Histórico
27 junio 2018El Enganche

México: Basaguren, del convento a la historia de los mundiales

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Por César Bellido (@Cesar_B_O)

De vez en cuando retumbaban las paredes del convento. Allí estaba Juan Ignacio Basaguren, uno de los frailes que ocupaban el recinto religioso y que dedicaban su tiempo libre a jugar al fútbol. La vida de Juan Ignacio estaba encaminada a permanecer en el convento pero iba a dar un giro inesperado y, a la vez, muy emocionante. Su fútbol, aunque por un corto espacio de tiempo, sería lo que pasaría a la historia.

Atlante no pasaba por un buen momento. El conjunto mexicano que vio la luz en 1918 se encontraba al borde de la quiebra debido a sus problemas económicos. La cosa no pintaba nada bien para los azulgranas. El propietario, el Coronel José Manuel Gómez envejecía y sus ganas de seguir en el club eran más bien escasas. Llevaba al frente del club desde el 30 de noviembre de 1936 y su cansancio era evidente, el relevo tenía que llegar. En 1966 decidió vender el Atlante a Fernando González, uno de los empresarios litográficos más famosos de la época. De esta manera, llegaba un cambio de rumbo al equipo del oriente de México. La propiedad del Atlante cambiaba de manos.

Basaguren ficha por Atlante

Foto 2Se decidió hacer muchos cambios, los principales fueron en la confección de la plantilla. Atlante quería volver a conquistar un título, hecho que no ocurría desde la campaña 1951/52 en la que festejaron la Copa de México y la Copa Campeón de Campeones, torneo que jugaban el campeón del torneo liguero y el que lograba el trofeo copero. En la campaña 1967/68 una de las incorporaciones del Atlante fue Juan Ignacio Basaguren. Su contratación fue sorprendente pero ya se había hablado antes del fraile que pulía sus virtudes en el convento. Su carrera religiosa llegaba a su final poco después. Dos semanas más tarde, tras abandonar el convento, Atlante anunciaba su fichaje. Basaguren cambiaba su hábito de fraile por las botas de futbolista.

Enseguida se incorporó al grupo y se hizo un hueco en el once titular del Atlante. Tres meses después de su llegada lograba debutar con el conjunto mexicano. Su carácter, fuerte y un tanto peculiar, llamaba la atención de todos. Tuvo problemas con el dueño del club, con la federación y con miembros del equipo. En 1968 se iban a disputar los Juegos Olímpicos en México y para sorpresa de todos, Basaguren era uno de los futbolistas que iban a tener el privilegio de disfrutar de una competición de gran envergadura. En tan solo nueve meses, la vida del jugador nacido en Ciudad de México daba un giro inesperado pero a la vez atractivo. Con 24 años, el delantero del Atlante era una de las principales atracciones del torneo. Los mexicanos realizaron un buen papel pero acabaron cayendo en semifinales. Después de una gran primera fase en la que lograron dos victorias, ante Colombia y Guinea, y unos impecables cuartos de final en los que arrollaron a España por un clarificador dos a cero, Bulgaria eliminó a los anfitriones con un ajustado tres a dos. A pesar de la eliminación, Juan Ignacio Basaguren había cumplido un sueño, acudir a unos Juegos Olímpicos. Su próxima misión estaba clara, participar en el Mundial de Fútbol de 1970, que también se iba a jugar en su país natal.

“El Fraile” hace historia en su país

mexico-juan-ignacio-basaguren-atlante-55217-pMéxico se vestía de gala para recibir a las 16 selecciones que se enfrentarían en varios duelos por conseguir el preciado trofeo de Jules Rimet, última edición del torneo en la que la Copa se llamaría así. En 1974 adquiriría el nombre de Copa Mundial de la FIFA. Esta era una de las novedades para el Mundial, la otra era que por primera vez se podría efectuar cambios en un partido, dos por combinado. Cinco eran las sedes que disfrutaron del fútbol al máximo nivel.

México se presentaba a su torneo con toda la ilusión del mundo, como Juan Ignacio Basaguren, que era uno de los futbolistas convocados por el seleccionador para afrontar una cita de estas características. “El Fraile”, como era conocido Basaguren por su pasado en el convento, seguía con su escalada meteórica. Pasar de jugar en el patio del convento a disputar un mundial de fútbol en su país estaba al alcance de muy pocos pero Basaguren lo estaba consiguiendo, solo le faltaba poner la guinda de estrenarse con la Tricolor.

Los mexicanos quedarían encuadrados en el Grupo 1 junto a la Unión Soviética, El Salvador y Bélgica. Las opciones de meterse en los cuartos de final eran bastante altas viendo a los rivales. En el primer duelo el marcador no se movió entre los anfitriones y los soviéticos, el encuentro de la segunda jornada se antojaba como una final para México si no querían despedirse del mundial antes de tiempo. El Salvador, como era previsible, no fue un rival que pusiera en grandes dificultades a los que ejercían de locales. Los mexicanos arrollaron por cuatro a cero a los salvadoreños pero la noticia estaba en el banquillo. Por primera vez en un evento de estas características se permitían los cambios, dos por selección y allí estaba Juan Ignacio Basaguren esperando su oportunidad. Después de 12 partidos y 37 cambios llegaba el minuto 83 del encuentro México – El Salvador. “El Fraile”, que había entrado al terreno de juego unos minutos antes, alojaba el balón en la red tras un error monumental del portero. Basaguren hacía historia en los mundiales al ser el primer jugador en marcar un gol saliendo desde el banquillo. En la tercera jornada México venció por la mínima a Bélgica y certificó el acceso a cuartos de final, donde fueron goleados por una intratable Italia. Los mexicanos no pudieron acceder a semifinales pero dejaron un protagonista: Juan Ignacio Basaguren.

Después del histórico gol a El Salvador, la carrera futbolística de Basaguren no fue mucho más allá. Su fuerte carácter y sus pocas ganas de continuar acabaron con la trayectoria del delantero mexicano. Con sólo cinco años disfrutando del fútbol, todos ellos en Atlante, “El Fraile” colgaba las botas para siempre. Quedará en el recuerdo del mundo y de los mexicanos su gol ante El Salvador. Juan Ignacio Basaguren, el hombre que salió del convento para entrar en la historia de los mundiales.

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