Histórico
2 julio 2014Jose David López

Mundial: Mitos que nunca jugaron una fase final

George Weh - Milan 1996

Nacemos en un mundo donde todo nos es desconocido. Nacemos en un mundo donde la disgregación se radicaliza por minutos. Nacemos en un mundo donde ser pobre es uno de los principales factores de marginación en la educación, salud y futuro. El epicentro donde uno abre sus ojos, levanta las piernas y toma aire por vez primera en su vida, actúa de base, de llave hacia metas posteriores, de brújula existencial para ubicar esa presencia que, desgraciadamente, en muchos casos solo es un déficit eterno lleno de perspectivas incompletas y sueños irrealizables. No hay el mismo planteamiento de vida para un estadounidense que para un tanzano, así como no serán comparables los sacrificios que necesitará un butanés para alcanzar la libertad que los de un alemán que nace con las doctrinas perfectamente establecidas hacia un idílico patrón de vida.

La bandera, lo que nos representa entre fronteras y lo que nos limita al perfecto sueño del ciudadano de mundo, es el punto que determina ese desorden colectivo. No hay espacio para la ensoñación, la osadía o el riesgo hacia el exitismo porque, francamente, no existe en todos los lugares. Y aunque la postura adoptada para ejemplificarlo haya sido, quizás, más cruel de lo necesario, la única realidad es que el nacer delimita o amplía nuestros propios retos. Desde los educativos y bohemios, hasta los deportivos y físicos, porque si los niños de Ruanda no tienen un profesor que les muestre la importancia del saber, los chicos de muchos otros países no tienen una pelota de fútbol como elemento primario de diversión. Desde Irlanda a Liberia pasando por Ecuador o Finlandia, el deporte rey asume que aún queda mucho camino por recorrer para que aquellos que abran sus ojos por vez primera, no vean restringidos sus más alocadas fantasías. Cuando la bandera es el límite…

George Best (Irlanda del Norte): Cuando queremos hablar de los más grandes jugadores de la historia, jamás rehuimos del ‘Quinto Beattle’, uno de los mitos inalcanzables que generaba el rutinario estilo futbolístico de los años 60-70. Dicen que le gustaba el rugby, pero que comenzó a faltar a clase porque se enamoró de la pelota de fútbol cuando vio a las niñas aplaudir a quienes hacían malabares con él. Tanto le gustaba lo que ocurría dentro de la cancha como la repercusión que ello generaba lejos del césped. Desde que Bob Bishop, el ojeador del Manchester United, lo divisó en una explanada donde se organizaba un torneo local (mandó un telegrama al club para asegurar que “hemos encontrado un genio”), todo fue una historia de amor y odio consigo mismo, pero que engalanó con arte y elegancia las tardes de Old Trafford. Integrante de la Holy Trinity (Best-Charlton-Law), conquistó Inglaterra y Europa con su magia. Un Balón de Oro como tal. El problema para él es que aquella facilidad igualmente se mezcló en alcohol, coches y mujeres. Pero más allá de sus escenografías vestido de traje, su destino era tan previsible como que jamás jugaría un Mundial. Irlanda del Norte sólo alcanzó tres fases finales (1958, 1982 y 1986), encontrando a su gran mito entre varias generaciones limitadas del talento de su gran rey.

“HEMOS ENCONTRADO UN GENIO”, Bob Bishop (Ojeador del Manchester United cuando observó por vez primera a Best

George Weah (Liberia): Y hablando de estamentos soberanos, no hay jugador en la historia del fútbol que establezca mejor esa relación entre grandeza, exitismo, mito, líder y desde luego, rey absoluto de un país como lo es el inigualable Weah en Liberia. Nunca pensó su familia que en un contexto de vida donde su única tarea era usar a todos los miembros de la misma en la búsqueda de caucho por las calles de la peligrosísima Monrovia, acabara en semejante divinidad. Entre neumáticos robados, un día golpeó un balón de una de las naves donde se había ‘colado’ y comprendió que esa sensación de golpeo, de correr en libertad y de explotar en velocidad con el balón entre sus piernas, era la vitalidad que necesitaba para luchar ante los obstáculos. Tanto, que su primer equipo en su barrio se llamó Young Survivors of Clartown -. Jóvenes supervivientes de Clartown-. Tras un recorrido nómada por diferentes clubes secundarios de nombres luchadores (Los Once Invencibles o Tonerre Yaoundé), y agentes que intentaron aprovecharse de sus cualidades, encontró premio en Francia. El Mónaco le colocó en escena, el PSG le puso en Europa y el Milan lo convirtió en mito para ganar el Balón de Oro más dadivoso con el fútbol humilde de todos los tiempos (no por ello no merecido). Tras múltiples experiencias para rentabilizar su cartel, se conoció que pagó durante años los viajes y partidos que disputaba Liberia, con quien luchó hasta el final por conseguir clasificaciones a torneos continentales. Jamás llegó premio. Su lucha nunca terminó pues se presentó a presidente de su país y aunque las mafias le dieron la espalda, él sigue realizando ayudas benéficas aprovechando su rol de líder futbolístico. Nadie le premió a él con un Mundial.

“WEAH SÍ FUE UNA SORPRESA. NUNCA VI ECLOSIONAR A UN JUGADOR COMO LO HIZO ÉL”, Arsene Wenger, técnico en etapa Mónaco

Ryan Giggs (Gales): Esta misma semana, la selección de Gales perdió ante Macedonia en su último intento por tener esperanzas de acudir a un Mundial. Algo que, desde luego, jamás ha logrado refrendar. Una de las víctimas más notorias de esa incapacidad es, quizás, el mayor mito de la historia del Manchester United, un Giggs que suma más partidos que nadie en un club gigantesco (más de 1000), que ha marcado en todos los cursos de la Premier, que va a llegar a los 40 años en un momento físicamente notable y que rompe todos los records habidos y por haber en la élite mundial. Una lista de galardones, premios y aplausos interminables que, por el contrario, jamás tendrán una participación mundialista en su haber, pues pese a ser el jugador más joven en disputar citas internacionales con su país (en 1991), entendió muy pronto que había algo ante lo que no podía luchar. El de Cardiff, que durante años de juvenil incluso participó en torneos británicos con la camiseta inglesa, estuvo sin acudir a las llamadas de su selección muchos años pues lo interpretaba como un desgaste que le impediría seguir su inigualable carrera. Todos hubiéramos pagado muchas monedas por ver a Ryan en una fase final…

“JAMÁS UN JUGADOR LOGRARÁ LLEGAR A SUS RECORDS Y NÚMEROS EN UN EQUIPO DE ÉLITE. ES ÚNICO”, Alex Ferguson

Jari Litmanen (Finlandia): El fútbol escandinavo ha tenido diferentes etapas en la historia del fútbol pero solo Suecia y escasos aportes de Noruega-Dinamarca, han tenido cierta relevancia histórica. El más débil de todos ellos siempre fue Finlandia, donde pese a ser el país europeo con mayor actividad física por habitante, el deporte rey no llega ni a príncipes entre las especialidades más atractivas para sus ciudadanos. Por ello, la desesperación de quien nace con cualidades futbolísticas sublimes, es máxima, algo que escenifica a la perfección a carrera de Litmanen. Enganche de calidad técnica, inteligencia, gran disparo desde segunda línea y una envidiable capacidad física que le permitió jugar hasta hace poco más de un año (retirándose con casi 41 años) en el Lahti, donde empezó y donde acabó mostrando aún maravillas exclusivas. Tras triunfar en el Ajax imponente de los noventa, pasó por otros grandes clubes del mundo pero en su país siempre admitirán que ellos fueron los culpables de no lograr mayor repercusión internacional a su figura. Hoy, el mejor director finés rueda una película sobre su vida llamada Kuningas Litmanen (Litmanen, el rey). Seguramente el único rey que nunca tendrán en su fútbol.

“ES EL DELANTERO TÁCTICAMENTE PERFECTO. INTERPRETA SUS MOVIMIENTOS CON LOS OJOS CERRADOS” Johan Cruyff

Alberto Spencer (Ecuador): Aquel ilustre apellido de acero y fuego (creado para un fusil estadounidense como arma de combate en época de Abraham Lincoln), ya generaba la primera excusa para que el fútbol alimentara esa capacidad devastadora ante los enemigos. El mayor exponente de ello fue ‘El Gamo’ Alberto Pedro Spencer, un goleador infalible con rapidez, velocidad, potencia y una capacidad para inventarse remates con cientos de registros a cuál más exitoso de todos. 510 goles que sirvieron para ganar campeonatos nacionales, continentales e intercontinentales, colocándole como máximo goleador histórico de la Libertadores tras sus años de oro en Peñarol. Nunca jugó en Europa, nunca jugó fases finales mundialistas por caer en generaciones nefastas de ambos países y, sobre todo, sigue siendo un desconocido para muchos en Europa. Allí, lo que pocos conoces es que fue Curiosamente, llegó a ser internacional con su patria, Ecuador, pero también con Uruguay en un amistoso ante Inglaterra donde marcó en Wembley. Es el futbolista sudamericano en recibir más premios por sus cualidades deportivas y su reconocimiento se extendió hasta ser comparado por los catadores de buen fútbol con el mismísimo Pelé.

“IMPULSADO POR UN MÁGICO TRAMPOLÍN, SALÍA COMO UN FILOSO CUCHILLO BUSCANDO LA INMENSIDAD DEL CIELO”

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