Histórico
3 julio 2014El Enganche

España-Paraguay: Cómo hemos cambiado…

Por Alberto Piñero (@pineroalberto)

Treinta y dos selecciones comenzaron en el Mundial de Brasil, y ya sólo quedan ocho. Las que dibujan unos cuartos de final repletos de emoción y tensión, como lo han sido estos recién finalizados octavos de final. Brasil, Colombia, Holanda, Costa Rica, Francia, Alemania, Bélgica y Argentina son las elegidas. Las que se han ganado ese puesto, más concretamente. No está España entre ellas, no. La todavía vigente campeona ni siquiera estaba entre las dieciséis mejores tampoco. Este jueves día 3 se cumplen justo cuatro años del día en el que consiguiera por primera vez su pase a las semifinales de un Mundial, en Sudáfrica. Pero con menos de un lustro de diferencia, esta vez en Brasil, La Roja apenas pudo conseguir una victoria. Estéril, además, ya con su orgullo entregado. Cómo hemos cambiado…

Aquel 3 de julio de 2010 era Paraguay la selección que estaba frente a los chicos de Vicente Del Bosque. Última en los clasificatorios para el presente Mundial, entonces estaba comandada por un Tata Martino que llevó a la Albirroja a su mejor papel en un campeonato del mundo. No le sirvió de nada ese honor en su currículum, ni tampoco su título argentino con Newell’s Old Boys, para hacerse con un vestuario, el del Barcelona, que estaba ya escribiendo su último capítulo en una gloriosa historia. Aunque si cabe, son mayores las diferencias que se han abierto en este tiempo en la selección española: de ser la reina del planeta en Sudáfrica, a ser un ingobernable conjunto de insípidos y rebeldes jugadores.

España venció por 1-0 a Paraguay en cuartos y se enfrentaría en las semifinales a Alemania

Y el caso es que hace cuatro años, ante aquella rocosa Paraguay, la selección española alcanzaba por primera vez unas semifinales del Mundial. Venían de ganar una Eurocopa, y volverían a ganar otra dos años después, pero en un Mundial todavía no habían llegado a ostentar el honor de estar entre los últimos cuatro supervivientes, a excepción del Mundial 1950, pero en aquella ocasión con un sistema final de liguilla. Quizás se les subieran las burbujas del champán demasiado pronto a la cabeza, porque desde luego que el semblante de aquella Roja con la de la actualidad nada tienen que ver.

Andrés Iniesta fue nombrado como el mejor jugador de aquellos cuartos de final ante Paraguay. Incombustible factoría de creatividad con el balón en los pies, del menudo centrocampista barcelonista, nacieron las mejores jugadas de España aquella noche en Johannesburgo. Incluida la del postrero gol de David Villa que dio la victoria final (1-0). Un punzante e inspirado Villa que entonces fue el máximo goleador del Mundial, y que a Brasil sólo fue para jugar el inservible último encuentro ante Australia.

Los dos fueron las cabezas visibles de aquella histórica clasificación para la selección española. Junto a Iker Casillas, para formar la Santísima Trinidad que pararía los pies a Paraguay. Pues si en ataque fueron fundamentales los dos jugadores, entonces en el Barcelona, en defensa el portero del Real Madrid sería también imprescindible. Parándole un penalti a Oscar Cardozo, y un mano a mano a Roque Santa Cruz en los minutos finales. Milagrosa actuación la de ‘El Santo’. Quién le iba a decir al capitán de la selección que cuatro años después iba a cuajar un Mundial tan horroroso como el que completó en Brasil, que iban a querer retirarle de La Roja, y que iba a llevar ya dos temporadas donde también le querían echar del Real Madrid…

Puede que sea, de hecho, aquel jugador cuya situación más haya cambiado en este cuatrienio. En julio de 2010 fue el héroe nacional, el que levantó la copa del mundo al cielo de Johannesburgo. Y sin embargo, este verano los hay que se debaten entre él y el cancerbero del Espanyol y del Levante. Tal es el nivel de ruido y crispación en torno a todo lo que rodea a Iker Casillas, que desde el otro lado del Atlántico le llegó esta semana el apoyo de un ídolo histórico bajo palos: José Luis Chilavert. “Sigues siendo el mejor del mundo. De lejos”, le dice el meta paraguayo en una sentida carta. Aquel 3 de julio en Sudáfrica dio sobradas muestras de ello. Aquel 3 de julio Chilavert hubiera preferido que hubiera fallado alguna vez. Cómo hemos cambiado…

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