Histórico
30 junio 2014El Enganche

Matuidi: centrocampista a la francesa

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Por Andrés Onrubia (@AndiOnrubia, especialista en fútbol francés)

Cuando Andrea Pirlo aparece en su cabeza, usted piensa en fútbol. Sólo en fútbol. Pirlo ha sido y es uno de los mejores mediocentros del mundo y su trascendencia en el fútbol italiano ha alcanzado límites extrapolables a los de Pele en Brasil o Maradona en Argentina. Por supuesto, más en el estilo que en la individualidad. Pero si hay a alguien al que se le  debe dar las gracias a lo mucho que se ha disfrutado con Andrea Pirlo en la última década ese es a Ancelotti.

Carlo Ancelotti realizó en su día en Italia uno de los cambios más trascendentes de su carrera deportiva. Pirlo era un futbolista que generalmente actuaba de media punta o ‘trequartista’ en el Parma, pero le fallaba su físico. Ancelotti llegó en 1996 al Parma y allí, observó la falta de físico de Pirlo, por lo que decidió retrasarle de posición. Ese cambio le dio al Parma una explosión de fútbol tremenda con Pirlo de eje en todas las operaciones. Como resultado de dicha transformación, el Parma consiguió en 1998 un doblete histórico: UEFA y Copa de Italia. Luego llegaron Milan y Juve y pasó lo que usted y yo sabemos. Patrón de estilo y títulos.

Ancelotti se entregó en París a Matuidi e Ibra de la misma manera que antes se había entregado a Pirlo, equilibrio y patrón de un estilo

Cuando Ancelotti ganó su primera Champions League, Matuidi era un futbolista al que se le acusaba de no tener técnica. Era indiscutible en el Troyes pero los más críticos aseguraban que por su forma de jugar, era complicado triunfar en una liga tan exigente como la Ligue 1. Blaise era un perfil de futbolista distinto al de cualquier medio centro francés. No imponía por su físico a primera vista, no medía más de 1’80 y además, jugaba con un poco de chepa, lo que le impedía aún más explotar en medio de un partido. Un medio centro con muchos déficits técnicos y tácticos que tuvo que vivir una reconversión en el Saint Étienne para no dejar a la vista sus carencias en la medular.

Años después de su llegada al Saint Étienne (2007), Matuidi se había convertido en un comodín para Alan Perrin. Podía ser un recurso en partidos grandes para actuar de extremo izquierdo y, si el contexto lo requería, colocarse de volante en una variación de sistema con respecto al 4-4-2 que tanto le gustaba a su técnico iniciar. Poco después, en plena construcción del nuevo PSG, Matuidi fue llamado por Kombouaré para ser una pieza clave en su proyecto multimillonario. Él, sin duda, no dudó en decir que sí y partiría a la capital francesa para coronarse como uno de los futbolistas más completos del fútbol francés.

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Los inicios de Matuidi en París fueron muy complicados. No tenía la confianza de Kombouaré y en el centro del campo, generalmente, colocaba a Jallet y a Bodmer, incluso Chantôme. Aquel PSG era un equipo que quería tener el balón, y por ello requería la presencia de medios técnicos, una faceta que Matuidi no tiene (¿tenía?) ni mucho menos explotado y por ello, era el jugador más perjudicado del inicial 4-2-3-1 con el que el técnico de raíces africanas había utilizado en el equipo. Al PSG le fue realmente mal y llegó Carlo Ancelotti.

Ancelotti quiso implantar desde el primer momento en París una especie de 4-4-2 sin delanteros fijos. Él era consciente de que Matuidi había actuado en el Saint Étienne en un esquema así, y de ahí, que aunque llegara Thiago Motta al equipo parisino en pleno mercado de invierno, lo colocara en el centro del campo, retrasando a Jallet al lateral derecho, con un óptimo resultado. Matuidi y Motta le dieron un equilibrio fundamental a Ancelotti en París y, a pesar de quedarse sin títulos en su primera temporada, el equipo mejoró visiblemente. En su segunda temporada, por fin veríamos al verdadero PSG con Matuidi siendo una pieza clave en tareas ofensivas y defensivas.

Llegó como suplente, llegó Motta, llegó Verratti, llegó Cabaye… Todos han ido llegando y solo uno se ha consolidado como indiscutible: Blaise Matuidi

Ancelotti pidió expresamente el fichaje de Marco Verratti para apuntalar su equipo. Los jeques lo ficharon de un plumazo y Carlo, a pesar de ello, no quiso quitar a Matuidi del equipo. El mediocentro francés gozaba de plena libertad para iniciar jugadas y servir como una medida de superioridad en las bandas, donde el PSG era un equipo flojo y tenía que servir balones a Ibrahimovic. La revolución sin duda, llegó cuando Ibra se convirtió en ‘10’ y con sus permutas en el centro del campo habilitaba las llegadas de Matuidi por sorpresa, entrando siempre por el espacio generado por el sueco, y aumentando su cifra de goles a lo bestia. Tenía además libertad, por Motta. Con el italiano, Matuidi podía también presionar a los mediocentros rivales en campo contrario y, con sus estiradas piernas, inhabilitar una salida fluida del rival en transición ofensiva, otra de las premisas de Ancelotti en su llegada a la capital.

El otro punto es la llegada de Laurent Blanc de primera mano. Con el ex del Girondins, volvió a sufrir una transformación de esquema. Esta vez, Blanc colocó un 4-3-3 con Verratti y Blaise delante de Motta. Con ello, lo que pretendía Blanc es que con Verratti y Matuidi liberados, uno generara balones a la espalda de la defensa para potenciar las llegadas que el otro –Matuidi– culminaría en el área rival. También Blanc quiso con Matuidi darle un rol más ofensivo. En ataque, siempre es el jugador que desatasca los embudos ante las defensas rivales  replegadas, y eso que es un jugador que más allá de su aceptable técnica, es muy listo. Sabe siempre donde estar y sabe siempre como romper a una defensa rival, ya sea generando 3 contra 1 en banda –Ese es uno de sus mejores movimientos, pegándose al extremo y al lateral e intercambiar posición para hacer dudar a las defensas rivales- o ya sea entrando por dentro, a la espalda del medio defensivo rival, y sacar a relucir su potente disparo.

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Por tercera vez, Matuidi volvería a tener competencia con la llegada de Cabaye a París en invierno. El ex del Newcastle viviría de primera mano lo importante que ha sido Matuidi para el PSG en los últimos años y se tendría que conformar con entrar en las segundas mitades. Un Matuidi hecho hombre que ya tiene una jerarquía equiparable a la de Ibrahimovic en el PSG.

Con la selección francesa, Matuidi también ha tenido que pasar por diversas transiciones de estilo. Nos dimos cuenta en la ida de la Repesca ante Ucrania, en la que Francia cayó por 2-0, que Matuidi no puede jugar en el centro del campo sin alguien que le guarde la espalda. No sabe actuar como pivote puro y, aunque defensivamente es un jugador muy correcto, tácticamente en la zona por detrás de los mediapuntas, es un jugador difícil de atar. Aquella noche junto a Pogba en el doble pivote fue realmente aciaga. Deschamps corrigió. Contra Ucrania le ubicó por delante, junto a Benzema y Valbuena y todo desembocó en un 4-3-3 con Matuidi como interior. Tal y como pasa en el Mundial.

Matuidi se ha consagrado como un perfecto interior de un 4-3-3: tiene llegada, técnica defensiva, recorrido e incluso ha mejorado el pase para construir

Con el 4-3-3, Matuidi ha estado presente en todos los triunfos de Francia con este esquema. Fue también decisivo en el 2-0 a Holanda en París, en el 4-0 ante Noruega, en el 8-0 ante Jamaica quizás realizó el mejor partido que le recordemos con los galos, en el  3-0 ante Honduras y por último, el 5-2 ante Suiza. Lo que más evidenció la explosión de Matuidi en los últimos años fue el segundo gol francés. Saca Suiza y Matuidi pega el sprint de su vida como si fuese la última pelota del partido, y marca el gol inmediatamente después de sacar Suiza. Ese carácter, sacrificio, y trabajo, han sido varios de los factores por los que el actual Matuidi es considerado uno de los medios más completos de Francia. Matuidi puede acabar el Mundial siendo reconocido por el fútbol mundial. Vive el mejor momento de su vida y está en un estado de forma brutal. Sin duda, el cambio de Ancelotti en su día fue clave para que ahora estemos hablando de él, de Blaise, del francés que menos ruido hace pero que es indispensable para todos los entrenadores que ha tenido.

 

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