Histórico
20 marzo 2015El Enganche

Leire Landa, la felicidad del 23

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Por Fran Moreno (@FranMoreno92)

“Mamá quiero ser como De la Peña”, dijo Leire Landa cuando estaba hace 20 años en aquella habitación del Hospital Universitario de Donostia. Luchando contra un cáncer linfático y con el duro tratamiento de la quimioterapia que le produjo la caída del pelo, Leire quedó fijada de por vida a esa imagen del centrocampista catalán que estaba con la cabeza rapada. Se quitó la gorra que llevaba y junto a ese prodigioso 23 comenzó la historia de superación de esta irundarra que se acaba de recuperar de su última lesión, una rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha.

La imagen del 23, su número favorito, aquel que siempre ha vestido, viste y vestirá allá donde juegue. El número que Iván de la Peña llevó hasta su retirada. No hay otro dorsal posible para Leire que no sea su 23, el que le iluminó con tan solo 9 años cuando consiguió marcar el gol más sufrido e importante de su vida al vencer a ese cáncer linfático que otros niños como Mikel no pudieron sobrevivir. “Se me ha quedado grabado ese número 23, cuando lo vi debutar con el Barça y vi que estaba calvo. Me chocó ver como un jugador del Barça no tenía pelo y disfrutaba jugando al fútbol”, confiesa Leire.

No hay otro dorsal posible para Leire que no sea su 23, el mismo que llevó Iván de la Peña hasta su retirada

Los 20 kilómetros que separan Irún del Hospital de Donostia fue el viaje más duro que sus padres, su hermana y Leire hayan hecho nunca. Muchos meses de sufrimiento, con un tratamiento muy duro y fuerte, en plena infancia donde sus padres y su hermana Ainara sufrían a diario viendo como la pequeña Leire luchaba por vencer a ese cáncer linfático. “Para ellos fue mucho más duro. Yo sabía que estaba mal pero ellos fueron los que lo pasaron todo y su ayuda fue la mejor de todas. Son unos luchadores diarios”, señala Leire de su familia, de los tres pilares que le ayudaron a llevar el balón a esa portería que señalaba donde estaba la curación del cáncer.

Aquel triunfo que consiguió con nueve años le ha dado más fuerzas para que 20 años después, Leire haya vestido la camiseta de la Real Sociedad, Atlético de Madrid, Athletic Club y en la actualidad el Barça, además de disputar una Eurocopa y con muchas opciones del próximo junio viajar hasta Canadá y ser una de las 23 elegidas para jugar el primer Mundial de la historia de la selección. Dos décadas de mucho trabajo y esfuerzo con continuas revisiones pero siempre con el objetivo de vivir a diario, luchar y ser muy feliz.

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Este verano decidió cambiar de aires. Dejaba su tierra, Euskadi y el Athletic Club para viajar hasta Barcelona. Pero todo se vino abajo en la final de Copa, precisamente contra el Barça, en su último partido con la camiseta del Athletic cuando antes del descanso, el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha se rompió. “Se me cayó el mundo encima” confiesa Landa. Una parada total a su progresión y además en pleno cambio de equipo. Tras siete meses de lucha y recuperación, Leire ha vuelto en plena forma y se ha hecho con un puesto en el 11 titular de Xavi Llorens. “Estoy muy agradecida a todo el equipo médico del Barça. Me han tratado genial y estoy muy contenta”.

A pesar de sufrir esta dura lesión de rodilla y que la ha dejado varios meses parada, cuando Leire lo piensa fríamente lo tiene muy claro “solo es una rodilla, hay gente que lo está pasando peor y está luchando para seguir viviendo”. Una lección de vida continua de esta irundarra que solo tiene en mente vivir el día a día. “He visto que de un día para otro se te puede caer todo. Solo quiero vivir cada día y seguir mejorando”, confiesa la defensa guipuzcoana. Su único objetivo es recuperar el nivel que tenía y estar a disposición del entrenador. “Sé que volveré a mi mejor versión. Me veo con muchas fuerzas” manifiesta Leire.

“He visto que de un día para otro se te puede caer todo. Solo quiero vivir cada día y seguir mejorando” – Leire Landa

Padecer un cáncer siendo una niña hace que Leire esté en continua comunicación ante casos similares al de ella. “Es una enfermedad muy dura. A nivel personal lo pasas muy mal porque los tratamientos son muy duros”, señala Landa que siente mucha tristeza cuando ve sufrir a la gente. “Lo viví con mis padres y mi hermana. Es muy duro por lo que se pasa, sobretodo tus seres más queridos”, confiesa la jugadora vasca.

El domingo volverá a una de sus primeras casas, el Atlético de Madrid donde Leire guarda muchos recuerdos. “Fue mi primera experiencia fuera de casa. En una ciudad tan grande como Madrid. Tengo allí muchos amigos y siempre es un placer volver a visitarlos”. Hace mes y medio que Leire se recuperó de su lesión de rodilla. Cuando recibió el alta lo manifestó de esta manera en Twitter, “Hay palabras que marcan una vida. Y una me ha acompañado siempre y me encanta. Hoy la he vuelto a escuchar, ALTA”. Una palabra que Leire la define como “me da mucha felicidad”. Alta, la palabra que escuchó hace 20 años, cuando en su habitación se quedó grabado con la calva que llevaba el 23, la imagen que siempre le ha acompañado cada día para hacer lo que más le gusta: darle patadas al balón y pasarla, como su ‘lo Pelat’ preferido, Iván de la Peña.

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