaciones del torneo, sufriría en sus propias carnes el hambre brasileño en octavos de final. La pentacampeona del mundo se marchó de vacío en la primera parte, y no fue por falta de ocasiones –la culpa la tuvo el ‘Memo’ Ochoa’-.

Ese hueco lo rellenaron poco después con una genialidad entre Willian y Neymar, finalizando en gol del ‘10’ brasileño, el cual comienza dejar sus destellos de estrella. Más tarde, Firmino (más fino que Gabriel Jesús) dictó sentencia con la segunda diana para conseguir el billete rumbo a cuartos. No es casualidad que los tres triunfos de Brasil hayan sido por 2-0. Es decir, siete goles a favor y uno en contra. Un fiel reflejo de lo que significa esta selección: velocidad vertiginosa y solidez defensiva. Se siente cómoda sin balón, defendiendo con un bloque medio-bajo, que salta a la presión cuando el rival merodea la zona de tres cuartos, en busca de ese robo de balón que les permita salir presto a la contra. Es ahí donde mayor peligro destilan los pupilos de Tite, y más viendo el nutrido grupo de velocistas con los que cuentan (Neymar, Willian, Gabriel Jesús, Douglas Costa, etc.).

No hay gloria sin sufrimiento

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El camino de rosas que recorrió Bélgica durante la fase de grupos (consiguieron el pleno de puntos con tres victorias) pareció truncarse durante varios minutos contra Japón. Los ‘Samurai Blues’ pusieron contra las cuerdas a los belgas en apenas cinco minutos con dos tantos (Haraguchi 48’ e Inui 52’). Todo parecía indicar que, por tercera vez consecutiva, se avecinaba el fracaso para los ‘Red Devils’ tras el Mundial de 2014 y la Eurocopa de 2016. Y es que el combinado belga ha sido el rey del ‘hype’ desde hace varios años atrás. Un buen bloque de futbolistas que, no obstante, nunca han llegado a dar el paso definitivo para colocarse entre las mejores del mundo. Es por ello que Rusia 2018 es el máximo objetivo para de, una vez por todas, romper esa barrera. Dejar de ser imberbes. Para ello hay que saber sufrir, como los grandes.

Así fue en los octavos de final. Con ese resultado tan adverso, y con pie y medio de vuelta a Bélgica, Roberto Martínez reaccionó. Por ende, hubo reacción. Dio entrada a Fellaini y Chadli por Mertens y Carrasco. Precisamente, fueron esas dos balas las que completaron una remontada que inició Vertonghen y que puso fin Chadli en el 94’, finalizando un precioso contragolpe de manual. 3-2 y de viaje a los cuartos de final ‘malditos’, aquellos en los que han caído dos veces seguidas (ante Argentina y Gales).

Es aquí donde los ‘palos’ recibidos durante los anteriores torneos se hacen notar. Una experiencia de la que tiraron para, por fin, sobreponerse a las adversidades que anteriormente les condenaban al olvido eterno. Ahora volverán a gozar de una nueva oportunidad de tumbar la puerta del olimpo y codearse entre los gigantes. Para ello, antes, tendrá que batir nada más y nada menos que al rival más temible del panorama del deporte, Brasil.

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