Histórico
1 junio 2018El Enganche

España: Andrés Iniesta, el mago español

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Por Carlos López (@Crls_7)

El 11 de mayo de 1984 nacería en Fuentealbilla (Albacete) un niño que con el paso de los años sería crucial para el devenir del fútbol español. José Antonio Iniesta y María Luján traerían al mundo al que años después acabaría dando a la Selección Española uno de los momentos más grandes de toda su historia, el nombre de Andrés Iniesta quedaría grabado con oro para siempre.

Creció en el seno de una familia humilde y trabajadora, su padre albañil y su madre ayudando en el bar de su abuelo. Desde muy pequeño siempre iba pegado con un balón a los pies y fue entonces cuando sus padres decidieron apuntarlo a las pruebas de selección del Albacete Balompié, comenzando allí su andadura en el mundo del fútbol con sólo ocho años. Su calidad e inteligencia sobre un terreno de juego no pasó desapercibido para nadie desde muy pronto, despertando el interés de varias de las mejores canteras de España y dando su trayectoria un giro en el año 1996 cuando participaba en el Torneo de Brunete. Albert Benaiges se fijó en él y rápidamente habló con sus padres para llevárselo a La Masía del FC Barcelona, siendo una decisión difícil pero con el tiempo acertada. Acostumbrado a un ambiente familiar, la adaptación no fue fácil pero Iniesta superó esos momentos, ayudado por el traslado de sus padres a Sant Feliu de Llobregat, para acabar triunfando en el club y ser sin duda uno de los nombres importantes de la historia blaugrana.

Lo que no sabían en ese momento tantos sus padres como él, es que acabaría siendo historia de la Selección Española. Si con el FC Barcelona su trayectoria es impoluta, con La Roja es de oro con un total de 4 Eurocopas y 1 Mundial. Desde muy joven comenzó a entrar en las convocatorias de las categorías inferiores, siendo participe del triunfo de España Sub-16 en la Eurocopa de 2001. Grupo difícil con las potentes selecciones de Bélgica y Alemania, consiguiendo pasar como segunda clasificada gracias al valor de los goles. En cuartos se enfrentarían a la siempre dura Italia, consiguiendo el pase a semifinales a través de los penaltis. A los pupilos de Juan Santisteban les esperaría Croacia, siendo España muy superior a esta con un contundente marcador de 3-0. En la final deberían medir sus fuerzas ante Francia alzándose con el título gracias a un gol de Fernando Torres de penalti, jugador que fue de la mano de Iniesta en una de las mejores generaciones españolas.

Su ascenso fulgurante con España no pararía y al año siguiente sería convocado con la Sub-19 para disputar la Eurocopa de Noruega. Iñaki Sáez confiaría en varios de los que triunfaron en Inglaterra como Moyá, Fernando Torres y el propio Andrés Iniesta. Eslovaquia, República Checa y Noruega serían sus rivales en el grupo A, pasando como primeros tras cosechar 2 victorias y 1 empate. En la final se enfrentarían a la Alemania de Horst Hrubesch donde Iniesta fue titular en el centro del campo sumando un nuevo título de la mano del mismo goleador, Fernando Torres. En 2003 disputó con España el Mundial Sub-20 en los Emiratos Árabes en el que España quedo subcampeona, tras caer en la final ante Brasil, e Iniesta entró dentro del equipo ideal tras su buen campeonato siendo crucial al marcar el tanto que dio el pase a la final. Pequeña marca de lo que acabaría consiguiendo años más tarde con la absoluta.

Luis Aragonés le dio la oportunidad en la absoluta

Ese niño que deslumbraba en aquel Torneo de Brunete, lo seguía haciendo a cada paso que daba. Iba creciendo a pasos agigantados y siempre siendo importante en cada categoría de España en la que jugaba. Ese ascenso no pasaría desapercibido para Luis Aragonés, quién lo reclutó para la absoluta con sólo 22 años en su proceso de construcción de un equipo ganador. Su primera convocatoria con la Selección Absoluta fue el 15 de mayo de 2006, con debut el 27 de mayo en un amistoso frente a Rusia en su tierra, Albacete. El Sabio de Hortaleza sabía más que nadie y desde el primer momento quiso tenerlo a su lado, siendo incluido en la convocatoria para el Mundial de Alemania ese mismo año. En esa ocasión podría vivir su primera experiencia, aprendiendo de jugadores como Xabi Alonso, Raúl o Albelda, y siempre acompañado de compañeros del FC Barcelona como Xavi Hernández. Fue titular en el tercer partido frente a Arabia Saudí dejando grandes detalles de calidad y vaticinando el gran futuro que se le venía por delante. En esa época España estaba en la llamada “maldición cuartos” y cayó derrotada en octavos ante la Francia de Henry, Zidane y compañía, pero lo que no sabían en ese momento es que esa generación estaba preparada para dominar, y que Luis Aragonés había formado un bloque vencedor con Iniesta entre ellos.

A pesar de esta decepcionante actuación, la Selección de Luis Aragonés ya había cimentando los mimbres de un equipo sólido, liderados por Iniesta. En la Eurocopa de 2008 en Austria y Suiza comenzaría la época dorada de La Roja, con jugadores que marcarían historia en el fútbol español como Iker Casillas, Carles Puyol, Xavi Hernández, Fernando Torres o el propio Andrés Iniesta, entre otros. Mucha ilusión, ganas y fuerza para acabar con la maldición y proclamarse campeona de Europa. Rusia, Grecia y Suecia, esta última con un gol de Iniesta, caerían derrotadas en la fase de grupos con el de Fuentealbilla titular en cada encuentro. Llegaría el gran momento, luchar por pasar de cuartos, y en frente no estaría el rival más idóneo. La Italia de mitos como Buffon, Chiellini y Del Piero, que venía de ganar el último Mundial, no pondría las cosas fáciles y llevaría el partido a los penaltis en los que España acabo rompiendo esa maldición con un estelar Iker Casillas parándole los lanzamientos a De Rossi y Di Natale. Los fantasmas desaparecieron, España fue más España que nunca, y la plantilla comandada por Don Luis Aragonés estaba destinada a levantar la Eurocopa. Rusia no sería rival en unas semifinales en las que Xavi, Güiza y Silva darían el pase a la final donde esperaba Alemania.

El 29 de junio de 2008, en el estadio Ernst-Happel-Stadion de Viena, sería la fecha en la que Andrés Iniesta comandaría el barco español a dominar Europa, y años después el Mundo. En frente, Lehmann, Ballack, Klose, Schweinsteiger y compañía, duros guerreros pero La Roja ya no temía a nadie. Contundente defensa, un centro del campo que bailaba al ritmo de Xavi e Iniesta, y arriba el mismo protagonista que en la Eurocopa Sub-16 y Sub-19, Fernando Torres. Cabalgó entre los defensas alemanes y picó el balón por encima del portero para marcar el tanto que daría el triunfo a España. Un logro que significaba mucho, la recompensa al trabajo de muchos años y finalmente llegaría, la Selección llegaba para quedarse y dejar huella. Andrés levantaría así el primer título con la selección absoluta, el primero de muchos y en todos como uno de los protagonistas, estando en el mejor once del torneo.

Salir del pozo para alcanzar la gloria

El fútbol le tenía preparado otro gran reto años después, pero antes quería hacerle fuerte para afrontarlo. Iniesta metió uno de los goles más importantes con su club el 6 de mayo de 2009 frente al Chelsea, tanto que mandaba a su equipo a la final de la Liga de Campeones. Desde ese momento, hasta el gol que llevó a España a lo más alto, 11 de julio de 2010, debería afrontar uno de sus años más difíciles, muchas situaciones y revés en su vida que le hacen hundirse y tener que pedir ayuda.

Días antes de jugar esa final con el FC Barcelona sufrió una lesión muscular que puso en duda su presencia en ella, pero hizo todo lo posible y acabó forzando para jugarla. Durante la temporada siguiente sufrió varias lesiones musculares, que le impedirían realizar su fútbol con regularidad, y a esto habría que sumarle el fallecimiento de su amigo Dani Jarque el 8 de agosto de 2009 en una concentración con el Espanyol, golpe que le dejaría muy tocado cayendo en un pozo del que no podía salir solo. Fue aquí donde no pudo más y tuvo que pedir ayuda, apoyándose en tres personas que como él dice “son muy importantes en su vida”: Inma, la psicóloga, Bruguera y Navarro, dos psiquiatras. “Cuando te caes, cuando salen las cosas mal, es donde ves a las mejores personas. Esa es mi filosofía, levantarse y volver a pelear”, palabras de Don Andrés. Eso fue precisamente lo que hizo, se levantó, superó una nueva lesión a falta de un mes y llegó a tiempo para disputar el Mundial de Sudáfrica con España.

La Roja pondría rumbo a una nueva competición con mucha más confianza tras haber sumado la Eurocopa. En esta ocasión el capitán del barco sería Vicente Del Bosque, un técnico que cogería las bases de quién cambió el fútbol español, Luis Aragonés, y tendría el difícil reto de seguir con su hegemonía. Algunos cambios como Piqué de pareja con Puyol, Busquets en el medio en lugar de Marcos Senna junto a Xabi Alonso, pero el bloque principal sería el mismo. Una fase de grupos complicado pero solventada con éxito con gran protagonismo para Iniesta al marcar ante Chile el gol que certificaría el pase a octavos. La Portugal de Cristiano Ronaldo seria el rival de la primera eliminatoria, un partido que desatascó Fernando Llorente y sentenció David Villa. Paraguay en cuartos con Iker Casillas proclamándose héroe tras parar un penalti que podría haber cambiado el final de la historia, y Andrés realizando la jugada que acabaría en tanto de Villa. Una potente Alemania en semifinales, víctima en la final de la última Eurocopa, y volviendo a caer a los pies del tiburón Puyol en un remate a saque de esquina.

España seguía de dulce, no había sido fácil el camino hacia la gran final, pero ahí estaban los pupilos de Del Bosque para medir sus fuerzas ante la Holanda de Robben. Fue difícil, hubo que sufrir mucho, Iker Casillas tuvo que parar lo imparable ante Arjen Robben, pero el futuro estaba escrito. Ese chico que enamoró a Albert Benaiges, quién fue llamado por Luis Aragonés para marcar una época con España con sólo 22 años, el mismo que con la Sub-20 estuvo a punto de sumar un Mundial de Juveniles, y tanto había sufrido en el último año, era él el destinado para darle a España su primera estrella en el pecho.

Una prorroga interminable, última jugada entrelazada entre Navas, Cesc y Torres, acaba cayendo el balón en los pies del mejor, del mago español que hizo magia y envió ese balón al fondo de la red para despertar sonrisas, lágrimas y todo tipo de emociones. Todo eso por lo que esta Selección había luchado, por lo que tanto había peleado el de Fuentealbilla, por fin llegó y tenía el nombre de Andrés Iniesta.

Ese chico tímido que alcanzó la gloria, quién nos hizo soñar, y sobre todo quién nos hizo disfrutar. Su humildad ante todo, acordándose de su gran amigo Dani Jarque en el momento de marcar el gol más importante de la historia para la Selección Española.

Nueva hazaña para la historia de España

El legado de Don Andrés no terminaría ahí, el fútbol le tenía preparado un nuevo triunfo dos años después, o mejor dicho él se lo tenía preparado a España en la Eurocopa de 2012 en Polonia y Ucrania. La Roja afrontaba un reto interesante, conseguir lo que nunca nadie había hecho antes, sumar Eurocopa-Mundial-Eurocopa. La misma generación, con algunas novedades, y la oportunidad de pasar a la historia.

Iniesta fue crucial en la fase de grupos, debido a la gran pareja que hacía con David Silva, sobre todo en el encuentro frente a la República de Irlanda donde España certificó el pase a cuartos. Ahí esperaba Francia, ya no había miedo por la maldición y España mostró su superioridad con un doblete de Xabi Alonso. La Roja debería enfrentarse de nuevo a los penaltis, pero en esta ocasión en semifinales y ante Portugal, de nuevo la suerte cayó del lado de los pupilos de Del Bosque y consiguieron el pase a la final.

Precisamente hablando de maldiciones en la final les tocaría medir sus fuerzas ante la selección con la que se acabaron los fantasmas. La Italia de Prandelli con el díscolo Mario Balotelli en la punta de ataque intentaría evitar lo inevitable, que España consiguiera el tercer título consecutivo. El partido parecía más complicado de lo que finalmente fue, rápidamente David Silva abrió el marcador para que Jordi Alba pusiera ventaja justo antes del descanso. El mago español estaba haciendo travesuras, nadie podía pararlo, los centrocampistas italianos lo intentaban sin resultado, y su superioridad quedó demostrada en una de las imágenes del partido, la imagen que parecía de dibujos animados con toda Italia rodeando a Iniesta.

En el tramo final del partido, el goleador español Fernando Torres que no podía faltar a su cita con el gol, y Juan Mata terminaron de certificar la Eurocopa. España pasaba a la historia con tres títulos consecutivos que nunca nadie había conseguido, y Andrés Iniesta dejaba su nombre grabado con oro con otra exhibición de magia futbolística.

Un nuevo Mundial para cerrar un ciclo mágico

Después de un decepcionante Mundial de Brasil donde España no consiguió pasar de la fase de grupos, y una pobre Eurocopa en Francia de 2016. España llega al Mundial de Rusia 2018 con un lavado de cara y nuevas sensaciones. La etapa de Vicente Del Bosque terminó y llegó la nueva Roja de Julen Lopetegui. Varios jugadores de la época dorada dejaron su sitio para nuevas generaciones, pero Andrés Iniesta sigue llevando la varita mágica para dirigir el fútbol español.

El futbolista ya ha anunciado que será su último campeonato con la Selección Española, después de un total de 125 partidos, en los que ha cosechado 94 victorias, 16 empates y 15 derrotas, con un total de 14 goles. Toda una vida defendiendo la camiseta de su país, todo un icono para jóvenes y veteranos, y un palmarés para la historia. Una andadura por Rusia que empezará en el grupo B junto a Portugal, Marruecos e Irán, y que luchará para cerrar su camino con España con un nuevo Mundial que pondría un broche final de oro a una trayectoria inmaculada, ya de por si dorada.

El mago español, el niño que nació con un balón pegado a sus pies y haciendo diabluras por Albacete, puede terminar con otra actuación de magia, colgando su varita haciendo aparecer otra estrella en el pecho de la camiseta de España.

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