Histórico
6 junio 2014El Enganche

Francia: Laurent, el primero en sentirse distinto

Por Andrés Onrubia (@AndiOnrubia)

El aficionado al fútbol espera cuatro años para verse sumergido en un mes en el que apenas sale de casa por la televisión, en el que apenas tiene relación con el mundo, en el que no coge ni tan siquiera el teléfono ni para responder a su novia. Los Mundiales son torneos diferentes, únicos por su excelencia y singulares por los sentimientos que atrae. En escasamente décimas, se puede pasar de la gloria a la derrota, del éxtasis al llanto. El gol reúne millones de sentimientos que vuelan por encima de los astros.

Generalmente, el fútbol francés es aquel que relaciona su historia de los Mundiales con Francia ’98. Es normal, pues en este acontecimiento ganó su único torneo hasta la fecha. Pero lo que no saben los galos, es que tuvieron en su día al primer goleador de un mundial. Nada más y nada menos que en el año 1930, en Uruguay y ante la selección de México. Pero, ¿Quién fue realmente Lucien Laurent?

Al igual que Zidane, Platini o Fontaine, Laurent es historia del fútbol galo en los mundiales. Primer goleador de la historia

Lucien Laurent nació en 1907 en Saint Maur Des Fossés. Desde su infancia, fue una persona en la que predominaba el trabajo por encima de todas las cosas. Laurent trabajaba en la empresa Peugeot, por lo que en sus horas libres -De las pocas que obtenía el ploretariado francés debido a sus precarias formas de vida- disfrutaba jugando al fútbol en el equipo de la empresa. Laurent poco a poco comenzó a llamar la atención de los principales ojeadores de la zona. Gente con ansia de encontrar a una estrella para un fútbol francés que atravesaba por una crisis global debido a estar en unos años previos al estallido revolucionario de la Primera Guerra Mundial, que se llevaría por delante a más de 2.000 futbolistas franceses, además de provocar daños casi irreparables en la famosa Tregua de Navidad.

El Sochaux contaba con una serie de empresas afiliadas por toda Francia. De ahí, que pese a que Laurent jugara en el CA París, pudiera fichar algún día por el equipo Sochalien. Y así ocurrió pocos meses antes del Mundial. Sus grandes habilidades demostradas en sus últimos años en la capital parisina le valieron para fichar por el Sochaux. Por poner un ejemplo, el CA París era una cantera, un equipo afiliado al Sochaux, que también tenía convenios con diferentes empresas en Normandía. Era muy normal que equipos contaran con empresas de cualquier tipo de trabajo que compaginase con el fútbol para intentar encontrar a jugadores jóvenes al menor precio posible. Algo similar al imperialismo pero en tu propio país.

Laurent realizó una excelente temporada en el Sochaux que le valió para ser convocado por la selección francesa para el Mundial de 1930 que se celebraría en Uruguay. Era un torneo novedoso para todos, ya que la situación post primera guerra mundial fue muy dura y los países tenían muchos gastos en general, al que había que añadir el de irse al otro lado del Mundo para disputar un torneo de fútbol. La idea no gustó a muchos países. Imaginaros que un Mundial no gusta a la FIFA y se tiene que eliminar debido a la inconformidad de los continentes. Por suerte, no hubo dicha censura, para bien del aficionado.

Si os pensáis que los jugadores que fueran al Mundial iban por gusto, también estáis equivocados. El ejemplo de Laurent es uno de los muchos que se vieron en aquella época. El jugador del Sochaux exigió a la federación francesa que se le pagara el sueldo mínimo si terminaba yendo a la cita, además de una licencia de contrato con Peugeot, para no regresar sin dinero a su país tras el Mundial de Uruguay. La federación accedió y él declaró años después que ir al Mundial era como ‘Ir a un campamento de vacaciones’. No era consciente de que iba a entrar en los libros de la historia del fútbol.

El caso es que en Uruguay iba a haber dos partidos inaugurales. Simultáneamente se disputarían el Estados Unidos-Bélgica y el Francia-México. La selección francesa salió con el siguiente once aquel día: Thépot, Mattier, Capelle, Villaplane, Pinel, Chantrel, Liberati, Delfour, Maschinot, Laurent y Langiller. México presentó a Bonfiglio, Garza-Gutiérrez, Rosas, Sánchez, Amezcua, Rosas, Pérez, Mejía, Carreño, Ruiz y López. El partido pervaleció por su igualdad en los primeros minutos, hasta que Laurent, siendo uno de los jugadores a los que México había indicado anteriormente del partido que no iba a ser decisivo porque estaba en uno de los equipos más modestos de Francia, remató de una manera maravillosa y de volea un centro desde la derecha a cargo de Ernest Liberati. Era el primer gol de la historia de los Mundiales y los franceses ni lo celebraron, ya que no eran conscientes de la magnitud de aquello.

El fútbol a principios de siglo XX fue convulso, practicar el bello deporte no era tan fácil como ahora. Viajar a Uruguay, supuso un esfuerzo para Laurent

El gol no es que diera la vuelta al mundo aquel día, pero sí que marcó un antes y un después en la historia de los Mundiales. Lamentablemente, Lucien tuvo que abandonar por lesión el Mundial en el segundo partido del torneo, y ante Argentina. Sin embargo, vestiría la zamarra francesa durante ocho ocasiones más. Laurent no pudo ir al Mundial de Italia de 1934 por una lesión de tobillo. Tras su etapa dorada en el Sochaux, pasó por otros equipos como el Mulhouse, Stade Rennais, Estrasburgo y finalmente, lo dejó en el Besançon. No fue una carrera plagada de éxitos, ni tan siquiera de goles, pero sólo por marcar aquel gol inaugural en el primer mundial de la historia de nuestro mundo, se merece el mayor reconocimiento de los reconocimientos.

Lucien Laurent todavía tendría tiempo poco después para vestir la zamarra francesa, pero esta vez, la militar. Al estar alistado en el ejército, fue llamado por el frente de batalla. Laurent comentó en una entrevista que no veía diferencia entre el fútbol y la guerra. La guerra también conlleva emociones y sensaciones que no están en los límites de la naturaleza. Matar a un soldado enemigo era equiparable a marcar el primer gol del Mundial. La suerte no siempre estaba de su lado. Tras una Guerra en la que murieron millones y millones de personas, cayó prisionero en 1942. Su vida parecía dar por concluida, pero un relámpago de suerte cayó sobre él. Fue liberado años después debido al final de la Guerra y volvió a Francia para retornar el fútbol, esta vez como entrenador.

Laurent entrenó a equipos amatéurs durante su última etapa ligada al fútbol. Después, se convirtió en embajador y ojeador del fútbol francés, haciéndose más famoso a medida que el Mundial se convertía en el acontecimiento más importante de la historia del fútbol a nivel mundial. Falleció en 2005, pero lo que nadie le quitará nunca a Laurent es que marcó un gol que posiblemente, iniciara el romanticismo en el fútbol, los contrastes de sentimientos y la explosión del gol como instrumento capaz de cambiar vidas, o de mejorarlas.

También te interesa: Samir Nasri, el latido arrítmico

Síguenos en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche