Histórico
1 julio 2018El Enganche

Croacia–Dinamarca: peligro de ‘10’

Por Mario Reinoso (@MarioReinoso17)

Recién dado el pistoletazo de salida a los octavos de final de este maravilloso Mundial de Rusia, son numerosos los duelos especiales –y sorpresas- que han deparado las distintas clasificaciones dentro de los ocho grupos. Desde el A hasta el H no ha habido tregua alguna. Penaltis, expulsiones, goles en los ultimísimos minutos, la caída de Alemania, la vigente campeona del Mundo, eliminaciones por ‘Fair Play’… Y, cómo no, el gran protagonista y animador del torneo: el VAR.

Pero si hay algo que está caracterizando a esta Copa del Mundo, es sin duda alguna la igualdad. La segunda hornada de selecciones (Bélgica, Colombia, Croacia, Dinamarca, México, Suecia, etc.) junto con las más ‘pequeñas’ (Corea del Sur, Marruecos, Irán, Islandia, Nigeria, etc.) han dado un paso al frente para igualar la balanza y bajar de la nube a las grandes favoritas. Esas distancias que antes eran abismales y se traducían en goleadas escandalosas, se han transformado en triunfos por la mínima, con goles agónicos en los instantes finales, o incluso empates y derrotas.

Precisamente, dos de esos combinados nacionales de la denominada ‘Unidad B’ se dan cita este domingo a las ocho de la tarde en Nizhni Nóvgorod: Croacia – Dinamarca. Una ciudad  que, por cierto, está situada al oeste de Rusia, conocida además como el distrito federal del Volga. Será el quinto partido que albergue este estadio (de los seis que se juegan), con capacidad para unas 55.300 personas. Un recinto que se encargarán de llenar aficionados croatas y daneses. De esta eliminatoria saldrá el rival del enfrentamiento que mantendrán España y Rusia.

De ‘Unidad B’… ¿A candidata?

Modric

Y es que no es una locura pensar en que Croacia pueda acabar llegando –muy- lejos en este Mundial. Han cuajado una maravillosa fase de grupos, sumando el pleno de puntos tras ganar todos los partidos frente a Nigeria, golear a Argentina e imponerse a Islandia en una última jornada en la que salieron con hasta nueve suplentes. Buen plantel, sistema de juego súper efectivo, equilibrados en todas las líneas… Se podría decir que es un ahora o nunca para el conjunto ajedrezado. Más si se tiene en cuenta la mayor edad de los Subašić, Ćorluka, Perišić, Rakitić, Modrić o Mandžukić. Una columna vertebral que llegaría bastante ‘pasada de rosca’ a la cita mundialista de Qatar en 2022. Aunque bien es cierto que estarán bien cubiertas sus espaldas con una nueva generación que viene pisando fuerte: Jedvaj, Ćaleta-Car, Kovačić, Brozović, Rebić o Pjaca.

Todo esto bajo las directrices de Zlatko Dalić, quien llegó en el pasado mes de octubre en sustitución de Ante Čačić. Con el nuevo seleccionador, natural de Livno, y cuya última experiencia fue con Al-Ain de los Emiratos Árabes Unidos, ha encontrado su punto álgido. Se mueven en torno a un 4-2-3-1, en el que quizás el cambio más sustancial con respecto al antiguo entrenador es la de intercambiar de posición a sus dos grandes bazas: Rakitić como mediocentro en el doble pivote junto a Brozović (imperial en su marcaje a Messi en la 2ª jornada), con Modrić en la zona de la mediapunta, sin cadenas y grilletes tácticos que le permiten llegar liberado al área rival y probar su disparo desde larga distancia. En consonancia con esto último, también residen otros dos de los puntos fuertes de Croacia. Estos son los ‘puñales’ con los que cuentan por los extremos. Perišić y Rebić se convierten en auténticas torturas para las defensas rivales, y para el propio portero, el cual se tiene que enfrentar a los ‘misiles’ que son capaces de sacar con tan solo un disparo.

Aferrarse a la magia del Odín danés: Christian Eriksen

Eriksen

En el duelo continental europeo, justo en el bando contrario, se podría afirmar sin miedo alguno que se sitúa la Dinamarca de Christian Eriksen. Al contrario que sus rivales, la clasificación danesa no ha sido tan sencilla. La primera y única –y quizás algo injusta- victoria del combinado nórdico ante Perú por 0-1 gracias a la única diana de Poulsen les dio el empujón necesario para encontrarse en los octavos de final. Después, dos empates frente a Australia y Francia –este último con aroma a biscotto– sumaron cinco unidades justas que les permite la licencia de soñar. 

Unos resultados que no han sido acompañados de un juego preciosista que se diga. Es más, la definición exacta es la de efectividad/rentabilidad máxima. El bloque edificado por Åge Hareide se vio trastocado en el primer enfrentamiento con los peruanos tras la tempranera lesión del pivote Kvist. Así, el técnico noruego, en visos de no reconstruir en exceso el ecosistema del 4-3-3, el cual pasa esencialmente por la figura de Eriksen, dio entrada a Schøne. El del Ajax se caracteriza por ser un futbolista más llegador que físico como Kvist, lo cual les exponía algo más a las transiciones ofensivas contrarias. Pero, además del número ‘10’, llama la atención el mix que forma el tan distinto tridente Poulsen- JørgensenSisto. Con un delantero ‘gigantón’, capaz de luchar con la zaga rival para bajar balones –o lo que le sirvan- y de devolverlos de cara o abrir a banda para hilar la jugada de ataque. Otra de las teclas fundamentales de ‘La Dinamita Roja’ es el triángulo que une a Schmeichel con la peculiar pareja de baile Kjær (el veterano) y Christensen (la juventud) como guardianes de la fortaleza danesa. Una defensa férrea, erigiéndose como una de las mejores del torneo con apenas un gol encajado –y de penalti-.

Posibles XI’s del Croacia-Dinamarca

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