Histórico
21 enero 2015El Enganche

Barcelona-Atlético: el partido que no fue


Barcelona-vs-Atlético-de-Madrid

Por David de las Heras (@David_Heras)

Probablemente, si has nacido en la segunda mitad de la década de los 90, si te digo que el Atlético de Madrid ganó una eliminatoria de Copa por un global de 6-0 al Barcelona de los Rivaldo, Figo, Guardiola y compañía… Sin jugar uno de los dos partidos, te sorprenda. En cambio, si has nacido antes de los 90 mantendrás la cara de sorprendido y te habrás dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Vamos a recordar aquellas extrañas semifinales.

Corría el año 2000, un nuevo milenio. El Deportivo de la Coruña se llevaría la única Liga de su historia, la que competiría con un Barcelona que poco pudo hacer ante la manera que tenían de jugar los hombres de Javier Irureta. El holandés Makaay ponía el gol y los brasileños Mauro Silva, Djalminha, Flavio Conceiçao y Donato imperaban en un mediocampo que pasó a la historia y acabó siendo inalcanzable en Liga para el Barça de Louis Van Gaal, que contaba en su plantilla con grandes jugadores como Figo, Rivaldo o Guardiola. A pesar de ser una gran historia, hoy queremos contar otra. En Champions, el Barça también se llevó un palo, el Valencia les apeó en semifinales y quitó la ilusión mediática de tener un clásico en la final de la Champions. Esta se jugaría en París y acabaría siendo la octava Copa de Europa para el Real Madrid, pero esta hoy no es la competición.

Año 2000: Al Atlético solo le quedaba la Copa del Rey; al Barça no le quedaba forma de afrontar la Copa del Rey

En Copa del Rey (esta sí que es la historia), el Atlético de Madrid de Radomir Antic había llegado a semifinales tras eliminar al Rayo Vallecano en una igualada eliminatoria que se acabó decidiendo por el valor doble de los goles fuera de casa (Ida 0-0 y vuelta 2-2). La Liga se les escaparía por mucho, tanto que esa temporada a muchos seguidores del Atlético les da grima recordarla, terminaron la Liga en decimonovena posición y descenderían a Segunda División. Pero eso vino después de jugar la semifinal de Copa del Rey. El Barcelona era el rival del equipo colchonero en semifinales. A pesar de haber hecho una gran temporada, el público del Camp Nou aún tenía dudas con el equipo de Louis Van Gaal. Tras endosar en cuartos de final un soberbio 6-0 en el global al Osasuna, los culés se veían finalistas de esa Copa del Rey. Tan solo aguardaba un escollo, el Atlético de Madrid, equipo que no acababa de arrancar.

El Atlético de Madrid sabía que la única competición a la que podría aferrarse era la Copa del Rey y fue a por todas ante el Barcelona. La ida de la eliminatoria se jugó en el Calderón, los de Antic derrotaron al Barcelona en un partido que supieron leer de principio a fin y que se les puso muy de cara con un gol de Hasselbaink a mediados de la primera mitad. Al arrancar la segunda, Baraja y Hugo Leal pondrían el definitivo 3-0 en el marcador. El Barça no hizo un gran encuentro, la Copa no era prioritaria para ellos (aún peleaban por la Liga y la Champions) y Van Gaal había rotado a parte del equipo titular. Al término del partido, Radomir Antic se mostró cauto con la vuelta, Van Gaal exhibió resignación con la intención de darle la vuelta en el Camp Nou (aún no sabía que esta competición no era prioritaria) y Jesús Gil, el excéntrico presidente del Atlético de Madrid, se mostraba exultante y sorprendido por el juego del Barcelona: “Han jugado peor que el Escalerillas en Madrid”. La vuelta sería muy diferente.

barcelona

El partido de vuelta estaba planificado para jugarse en el Camp Nou el día 25 de abril, finalmente se adelantó debido a que ese mismo día había jornada de selecciones. El Barcelona, con Núñez aún de presidente, no tenía buena relación con la RFEF, ente organizadora de la Copa del Rey. El tema de la jornada de selecciones provocó que el Barcelona apenas tuviera jugadores para dicho partido. Kluivert, Reiziger, Bogarde, Cocu, Frank de Boer, Zenden, Figo, Litmanen y Rivaldo estaban concentrados con sus combinados nacionales, y  por otro lado, Luis Enrique, Ronald de Boer y Amunike estaban lesionados, por lo que se perderían el partido. El Barça contaba con tan solo once jugadores de los cuales dos eran porteros.

Días antes de disputarse, el Barcelona intentó cambiar la fecha del partido debido a esa falta de efectivos, pero la RFEF hizo oídos sordos y alegó lo cargado que estaba el calendario de ambos equipos como para cambiarlo (Barcelona estaba jugando semifinales de Champions con el Valencia y Atlético el descenso). Se decidió jugar ese día. Se bromeaba con la situación, algunos decían que el Barcelona jugaría con los once jugadores, y Hesp, el portero, jugaría de delantero centro.

Ni Hesp jugó de delantero centró ni el Barcelona estaba en condiciones de afrontar un partido cargado de polémica y mal olor burocrático

Ese 24 de abril, el Barcelona ofreció su alineación para el partido minutos antes de la hora de inicio, salían: Hesp, Sergi, Abelardo, Déhu, Puyol, Gabri, Guardiola, Xavi, Dani, Simao. Diez jugadores y un portero en el banquillo, Arnau. Si el partido de por sí era poco atractivo para el público, la duda de que el Barça lo disputase, haría que tan solo 3.000 curiosos (más que aficionados) asistieran a este esperpéntico episodio de nuestro fútbol en el Camp Nou.

El Atlético de Madrid salía al terreno de juego a la hora de inicio de partido y se dirigía al mediocampo esperando al rival. El Barcelona apareció minutos más tarde, los jugadores sabían que no jugarían ese partido. De hecho, fueron al Camp Nou en sus coches particulares, no hubo ni siquiera concentración previa para afrontar el partido. Los culés se dirigieron a la banda y no entraron al terreno de juego. Tras unos minutos el capitán de aquel equipo, Pep Guardiola, se dirigió al árbitro Manuel Díaz Vega, estrechó la mano con él y le comunicó el deseo del equipo de no disputar ese partido. Tras ello el Barcelona se marcharía a vestuarios, el Atlético lo haría minutos más tarde siendo finalistas de esa Copa del Rey, mientras los pocos culés presentes en el estadio blaugrana coreaban el molesto “¡A segunda, oé!”.

La final de esa Copa del Rey la jugaría el Espanyol, que venía de eliminar al Real Madrid en semifinales, con el Atlético de Madrid. Esa final la perderían los colchoneros por 2-1 en un partido que será recordado por el tragicómico episodio del portero rojiblanco, Toni Jiménez, al que un pillo Raúl Tamudo le robó el balón mientras lo botaba para anotar el primer gol blanquiazul en el minuto 2 de partido. La victoria la consolidó un tanto del actual entrenador perico, Sergio González, y a pesar de que el Atlético maquillaría el resultado con un gol de Hasselbaink, de poco serviría.

Ha llovido mucho desde aquella vuelta no disputada entre Atlético de Madrid y Barcelona en Copa del Rey. El destino ha querido que este 2015 ambos equipos se reencuentren en Copa del Rey con realidades muy diferentes a las que tenían en aquel episodio de la 99/00. Esperamos que esta sea una gran eliminatoria y que por lo menos, por el bien del fútbol, se jueguen tanto el partido de ida como el de vuelta.

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