Histórico
18 junio 2018El Enganche

Corea: Son Heung-Min, ¿el mejor jugador asiático de la historia?

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Por Paco Mariscal (@MariscalPakillo)

El jugador asiático es ambicioso por naturaleza, hace falta que muchos gobiernos en Asia apuesten definitivamente por incentivar y apoyar tanto logística como económicamente a un deporte como el fútbol. La mentalidad de los clubes está cambiando, sólo falta que lleguen las ayudas, pero en unos años se verá como mi caso no es aislado sino que pronto llegarán a Europa compañeros igual de preparados”, Hidetoshi Nakata, en una entrevista a la revista Don Balón en verano de 1998 tras su fichaje por el Perugia.

El mítico jugador japonés exponía en sus palabras un hecho, que 20 años después, se ha visto contrastado. La expansión del mercado asiático en general y del futbolístico en concreto es una realidad a día de hoy. Actualmente vemos como este continente exporta jugadores permanentemente hacia países con campeonatos de primer nivel. Jugadores  que a diferencia de la década de los noventa, cuando Nakata llegó a Italia, si que están preparados para dar el salto.

Si ya es complicado de por sí el salto para cualquier chico que despunte en Europa hacia una liga superior, cuando se trata de alguien que llega de China, Japón, Australia, Irán, Corea del Sur, Armenia o Israel, son muchos los factores que provocan que la mayoría de jugadores no terminen de adaptarse o llegar a a ser lo que realmente apuntaban, cuando la red de scouting de algún equipo de nuestro continente les echa el ojo.

La tendencia está cambiando y actualmente las direcciones deportivas de los clubes están fijando cada vez más sus objetivos en el continente asiático. De esta manera tenemos diversos jugadores que juegan en la elite europea y al máximo nivel. Hay están los casos de: Mhkitaryan, Zahavi, Jahanbakhsh, Mooy, Kagawa o Son Heung-Min. Jugadores que han sabido conjugar calidad y la personalidad suficiente para llevar el cambio de una manera beneficiosa y poder así hacer carrera en lo más alto.

De entre todos los nombre propios anteriormente citados, me quedo con uno por encima de todos: Son Heung-Min. El jugador surcoreano ha sabido como pocos dar los pasos adecuados en su, hasta ahora, corta carrera futbolística. Apunto de cumplir 26 años, son ya ocho temporadas las que llevamos viendo al atacante despuntando en Europa. Desde aquel ya lejano debut con el Hamburgo en 2010, su trayectoria ha ido creciendo de manera agigantada. Tras cinco años donde tanto en Hamburgo como en el Bayer Leverkusen fue curso tras curso de los mejores jugadores de la Bundesliga, le llegó la oportunidad de trasladarse a la Premier y la está aprovechando de una manera sensacional.

Mauricio Pochettino ha sabido sacar, como con otros muchos, todo el potencial que Son Heung-Min atesora. El surcoreano eligió un destino ideal, como es el Tottenham, para seguir progresando. El saldo cualitativo en su juego ha sido un aspecto que hemos visto desde su llegada a suelo británico. Son sigue teniendo todas esas virtudes que le conocíamos pero además les ha añadido unos registros de cara a puerta, que son el factor que acaba siendo el que determina que su nivel está ya muy por encima de otros jugadores asiáticos. El surcoreano ya no es solo aquel extremo regateador y habilidoso que provocaba desconcierto a los laterales rivales, ahora es un jugador más versátil que ha añadido más registros a su juego. El entendimiento y lectura del juego han sido un componente clave para que Son pueda actuar en diferentes posiciones y elevar sus cuotas de participación en el juego.

Este progreso ha provocado que todas las esperanzas de Corea del Sur en la Copa del Mundo estén depositadas en el impacto que pueda tener el atacante en el transcurso de los partidos. En su selección, Son es la estrella absoluta y como tal, su responsabilidad es elevadísima. Corea del Sur es un combinado, que a pesar de que ha acudido a su noveno mundial de forma consecutiva, con evidentes limitaciones tanto tácticas como técnicas. Ante tal escenario las acciones individuales pueden y deben decantar la balanza y es ahí donde la figura de Son debe brillar por encima del resto. Shin Tae-Yong ( seleccionador surcoreano) le otorga libertad absoluta al jugador del Tottenham para que él decida donde y cuando intervenir. Y es que solo Son cuenta en su selección con un repertorio tan amplio de recursos para decidir encuentros sin la necesidad de que su equipo le acompañe. Conducciones de balón a alta velocidad, capacidad de desborde y salida por ambos perfiles, buen juego asociativo, disparo de media y larga distancia, último pase…. El abanico de Son Heung-Min es tan amplio que es lógico que su seleccionador le permita licencias que  otros compañeros no disfrutan.

¿Es Son Heung-Min el mejor jugador asiático de la historia? Aún es pronto como para responder a esta pregunta, pero por condiciones, edad, progreso y ambición, yo me atrevería a decir que lo tiene todo como para llegar a serlo.

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