Histórico
25 junio 2018El Enganche

España: Nacho, ejemplo de profesionalidad y superación

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Por Carlos López (@Crls_7)

José Ignacio Fernández Iglesias, conocido como Nacho Fernández, tiene una historia de superación desde pequeño hasta la llegada a la Selección Española para disputar el Mundial de Rusia. Nació el 18 de enero de 1990 en Alcalá de Henares (Madrid), y desde muy chico dejó claro que su vida iba a girar en torno a un balón de fútbol. Su andadura futbolística comenzaría en el Colegio San Gabriel en el que dio sus primeras patadas a una pelota, para pasar un tiempo después a vestir la camiseta de la Agrupación Deportiva Complutense Alcalá. Fue en 2001 cuando el Real Madrid se fijó en el talento de Nacho para incorporarlo a las categorías inferiores del club, marcando el camino a su hermano Alex quién años después recorrió sus mismos pasos.

Con sólo 11 años ya se vistió por primera vez la camiseta del club de sus amores, el Real Madrid. Sus padres realizaron un gran esfuerzo teniendo que llevar cada día a los dos hermanos a entrenar, viéndose obligada en varias ocasiones su hermana a realizar los deberes en el coche durante los viajes. Pero todo era por el sueño de los Fernández, ambos hermanos formándose juntos como jugadores año tras año.

Con doce años estuvo a punto de dejar el fútbol

REAL MADRIDEl Real Madrid se disponía a disputar un torneo, pero su madre notó algo raro en él. Nacho Fernández no se encontraba bien, hacía mucho pis y bebía mucha agua, algo que no era normal y Maite Iglesias optó por llevarle al médico. Después de realizarle unas pruebas le diagnosticaron que padecía diabetes tipo 1 teniendo que quedarse ingresado en el hospital, aunque lo peor para el futbolista fue: “Tener que perderme el torneo con mi equipo”. En esos años no había mucha información sobre la enfermedad y cayó como un jarro de agua fría en la familia, siendo peor cuando la doctora que les atendió les dijo que no iba a poder jugar al fútbol nunca más.

Si por algo se caracteriza Nacho es por no rendirse nunca, dejar el fútbol no era una opción. El jugador y sus padres no se quedaron conformes con esa decisión y decidieron consultar a más médicos, hasta que tres días después coincidieron con el que les dio la luz al oscuro túnel por el que estaban pasando. El Doctor Ramírez les dio una versión totalmente diferente, y le confirmó que “el deporte es fundamental para las personas con diabetes y podrás jugar a fútbol sin problemas, es más te obligo a seguir haciéndolo”. Nacho volvió a recuperar la ilusión, a la vez que maduró de golpe, pudiendo seguir con su sueño de jugar en el primer equipo del Real Madrid pero con unas pautas a seguir de por vida. Debería cuidar mucho las comidas, controlando los horarios y cantidades de las mismas. La insulina se convertiría en su fiel compañera, cargando con los aparatos necesarios y concienciándolo en esforzarse aún más en su día a día.

Esta situación no es conocida por todos los aficionados al fútbol, ya que el propio jugador no quería que fuese pública y que se normalizara. Desde entonces Nacho Fernández ha colaborado en diversas campañas de concienciación para apoyar la investigación contra la diabetes. Es un ejemplo de que una enfermedad crónica no es el fin de nada, y que siendo consciente de la situación y con las precauciones pertinentes, las limitaciones en todo lo que se proponen son cero. Siguiendo las pautas que le daban, ha conseguido alcanzar su sueño, siendo más fuerte que nunca. Como ha indicado el propio jugador en varias ocasiones debe cuidarse tres veces más que cualquier jugador y es muy consciente de descansar bien, pero todo eso le ha ayudado a normalizar esta enfermedad y ser un ejemplo para toda persona que la padece. Su estilo de vida saludable le ha llevado a ser de los pocos jugadores que no han sufrido ninguna lesión, hasta esta última temporada donde tuvo la primera aunque leve.

Vida más allá del fútbol

Nacho Fernández es de esos jugadores atípicos en el mundo del fútbol hoy en día. Lo habitual es ver a un futbolista que no compagina su profesión con los estudios, y que vive en grandes urbanizaciones pero el defensa español es todo lo contrario.

José María Fernández y Maite Iglesias, padres de Nacho, siempre le han inculcado la disciplina desde pequeños tanto a él como a sus hermanos. Lo primero de todo eran los estudios, y si querían dedicarse al fútbol tendrían que sacrificar muchas cosas: “Si queréis estar por ahí hasta las dos o las tres de la madrugada y no queréis estudiar después de entrenar, dejad el fútbol y punto”, les decían sus padres. Esta disciplina se ve confirmada ahora de mayor. Nacho ha estudiado INEF administrando su tiempo para conseguirlo y además tiene junto a su hermano Alex una academia de fútbol (Academia NAF) en Alcalá de Henares en la que comparten todos sus conocimientos a los jóvenes que aprenden en ella.

Se podría decir que es de esos futbolistas llamados “raros” ya que no alardea de su dinero ni situación, y además vive todavía en Alcalá de Henares. El resto de sus compañeros en el Real Madrid viven en grandes urbanizaciones en la capital de España, pero a Nacho le gusta la tranquilidad y estar junto a los suyos. En su pueblo tiene a su familia, sus amigos, su colegio y a la gente de siempre, por eso junto a su mujer decidieron seguir viviendo allí. Le gusta salir a pasear, ir al cine, practicar deporte y hacer vida normal, dice que todo eso lo puede hacer con total normalidad rodeado de su gente y que lo ven como uno más de Alcalá. Ha tenido varias oportunidades de mudarse a Madrid pero hasta el momento ha preferido no hacerlo.

Mundial de Rusia, la recompensa

Una vez superado el susto de tener que dejar el fútbol, y normalizado el tema de la diabetes, Nacho pudo centrarse en su formación en las categorías inferiores del club blanco. Fue pasando por todas las categorías inferiores del Real Madrid hasta llegar al Castilla en el año 2009. Fue importante tanto para Alejandro Menéndez como para Alberto Toril, echando el cerrojo a la defensa e incluso llegando a llevar el brazalete de capitán.

Su mejor temporada en el primer filial blanco fue la 2011/2012 en la que el equipo dirigido por Alberto Toril consiguió el ascenso a Segunda División. Nacho Fernández dirigía al equipo desde la defensa, con el brazalete de capitán y siendo parte importante en el ascenso. Ese año compartió vestuario con su hermano Alex Fernández, por lo que el título liguero y la consecución de una plaza en Segunda División fueron mucho más especiales para el jugador. Una generación en la que había nombres como Álvaro Morata, Rubén Sobrino, Lucas Vázquez o Dani Carvajal, pero en la que Nacho demostraba su liderazgo y madurez. Durante el año 2011 fue teniendo sus primeros partidos con el primer equipo, contando con la confianza de José Mourinho. El técnico portugués le hizo debutar el 23 de abril en Mestalla, un partido en el que el Real Madrid venció 3-6 al Valencia y Nacho disputó el partido de titular. El futbolista guarda mucho cariño del entrenador, quién le dio esa confianza para dar el salto con los grandes.

Su evolución en su club le llevo a durante todos esos años compaginar sus intervenciones en los filiales madridistas con la participación en las inferiores de España. Se proclamó campeón de Europa Sub17 en Bélgica participando en la final en la que Bojan le dio el triunfo a España frente a Inglaterra. Con esa misma generación se alzó con la segunda posición en el Mundial Sub17 en Corea del Sur cayendo en la final ante Nigeria en los penaltis. Una final en la que Nacho fue titular, contando con la confianza del seleccionador Juan Santisteban.

En la temporada 2012/2013 llegaría el gran momento, marcando un antes y un después para el defensa madrileño. Después de una buena pretemporada, Mourinho confirmó que el futbolista estaría con el primer equipo. Nueve partidos con el primer equipo, consiguiendo la permanencia con el Castilla, le bastaron para convencer a todos y conseguir el sueño de defender el escudo del Real Madrid en Primera División. Ese mismo verano fue convocado por Julen Lopetegui con España Sub21 para disputar el Europeo en Israel, un campeonato en la que se proclamaron campeones y en el que Nacho fue titular ante Holanda en la fase de grupos venciendo por un contundente 3-0.

Después de esa Eurocopa Sub21, el defensa madrileño fue llamado por Vicente Del Bosque para cubrir la baja por lesión de Iñigo Martínez, realizando su debut en la absoluta ese mismo verano frente a Chile. Ahí comenzaron sus primeros pasos por La Roja, ganando protagonismo en su club con Carlo Ancelotti y afianzándose en las convocatorias de España años después con la llegada de Julen Lopetegui.

MUNDIAL DE RUSIA, LA RECOMPENSA AL DURO TRABAJO

Nacho Fernández es un ejemplo de profesionalidad, de los primeros en llegar a la Ciudad Deportiva y el último en irse. Llevar a sus hijos a la guardería, desayuno en las instalaciones, una hora de gimnasio, entrenamiento con el equipo y a comer, esa es su rutina diaria. Es el padre perfecto y el jugador que todo entrenador quiere tener en su plantilla.

Si por algo destaca principalmente es por su polivalencia en la defensa. El jugador puede jugar tanto de central como en cualquiera de los laterales, es el comodín del Real Madrid y de España, cubriendo cualquier baja de sus compañeros y cuajando grandes partidos siempre que tiene la oportunidad. Un jugador que trabaja en el silencio pero que sobre el terreno de juego siempre hace mucho ruido, todo un seguro. Seguro al corte, siempre bien colocado, no se complica a la hora de sacar el balón jugado, capaz de incorporarse al ataque con peligro, y apareciendo en la faceta goleadora. A pesar de no partir como titular, siempre disputa una gran cantidad de partidos, cosechando en las dos últimas temporadas un total de 37 y 41 partidos, respectivamente, y siendo de los jugadores con más minutos. Todas estas cualidades han provocado que Julen Lopetegui, quién le dio la oportunidad en las categorías inferiores, y ahora Fernando Hierro confíen en él para formar parte de la expedición española que luche por conquistar el segundo Mundial para su país.

Después de caerse a última hora de la lista de convocados para disputar la Eurocopa de 2016 en Francia, finalmente Nacho tiene la recompensa al gran trabajo realizado año tras año. Podrá disputar lo que todo jugador sueña desde pequeño, defender la camiseta de su país en un Mundial. En la primera jornada el seleccionador no podía contar con su lateral derecho titular Dani Carvajal, optando por colocar en su lugar a Nacho confiando en su seguridad defensiva y polivalencia. El defensa no desaprovechó la oportunidad y fue uno de los protagonistas cuajando un gran partido, marcó el tercer gol que pondría a España por delante en el marcador aunque terminó empatando Cristiano Ronaldo. La segunda jornada ante Irán le tocó ver el partido desde el banquillo, pero el futbolista ya le demostró a Fernando Hierro que está preparado para saltar al terreno de juego en cuánto sea necesario y cubrir cualquier hueco de la defensa española.

Nacho Fernández cuenta con un amplio palmarés en las que destacan las 4 Liga de Campeones conseguidas con el Real Madrid, 3 de manera consecutiva. Respecto a su selección, suma 2 Eurocopas (Sub-17 y Sub-21), además de un subcampeonato del Mundo con España Sub-17. En este verano tiene la oportunidad de ampliar sus títulos con La Roja, y conseguir el primero con la absoluta en la lucha por colocar una nueva estrella en el pecho de la camiseta española. Sería el broche de oro a la trayectoria de un jugador diferente, silencioso pero querido por todos sus entrenadores, y quién fue capaz de demostrarle a la diabetes que nada le frena en sus objetivos. José Ignacio Fernández Iglesias “Nacho”, el comodín perfecto.

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