Histórico
29 junio 2014El Enganche

Costa Rica y la solución latente

Crica

Por Francisco López G. (@PacoLopez2992)

Las eliminatorias CONCACAF para el Mundial son la parte más previsible del fútbol. Prácticamente cinco combinados saben que su presencia en el Hexagonal final no está en duda, solo Jamaica tiene su puesto más en el aire. El problema es que pasen los que pasen los primeros puestos tienen dueño ya: México, Estados Unidos, Costa Rica y Honduras. Y edición tras edición el nivel aumenta, pero se acaban las opciones para el resto: en esta última sólo la peor situación mexicana posible dio algo de vidilla al asunto.

Costa Rica ha sido una de las selecciones que más ha subido su nivel en la CONCACAF respecto a 2010. Y el Mundial de Brasil lo ha dejado claro. El primer puesto costarricense en la fase de grupos desafía a la lógica. Con la lesión de Bryan Oviedo los centroamericanos perdían a su estrella más en forma, la épica se complicaba. Justo al iniciarse la preparación otra pésima noticia rompía las ilusiones de Costa Rica: Álvaro Saborío, su goleador, decía adiós al torneo. El jugador con más talento para finalizar en toda la selección, su protagonismo era indiscutible, el delantero de Real Salt Lake era el complemento perfecto para los hombres de ataque que le acompañarían.

Se habló de numerosas bajas individuales para este Mundial, pero Costa Rica, la revelación, también perdió dos pesos fundamentales en su estructura: Saborío y Oviedo

En la improvisación del seleccionador estaban las remotas opciones para los ticos. La solución estaba tirando de hemeroteca, cuando las molestias de Saborío obligaron a variar el esquema. El 5-4-1 sin él ya dejó la portería a cero en el Azteca y maniataron a Estados Unidos en la peor actuación de los de Klinsmann en el Hexagonal: 3-1 con una presión asfixiante y Joel Campbell castigando cada pérdida.

El Mundial ha dejado algo mucho más grato. Las exhibiciones de Costa Rica en Brasil han sido más corales, demostrando que el bloque era más que los nombres de sus rivales. El seleccionador apostó por una solución conocida, la solidez por detrás del balón y talento imprevisible arriba. Para ello se han erigido dos kaisers: Óscar Duarte y Giancarlo González. Dos centrales inexpugnables por arriba y con capacidad para adelantar la línea y robar lejos del área -donde sus defectos se hacen menos visibles-. Además Yeltsin Tejeda ha permitido combinar el orden, los apoyos, la presión asfixiante y la distribución sencilla: una de las sorpresas más agradables del torneo.

Resulta complejo, casi imposible, citar un jugador costarricense que haya pasado como discreto por la fase de grupos; sus actuaciones han sido brillantes y corales

Estos descubrimientos han permitido al equipo mostrar su capacidad para defender adelantado y juntar líneas, hacer una tela de araña. El mayor problema es que en octavos el guión es el opuesto. Grecia espera, 90 minutos de solidaridad, agresividad, contras y épicas. Los costarricenses deben dar lo mejor de sí en ataque, que la cabecita de Joel Campbell invente entre líneas para guiar al todoterreno Bolaños y el resurgimiento de Bryan Ruíz tras su agridulce etapa Premier.

El mayor éxito para Costa Rica se aprecia en el contexto actual, a día de hoy sería decepcionante verles decir adiós en octavos contra un conjunto que no aspira a mucho más. Hace un mes el logro era sumar algún punto con ese grupo. Todo gracias a una solución que les dio resultados en el pasado y a la que no se quería recurrir. Una solución que estaba latente en un grupo con un potencial desmesurado.

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