Histórico
6 julio 2014Francisco Ortí

Brasil: David Luiz, el gigante que no sabía crecer

Si la pobreza es una inagotable escritora de sueños, Diadema, uno de los municipios más humildes de Sao Paulo, es una extensa biblioteca. En sus calles, la realidad golpea tan duro que la única escapatoria es la imaginación y en Brasil esa imaginación la monopoliza un único sueño. Todos sin excepción fantasean o han fantaseado con convertirse en futbolistas profesionales. Incluso un niño desnutrido, enclenque y bajito al que el Sao Paulo quiso devolverle a la realidad cuando tan sólo tenía 14 años. Eres demasiado delgado y pequeño para triunfar”, le comunicó el conjunto brasileño a uno de sus jugadores antes de anunciarle que debía abandonar la disciplina. Ese niño canijo que no podía crecer -aunque parezca mentira- era David Luiz, el colosal defensa del Chelsea que ha enamorado a Stamford Bridge.

“Me dijeron que no valía para jugar a fútbol por mi físico, que nunca crecería, pero no me rendí y trabajé muy duro para desarrollarme”, confiesa el defensa brasileño. Tuvo que hacerlo lejos de casa. Tras ser apartado del Sao Paulo, David Luiz se negó a renunciar a su sueño y con el apoyo de sus padres se mudó a Bahia, en el norte de Brasil, para hacer una prueba con el Vitoria, que le fichó para sus categorías inferiores y, a los 19 años, le hizo debutar con el primer equipo. “Desde entonces siempre que me llega una oportunidad la cojo“, reconoce David Luiz. Ese espíritu es el que le llevó al Benfica primero y luego al Chelsea, por el que los Blues pagaron 25 millones de euros durante el pasado mercado de invierno.

Casi diez años después ese niño al que le dijeron que nunca podría crecer mide 190 centímetros, cuenta con un físico y es uno de los centrales más reconocidos de Europa. Stamford Bridge se ha rendido ante él y eso que su llegada a Londres se vio eclipsada por el multimillonario fichaje de Fernando Torres. “Es lógico que la gente se emocione más con la incorporación de un delantero que de un central“, afirmó el brasileño durante su presentación. Sin embargo, David Luiz ha tenido un impacto considerablemente mayor al de Fernando Torres en el Chelsea. Su rendimiento en el centro de la zaga ha sido impecable, y también ha firmado unos excelentes guarismos ofensivos, firmando dos goles en sus primeros seis meses como Blue, mientras que el español sólo logró uno.

Y es que, además de destacar como un central solvente, atento a la marca y que no duda en ir al suelo cuando es necesario para abortar el peligro, David Luiz es también una peligrosa arma en faceta ofensiva. El defensa brasileña acostumbra a incorporarse al ataque en las acciones de estrategia y también con el balón en movimiento, sorprendiendo por sus descaro a las defensas rivales. Su privilegiado físico le permite recuperar la posición cuando un ataque rival le sorprende fuera de sitio tras una de sus habituales incorporaciones ofensivas. Su adaptación al fútbol inglés no solo se ha producido a nivel deportivo. También ha encajado fuera del terreno de juego, convirtiéndose en un icono del Chelsea y eso que todavía no domina el idioma. “No hablo bien el inglés. Me ayuda mi novia. La necesito para ir a hacer la compra, para comer en los restaurantes y hasta para respirar”, bromea el brasileño.

Su adaptación ha sido total. Y es que David Luiz ya es todo un experto en ello. Pasó de jugar a las diez de la mañana, con 40 grados de temperatura en el Vitoria a mudarse al Benfica, donde no lo tuvo nada fácil. Nada más llegar a Lisboa, en su primer aventura en Europa, sufrió una grave lesión que le obligó a pasar dos veces por quirófano y le mantuvo 18 meses alejado de los terrenos de juego. Pese a estos problemas iniciales, creció como un jugador indispensable en el Benfica, alternando todas las posiciones en la defensa y su enroscado peinado se convirtió en una de las señas de identidad del conjunto portugués.

Tras triunfar en Portugal el Chelsea le ha permitido ascender el siguiente escalón en su carrera. Se ha afianzado como un habitual en la selección de Brasil, con quien sueña con jugar el Mundial de 2014, mientras lucha por grandes objetivos a nivel de clubes. El primero, ganar la Premier League, lo tiene complicado. El segundo, la Champions League, ya lo consiguió el pasado año. Y el tercero, la Europa League, puede estar de camino. Hoy, todo representa un reto más, pero nada para el niño que no sabía crecer y acabó convirtiéndose en un gigante. Y todo por perseguir su sueño.

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