Histórico
8 julio 2014Fran Alameda

Brasil: El duende David Luiz

davidluiz

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Antes de empezar a escribir fui a la Twitter que diría Clemente como el que busca desesperadamente un abrazo en el momento previo a una ruptura matrimonial. Casi más de enhorabuena que de consuelo. Nada que se parezca a un paquete de pañuelos con forma humana. Estas cosas pasan en la red, que resulta ser el sitio con personas más cercano. Mis padres ya debían de estar cerca del salón. Pregunté por el hombre en cuestión, David Luiz. Mi tuit resultó impactar en la comunidad. Sin cortesía, alguno me argumentó que era un buen central. Ahondó en mi pena. Como si en el amor uno se pudiera conformar con algo bueno y no magnífico. Excelente. Quiero decir, pues, que poco que ver con el tipo de rizos dorados, que tiene un no sé qué a desaliento natural. A ser un espíritu felizmente atormentado. Un volcán helado. Un iglú ardiendo. Naturalmente, alguien para llevar la contraria. Como los que pueden, pero no quieren. O no saben.

Cuando juegan con mi fibra siempre cojo el atajo más próximo para plantarme con cara seria y hablar de fútbol. Evasión y victoria. Y contesté que podía ser el mejor de los centrales. Era un bucle. La misma respuesta de siempre. Su equipo respira cuando frunce el ceño. Hoy el rizos nos aguanta el partido. Con suerte incluso nos lo gana”, le decía Terry a Frankie Lampard de la misma manera que se lo cuenta Scolari a Thiago Silva. Pero David Luiz es protagonista de los que me gustan. De los malos de las películas. De los que siempre pierden simplemente con tal de ver a los espectadores suspirando. Uno gana, muchos lloran. También a los malos les gusta maximizar su rendimiento. Cosas de la (no) ficción, imagino. A mí me recuerda al Duende Verde de Spiderman. Sobre todo porque cuanto más sonríe, más alboroto genera. Cuando nuestro hombre esboza una sonrisa, significa que algo va a pasar. Más a menudo de lo que un delantero cualquiera. Por ejemplo, aparece a cuarenta metros y golpea.

De cuestionado a mejor jugador del Mundial, de tipo alocado a sobrio con talento, de chaval de barrio a hombre con corbata incluso en el césped

La problemática es averiguar qué día lleva la sonrisa. Yo le sugiero a Scolari, para evitar tensiones, que lo ponga siempre. Porque, joder, el fútbol y la vida es un poco perder y ganar a partes iguales. Acostumbrarse acaba siendo un problema. Vivir en la incertidumbre acaba siendo un buen motivo por el que vivir. Nunca sabes qué pasará mañana. Al final esto es la devoción. Comenzar llorando y pedir al acabar la argumentación que no podrías vivir si él. Que mejor sufrir la anarquía a disfrutar esclavo. Que mejor perder para hacer felices a los demás que ganar para ponerlos tristes. Que mejor sonreír jugando que sufrir ganando. Que mejor ganar y perder que solo perder. Incluso que solo ganar. A todo lo bueno se acostumbra uno. Incluso a David Luiz. Hasta ahora, por cierto, el mejor jugador del Mundial. No lo digo yo, sino la FIFA.

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