Histórico
10 julio 2014David De la Peña

Argentina: Alejandro Sabella y el ‘efecto mariposa’

“El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir en el otro lado del mundo”. Un proverbio chino que se asoció con la teoría del caos, y que hace referencia a la noción del tiempo y su evolución. La frase, unida con la semejanza en el diagrama que diseñó Lorenz para su teoría del caos con las alas de una mariposa, dio como resultado el conocido “efecto mariposa”. La teoría defiende que las más ligera variación de acontecimientos en unas condiciones iniciales, pueden significar desde el más pequeño, hasta el cambio más grande en la evolución de dichos sucesos. En realidad, resulta una evidencia que nuestra historia está constituida en base a acciones-reacciones, pero resulta incluso más llamativo para el que mira, en los casos donde el sujeto ha conseguido algo que la raza humana anhela: el éxito.

Me remonto al sábado 8 de octubre de 1880, al salón de la Confitería del Águila (Buenos Aires), donde esa misma noche se reunieron varios jóvenes decididos a aunar sus esfuerzos para crear un club en el que los socios pudieran practicar actividades deportivas. Se iba a llamar Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, y sus valores e idiosincrasia han permanecido desde entonces hasta nuestros días. Al principio, las dificultades habituales de los emprendedores: sedes que se quedaban pequeñas y problemas económicos, que se resolvieron con la creación de una cuota de ingreso y de un pago mensual de 2,50 $. El club fue creciendo poco a poco, y a finales de 1883 ya contaba con más de 1000 socios, siendo desde entonces lugar de referencia para practicar deporte en la capital de la Argentina, el deporte de los Sabella.

Desde ajedrez hasta yudo, pasando por waterpolo, natación, boxeo, rugby… y por supuesto, fútbol. Sin duda la modalidad que más llamó la atención a un ingeniero agrónomo bonaerense, padre de dos hijos, Marcelo y Alejandro, llamado Luis Jorge Sabella. Los campeonatos internos de la GEBA (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires), comenzaban a gozar de cierta reputación, y Luis Jorge disfrutaba jugando de ’10’ o de ’11’. De hecho, el carácter interno de los torneos le permitieron disfrutar de su gran hobbie, el fútbol, hasta una edad muy avanzada, e incluso cuando hace unos 6 años dejó de practicarlo, dedicó una emotiva carta a todos sus compañeros de “picados” (una palabra cercana en España sería “pachanga”), agradeciendo por aguantarle a pesar de la edad. No cabe duda de que el amor de Luis Jorge por el fútbol y por el club, hizo que siendo muy pequeños, sus dos hijos fuesen inscritos como socios de la GEBA, y empezasen a jugar en los campeonatos internos.

Los primeros pasos en la GEBA de Alejandro Sabella fueron claves para su formación. La familia al completo iba los sábados y los domingos al club a practicar deporte. Alejandro era un ’10’ que aún siendo muy menudo destacaba mucho, y su amor por el fútbol hizo el resto. Incluso, como su madre se demoraba más de la cuenta en las duchas, su padre, su hermano y él, la esperaban en el coche, y con los focos alumbrado la pared y dibujando una portería, seguían jugando mientras ella llegaba. El tiempo que pasaban allí, evidentemente, hizo que las buenas relaciones con los otros miembros del club arraigasen por naturaleza, y una de ellas dio con Alejandro Sabella en River Plate. El padre de uno de sus compañeros en la GEBA era amigo del delegado del club millonario, y tras insistir le convenció para que probase. La realidad es que, aunque lo lógico es pensar que aquellos fueron momentos de ilusión para el chico, lo cierto es que él lo pasó bastante mal.

En aquel momento, Sabella era bastante menudo y frágil, y él accedió, por consejo de este padre, a mentir sobre su edad y decir que era del 55 en lugar del 54. Lo hizo bien en las pruebas, y tenía que regresar para la definitiva a fin de año. La mentira le había causado incluso temor por volver, así que cuando tocaron su timbre el día clave, lo primero que hizo fue pedirle consejo a su padre. Sabella estuvo bien y le comunicaron que le iban a fichar. Cuando le volvieron a preguntar la edad, dijo que era del 54. Sabella cuenta que el delegado casi le mata, pero que al final la convicción en sus facultades de un histórico ‘5’ del club, Bruno Rodolfi, terminaron con él como miembro de las categorías inferiores de River Plate. Como profesional, en el Millonario ganó dos torneos metropolitanos y uno nacional, aunque quizá el suceso más importante para que hoy ocupe el banquillo de la selección argentina fuese la gran relación que mantuvo con Daniel Passarella. Y es que, estando los dos retirados, fue precisamente el Kaiser quien le abrió la puerta para tener sus primeras experiencias en un cuerpo técnico. Passarella lo tuvo de segundo en la selección, en el Parma, en Uruguay, en Monterrey, en Corinthians y en River. Suficiente experiencia acumulada en el primer nivel cuando en diciembre de 2008, Passarella decidió poner fin a su carrera en los banquillos para presentarse como como candidato a la presidencia de River Plate. El consejo fue claro: “Debes seguir en los banquillos, ahora como primer entrenador”.

El primer destino de Alejandro Sabella como entrenador principal fue Estudiantes de la Plata. Por supuesto, no por casualidad, su condición de ex futbolista del club (e integrante de los planteles que salieron campeones en los años 82 y 83 de la primera división argentina), fue determinante. Sin embargo, lo curioso en este nuevo episodio de circunstancias en la vida de Sabella, es, precisamente, como llegó a vestir la camiseta pincharrata. Alejandro Sabella había emigrado al fútbol inglés en el año 78 desde River. Primero Sheffield United y después Leeds United. En el año 82, Carlos Bilardo era entrenador de Estudianes y quería a Sabella para su proyecto, así que viajó a Inglaterra. El presupuesto era muy justo (2.000 dólares), a lo que los ingleses, en un principio, no accedieron. Sabella había jugado un sábado, y el domingo fue a buscar a Bilardo para reunirse con manager y asistente del Leeds. El domingo en Inglaterra era sagrado, así que los tipos tenían prisa por ir a pasear con sus mujeres. Esa circunstancia y los recortes de periódicos que llevó Bilardo a la reunión sobre la crisis que azotaba a argentina y el gran esfuerzo que hacía Estudiantes, hizo que se cerrase la que por cifras, resultaba una operación casi imposible.

Así que ese pasado como futbolista en el club abrió las puertas de Sabella a posteriori como entrenador de Estudiantes, donde, de la noche a la mañana, engrandenció su figura hasta límites inimaginables gracias a un histórico triunfo en la Copa Libertadores 2009 tan solo unos meses después, constituyendo un hecho sin precedentes en el club. Ese fue sin duda su mayor éxito y probablemente el mayor argumento para que la federación argentina le eligiera como sustituto de Batista en agosto de 2011, quizá la cota más alta que se puede alcanzar como entrenador: dirigir a tu país. Cota probablemente inalcanzable, sin esos jóvenes emprendedores que fundaron el GEBA en 1880, sin una familia amante del deporte, sin un padre amigo de un delegado de River, sin una amistad con Passarella, y sin unos recortes de prensa en los bolsillos de Carlos Bilardo. Sabella, y su particular efecto mariposa.

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