Histórico
21 junio 2014Andrés Cabrera Quintero

Ghana: Asamoah Gyan, la estrella desterrada

Hola, ¿qué tal? Soy Andrés Cabrera, periodista español. Como tal, el Mundial 2010 fue especial para mí, para mi profesión y para todas las personas con las que habito en mí día a día. Todo lo contrario que este Mundial de Brasil, o no. Pese al batacazo español, sí está siendo una cita especial, por el gran nivel de la mayoría de combinados, la pasión y el buen juego. Me voy del tema, volvamos. En aquel Mundial se encumbró una selección ahora denostada. Un estilo de juego tocó el cielo, una idea que perdurará para la historia. Guste más o guste menos. Por tanto, para un español, ese Mundial es ‘el’ Mundial y en consecuencia se recuerda cada detalle, casi cada jugada de aquella cita en Sudáfrica. Fueron varios los jugadores que destacaron hace cuatro años, particularmente uno me causó impacto. No sé si fue lo excéntricamente atractivo que me pareció su juego, su potencia desatada o yo que sé qué, pero siempre me atrajo este futbolista. Un jugador que tras su paso por Inglaterra, fue desterrado, por sí mismo, al ostracismo fubolístico. Su cartera lo agradece, sus fans no tanto.

Sí tienen razón, a Gyan no se le descubrió en 2010. Incluso ya había disputado el Mundial de Alemania. No sólo eso, ya había marcado un gol en aquella cita. No fue un gol cualquiera. En la primera participación mundialista del país africano, Asamoah Gyan fue el encargado de marcar el primer gol de las estrellas negras en el duelo ante la República Checa. Primer gol mundialista para su selección. Brutal. Previamente habían caído ante Italia sin marcar un solo gol. En su primera participación avanzaron hasta los octavos de final, en la segunda, la de la consagración de Gyan, llegaron hasta cuartos. Ahora, parece que no seguirán con esta triunfal racha, siendo la mejor selección africana del siglo. Ahora, el Mundial le es esquivo a Gyan, o eso parece, aún le queda dos encuentros para ratificarse, para intentar hacer una machada aún mayor, meter a su selección en las rondas eliminatorias. Gyan quiere mirar al mundo y decirles que en el destierro había una estrella.

Cuando me enteré que Gyan firmaba por el Sunderland, me alegré. Señale que este jugador en la liga más mediática del mundo, puede dar lecciones a su gusto. Cierto que mi base estaba entorno a un Mundial, pero ya era emblema de su selección en la cita, en parte gracias a la baja de Essien, y en parte compartiendo cartel con el malo de los hermanos Boateng. Malo por sus apariencias, no por su juego. Pero, en resumidas cuentas, Gyan llegaba a un club que se adaptaba a su nuevo rol más mediático. El futbolista ghanes ya había pasado por Udinese y Stade Rennes como clubes de sobre nombre, que me perdonen los  aficionados del Modena, el otro club por el que pasó por Europa. Quizás en otra época si podríamos hablar del club canario como equipo con reseñas. Quizás las expectativas eran demasiado altas, quizás no tuvo suerte o quizás su juego no daba para más, pero tras una temporada con los black cats, el jugador salió cedido a los Emiratos Árabes Unidos. Concretamente firmó por el Al Ain. Allí sí que consiguió los éxitos que en Europa le fueron esquivos. Allí se sintió de nuevo grande.

Asamoah Gyan es el mayor goleador de la historia de su selección. También lo es en participaciones mundialistas

Tras firmar grandes actuaciones, el club de los Emiratos quiso rápidamente hacerse con sus servicios de forma total. El Sunderland en vistas del poco éxito que tuvo en Inglaterra, no puso problemas. Gyan era desterrado, gustosamente y con su total beneplácito a un ostracismo futbolístico, con una edad en la que se considera en esto del fútbol, de madurez. A los 27 años Gyan se confirmaba como estrella del cuadro asiático, en el cual esta pasada temporada ha dirigido Quique Sánchez Flores. Esta noche Gyan, sabe de la dificultad del partido, enfrente esta una tricampeona del mundo que viene de golear a Portugal, pero también fue difícil ganar a Estados Unidos en los octavos del pasado Mundial y lo consiguieron. Gyan sabe de la presión del momento, pero no mayor que el penalti que le tocó tirar en el último minuto de la prórroga ante Uruguay en cuartos del pasado Mundial y que finalmente falló, para el delirio de Luis Suárez. Gyan lidera a una selección que aún no está muerta pese al duro golpe recibido ante Estados Unidos. El desterrado quiere dar guerra.

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