Histórico
14 junio 2018El Enganche

Argentina: El país de las pizarras

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Por Carlos Prieto (@catirecai)

Los argentinos tienen en su lista de prioridades al fútbol en primer lugar. Los 43 millones de habitantes son seleccionadores nacionales y todos saben cuál es la fórmula para que Messi sea el de su club y no el del  selección.  Henchidos por el orgullo de contar con 3 jugadores entre el Top 10 de la historia sumando a Maradona y a Di Stefano al delantero blaugrana, en un  Mundial de 32 naciones habrá cinco entrenadores de nacionalidad argentina.

La mirada perdida de Jorge Sampaoli desde su despacho en Sevilla le llevaba a Buenos Aires  donde imaginaba que dirigía a Messi en las concentraciones de Argentina. Cuando la AFA en un intento desesperado por salvar la carrera al Mundial, destituyó a Jorge Bauza y le llamaron no lo pensó dos veces. Aunque ello significaba salir de Nervión por la puerta de atrás, del club que le abrió las puertas a probar fortuna en Europa.

De corriente “bielsista” le gusta que sus equipos desplieguen un fútbol ofensivo, que hagan la presión adelantada, intensidad por toda la cancha los 90 minutos. Esto en competiciones largas, con una plantilla profunda le va muy bien, en campeonatos más cortos, como un Mundial, si la segunda unidad no tiene buen nivel, entre amonestaciones y sanciones le pesa. Su mayor éxito lo consiguió con la selección de Chile con la que ganó la Copa América en 2015.

Ahora por fin al mando de la albiceleste se presenta en Rusia 2018 ante el que posiblemente sea el último de Leo Messi, con el recuerdo amargo para Argentina de la final perdida hace 4 años en Brasil, y 3 eliminaciones consecutivas en Copas del Mundo ante Alemania.

Juan Antonio Pizzi había tomado el relevo de Sampaoli con la roja de Chile, Al principio las cosas le iban tan bien que no se notaba el cambio. Campeones de la Copa América Centenario de 2016 en penales ante Argentina luego de descuartizar a México, 7 a 0. En 2017 llegó a la final de la Copa Confederaciones que perdió ante Alemania, 1 a 0, sin embargo haber quedado eliminados en el camino al Mundial le costó el puesto.

Ahora dirige a Arabia Saudita un país que solamente pasó la primera fase en USA 94, un país pobre futbolísticamente pero millonario en petróleo, con dirigentes prepotentes acostumbrados a lograr lo que quieren. Sobre el verde natural del césped no suelen conseguir resultados memorables. Con lograr algún resultado decoroso, el orgullo de Pizzi podría verse tan recompensado como seguramente lo estará su cuenta bancaria de petrodólares.

Delantero centro en sus años de jugador, el hispano argentino ya sabe lo que es un Mundial, porque jugó por España en Francia ’98. Como técnico ha pasado por el Valencia CF, ahora como técnico su fútbol es menos vertiginoso que el de Sampaoli, busca tener la posesión y no utiliza el recurso del contragolpe como lo hacía el holandés Bert van Marwijk a quien reemplazó al mando de los saudíes. Del talento -o la falta del mismo- en la plantilla estará la clave.

Siempre se ha dicho que del segundo no se acuerda nadie. Héctor Cúper bien sabe de eso un rato. Hasta 10 veces sus equipos han terminado subcampeones, las ocasiones más recordadas cuando dirigía en España al Mallorca fue finalista de la Copa del Rey contra el Barcelona y de la Recopa contra la Lazio. Más funestas aún sus dos derrotas consecutivas en la Final de la Champions League, y al mando del Valencia, contra el Bayern y el Real Madrid.

Pero es fama de perdedor contrasta con lo bien trabajado de sus equipos, como el de Egipto que hoy dirige, donde sólo permitió 18 goles en 32 partidos.  Luego de 30 años de ausencia Egipto vuelve a la Fase Final de un Mundial al que Cúper llega con 62 años y seguramente firmaría un segundo lugar en un grupo donde están Rusia, Uruguay y Arabia Saudita.

El 4-2-3-1 que usualmente utiliza tiene una punta de diamante que no tienen los demás argentinos dirigiendo en el Mundial, salvo Sampaoli: Mo Salah, una versión africana de Messi, que debe llegar a tiempo para el Mundial después de lesionarse el hombro a finales de mayo.

El bueno y el malo en una misma película. Hacía 36 años que Perú no llegaba al Mundial y el hombre que los dejó fuera entonces, hoy los condujo a Rusia. Jorge Gareca, argentino y delantero centro autor del gol con el que Argentina sacaba a Perú de la carrera a México ’86, hoy dirige a la albirroja y su receta para clasificar fue muy simple, devolver al futbolista peruano a sus orígenes, al juego elegante y creativo de siempre aportando el vértigo moderno para convertirla en una de las selecciones más vistosas de la actualidad. La asignatura pendiente que era la disciplina ha permitido que sus dirigidos se matriculen en el curso de la Conmebol hacia Rusia 2018.

De rostro ajado por el viento, mirada profunda, este trotamundos de los banquillos de Suramérica logró recuperar la esperanza en un país tan joven que el 40%  de sus habitantes nunca han visto a su selección jugar un Mundial.

Llegan anímicamente a tope porque el capitán y goleador Paolo Guerrero podrá jugar finalmente luego de una suspensión de seis meses. De como puedan resolver sus duelos contra Dinamarca y Australia depende que puedan avanzar y hacer su que largo viaje a Rusia sea más fructífero. Junto a Brasil son la selección que mejor juego practica en Surámerica. 

Colombia ha mostrado una preocupante dualidad en los últimos 4 años. De aquellas tardes deslumbrantes en Brasil 2014 donde emergió la figura descollante de James Rodríguez, a las noches aciagas en las dos últimas ediciones de la  Copa América. Al mando estará José Pekerman aquel argentino que dirigió a tantas y tantas figuras en las Selecciones menores de Argentina y que se presentara ante los grandes en el Mundial Alemania 2006. En aquella copa debutaba un tal Leo Messi que se quedara en el banquillo viendo como perdían contra Alemania.

Con 68 años, el “profe” Pekerman está de retirada y Rusia 2018 debe ser su despedida. Luego de 6 años de trabajo ha logrado que Colombia sea una selección respetada por su juego. En medio de un recambio generacional, donde viejos pesos pesados del vestuario y no están hoy el liderazgo rece en la zurda prodigios del mediapunta del Bayern, James Rodríguez quien esta vez sí estará acompañado por Radamel Falcao, un punta elegante que ya no está en el nivel top de hace 5 o 6 temporadas, pero que viene a quien el tiempo ha regalado una segunda oportunidad.

José Pekerman es una prueba de que sin tener unas formas estruendosas ni buscar más las cámaras que dar instrucciones a sus jugadores, se puede triunfar.

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