Histórico
28 junio 2018El Enganche

Bélgica en Tecnicolor

Bélgica

Por Carlos Prieto (@catirecai)

Siempre se he dicho que hay 3 cosas que mantiene unida Bélgica: la Familia Real, Bruselas y la Selección Nacional de Fútbol. Bruselas es la capital administrativa, sede de organismos internacionales  y funge como un isla bilingüe que une Flandes, el vecino donde se habla holandés con Valonia el vecino del sur y de habla francófona. Bélgica hace el papel de matrimonio que se mantiene bajo el mismo techo por sus dos hijos.

Los Rode Duivels o Diablos Rojos  como se conoce  la selección belga tuvo una primera generación dorada que durante un timeline que comenzó con la Eurocopa de 1980 y terminó en 2002 con la Copa del Mundo, no faltó a ningún Mundial desde España 82 hasta Japón y Corea 02. A lo largo de ese período exitoso la sensación táctica para la época fue la inclusión de la trampa del fuera de juego  en la que caían los rivales una y otra vez.  Con un planteamiento de 4-4-2, mucho centrocampismo y contragolpe, provocar el offside les permitía acortar el campo y jugar en menos espacios.

Con los matices necesarios provocados por el paso del tiempo se reemplazaban piezas en el sistema, que garantizaban el funcionamiento y poco alteraban el ecosistema. A nivel de clubes eran tiempos donde el Standard de Lieja jugaba la final de la Recopa contra el Barcelona o el Anderlecht vencía en la Copa de la UEFA. Los mercados pequeños tenían éxito en los torneos continentales.

1a961382f7d9e05d843808e6ce3dd04fEnzo Scifo, un metrónomo belga de origen italiano fue el cerebro electrónico de esa  Bélgica donde los apellidos eran belgas de pura cepa: Ceulemans, Pfaff, Preud’homme, Gerets, van der Elst, Vercauteren, De Grijse o van den Bergh. La convivencia entre flamencos y valones no se alteraba por los cambios en el once inicial.  El fin de ciclo de esa generación tenía algún jugador de origen foráneo como Luis Oliveira un brasilero sin nombre que se dio a conocer en Europa. Con la aparición meteórica de los hermanos Emily y Mbo Mpenza de ascendencia congoleña cambiaba el color de la selección. De look rastafari aportaron la genética técnica africana  a la táctica europea.

Con el retiro de la mayoría de los de aquella primera golden generation, Belgica cayó al segundo peldaño del ranking europeo y dejó de ser asiduo en los mundiales. De ese período de ostracismo y a partir de la Eurocopa de 2000 que organizaron junto a Holanda, la Federación se puso a trabajar en el desarrollo del fútbol base y allí descubrieron el tesoro de la diversidad que aportaba la inmigración. Muchos niños nacidos en suelo europeo pero de origen africano que se adaptaban fácilmente al país a partir del manejo del francés.

Con la clasificación al Brasil 2014 se rompió con una larga ausencia belga en Eurocopas y Mundiales. Allí se presentó la segunda golden generation.  Más colorida y rica táctica y técnicamente con mayores recursos para cambiar de estrategia y planteamiento en los partidos. Este upgrade se logró cuando se incorporaron piezas nuevas a un engranaje que había quedado oxidado por el paso inclemente del tiempo y el desarrollo futbolístico en otras naciones que ya habían dado ese paso años antes, como Francia, Holanda y Suiza. Porque Bélgica lo llevaba trabajando mucho tiempo y demasiadas veces había buscado suerte sin alcanzarla, aquí más informaciones.

Romelu Lukaku de origen congolés y con amplia trayectoria en la Premier League ya es el delantero centro con más goles en el combinado nacional y apenas tiene 25 años. Marouane Fellaini es una intimidante torre de origen marroquí de 1.94 con el box to box de un volante ingles.  Moussa Dembelé es un mediocentro con dotes de mediapunta, de padre maliense y madre flamenca; Adnan Januzaj es un extremo de origen albano-kosovar que corre las bandas de la Real Sociedad en España y apuntaba a crack… Radja Nainggolan en un ninja salido de Albania. Divock Origi tiene sangre keniata y representa a Bélgica desde que era categoría Sub 14, Nacer Chadli tiene representó a Marruecos en un amistoso y luego solicitó hacerlo por Bélgica aprovechando su doble nacionalidad. El ariete Michy Batshuayi tiene ascendencia congolesa y un enorme parecido con Didier Drogba; el mismo origen tienen el central Dedrick Boyata o el diamante aún sin pulir, Youri Tielemans.

El líder del plantel es Vincent Kompany, que domina tano el francés como el holandés, las dos estrellas más mediáticas son  Eden Hazard y Kevin De Bruyne, ambos flamencos. Más que un balance entre flamencos y valones hoy es imposible concebir una Bélgica sin el talento y las habilidades que aportan los jugadores de ascendencia mayormente africana a una selección diversa étnicamente. Los retos que plantea hoy el juego hoy son otros a los que un 4-4-2 tradicional ya no puede resolver. Este equipo presenta una riqueza de soluciones de la que muy pocos combinados pueden presumir.  La habilidad de Dries Mertens se complementa con la potencia de Lukaku. La solidez de Courtois y Vertonghen necesita la salida que propone Dembelé. Las proyecciones de Meunier en banda viven del apoyo de Fellaini.

Así se presenta la nueva Bélgica que ya ha llegado a 2 Mundiales y una Eurocopa consecutivos. Una Bélgica muy diferente donde no solo tiene color el uniforme rojo, negro y amarillo. Tiene color su juego vistoso, de técnica, fuerza y velocidad. Es la Bélgica en tecnicolor.

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