Histórico
13 julio 2014Andrés Cabrera Quintero

Alemania-Argentina: ¿Hay algo más grande?

Argentina Alemania 1990

Por Andrés Cabrera (@Andres_inter)

Hace 84 años el mundo era indiferente a lo que en una cancha de Uruguay estaba sucediendo. No era cualquier estadio, el Centenario de Montevideo contemplaba la primera final de la historia de la Copa del Mundo. Entonces, el torneo se llamaba Copa Jules Rimet, en honor al promotor de la competición. Casi 70 mil almas presenciaron la victoria de Uruguay sobre Argentina por 4-2, pero el eco Mundial no fue demasiado grande. Eran tiempos complejos para la comunicación y el fútbol aún estaba en pañales, como quién dice. En muchas partes del mundo ni siquiera habían oído hablar de este deporte. Ahora la final del Mundial es una cita imprescindible en el panorama mundial, uno de los eventos más vistos del planeta, solo comparable a la ceremonia de apertura de los JJ.OO. y quizás a la Super Bowl, aunque esta se da de forma anual, no como las otras dos citas. Hoy es ese día en cuatro años donde la Copa más prestigiosa que existe se levanta a lo alto. Hoy en Rio de Janeiro habrá nuevo campeón del Mundo. Unos llevan esperando 28 años, los otros 24, ambos fueron verdugos de su rival de hoy en las citas precedentes. Hoy solo puede haber un campeón. Lahm o Messi levantaran la Copa del Mundo al cielo de Brasil esta noche.

Inexplicable. Todo lo que envuelve a un Mundial es así. Personas que no suelen ver fútbol en todo el año, prestan atención a la cita. Gente que no acaba de entender este deporte grita, vive y se apasiona con el Mundial. Los pueblos se unen en una batalla pacífica y hermosa en la lucha por un título, hoy se cierra un círculo que empezó hace un mes y un día, con ese Brasil que no quería que la superstición le jugara una mala pasada y por eso adelantó el partido de su debut. Quizás le habría ido mejor jugando el día 13, quién sabe. Ahora ese círculo se cierra y por tercera vez en la historia de los mundiales, Argentina y Alemania son los finalistas. La final más repetida, superando al doble duelo Brasil-Italia (1970, 1994). Si todo es inexplicable entorno a un Mundial, qué decir de la gran final. Hoy la Alemania de Löw se puede coronar por fin, hoy la Argentina de Messi puede ganar el título más grande que existe. Hoy es un bonito día para estar en Buenos Aires. Hoy es un bonito día para estar en Berlín. La Copa del Mundo en juego.

Cuando el balón eche a rodar, el mundo mirará a Maracaná. 64 años después el mítico estadio vuelve a albergar una final de la Copa del Mundo. La historia será bien distinta con Brasil habiendo jugando el tercer y cuarto puesto, tras ser humillada, más que en el famoso Maracanazo. Hoy en Rio de Janeiro no será la canarinha la que sufra, hoy serán otros. El derrotado sabe las pocas opciones que hay de levantar un Mundial. Llegar a una final por segunda vez es algo realmente complejo y es por ello que perder una final de este calibre, quizás sea el mayor palo para un futbolista. Hoy un país entero sonreirá, el otro llorará. Por un lado 80 millones de alemanes, por el otro 40 millones de argentinos. El resto del mundo contemplando como estos dos países luchan por el trofeo más grande que existe en este deporte. Hoy los protagonistas son ellos. Octava vez para los germanos y quinta para los argentinos.

La culminación de la Argentina de Maradona fue ante Alemania, una Alemania que aún estaba dividida por entonces, el muro de Berlín no había caído todavía. Cierto que en aquel duelo en el Azteca, Maradona no brilló tanto como otros días, pero el recital que dio ante Inglaterra y Bélgica bien merecían ese título. Cuatro años después se repite final, aunque el guión es bien distinto. Partido más soporífero, en la línea del Mundial de Italia y victoria por la mínima de Alemania con gol de penalti de Brehme cuando el tiempo ya agonizaba. La tercera parte de la película la veremos esta noche, aunque secuelas ya ha habido como en los cuartos de final de Alemania 2006, con las famosas notas de Lehmann, imitadas por Romero el pasado miércoles y en los cuartos de 2010 cuando Alemania vapuleó a una Argentina dirigida por Maradona. Venganza poética que la llaman. Esta noche el guión está muy abierto a interpretaciones, Alemania viene de asustar al mundo con sus siete goles a Brasil, pero en frente estará una selección verdaderamente fiable. Sin brillantez y sin el mejor Messi, está en una final de la Copa del Mundo. Hoy se escribe una nueva página en la historia del fútbol. Dentro de muchos años se hablará de este partido, pase lo que pase. Es una final de un Mundial, ¿acaso hay algo más grande?

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