Histórico
16 junio 2014Jose David López

Christian Atsu: La nueva explosividad de Ghana

Ser la selección más competitiva del continente a tenor de los resultados de las últimas ediciones, la de mayor equilibrio histórico en el palmarés africano y la que siempre goza de un claro respeto por su evolución a nivel mundial (estuvo cerca de convertirse en la primera selección de su continente en acceder a unas semifinales en 2010), no asegura alegrías a Ghana, sino una creciente presión sobre sus internacionales. Ese papel que la sitúa en la élite más allá de sus fronteras, es a su vez, el principal obstáculo que se encuentra su staff técnico cada vez que llega una fase final africana o mundialista. Allí, sus más reputadas estrellas no demuestran toda la profesionalidad deseada (algo ampliable a otras selecciones) y buscan todo tipo de cábalas para no abandonar sus clubes en mitad de campaña y perder el trabajo por la titularidad semanal.

Ese déficit organizativo de un calendario absolutamente dispar y desequilibrado con todos aquellos que desarrollan su carrera en suelo occidental, siempre ha facilitado la aparición de ‘rebeldes’ en la selección ghanesa. Esta vez, a la ausencia ya conocida de Kevin Boateng (el ex milanista hace más de un año se aisló por decisión personal) Muntari (insultó al anterior seleccionador) o Essien (tras sus graves lesiones, no ha vuelto a viajar con su país), que ejemplificaban el recambio generacional con claridad, se unen las de sus últimas estrellas ‘europeas’, los hermanos Ayew (André por llegar tarde a la convocatoria ganándose un castigo y Jordan por diferencias con el seleccionador). Todas esas bajas debilitan sensiblemente la eficacia y rendimiento del conjunto dirigido ahora por James Appiah, pero evidencian la confianza plena en las caras nuevas llegadas con fuerza desde su inagotable cantera. El último en ganarse ese derecho tras su dos últimos años de explosión, es la perla del futuro nacional, Christian Atsu.

Se trata de un extremo, que esta semana acaba de cumplir 21 años, zurdo aunque puede actuar por ambas bandas y que transmite en cada acción una enorme sensación de dinamismo, rapidez, aceleración y energía. No es demasiado alto pero es cierto que está en pleno desarrollo e incluso su altura y físico ha evolucionado en los últimos años, mostrándose ahora más fuerte en sus grandes cualidades para desbordar, buscar desequilibrios individuales y basando casi siempre en una gran habilidad para el regate aunque, sobre todo, en su estupenda explosividad, aceleración y rapidez a la hora de leer las jugadas ofensivas. Un auténtico luchador por todo lo que lucha, por la brega que asegura y por los balones que es capaz de robar o comprometer a la defensa durante cada partido.

Atsu nació en la ciudad costera de Ada y es gemelo de una hermana, con la que rápidamente tuvo que trabajar en la empresa agrícola de sus padres en la capital ghanesa, en Accra, lo que le curtió como trabajador y luchador desde muy joven. Esos años (que según le he leído a él mismo, , fueron determinantes en sus decisiones futuras bajo la premisa de salir de una vida tan dura), sirvieron para encontrar en el fútbol una gratificante válvula de escape, empezando a jugar en la escuela Madina Nkwantang, que tenía a su vez un reconocido equipo de fútbol escolar en la ciudad y que le permitió asomarse a competiciones regionales le consiguió la firma de la paz para los muchachos antes de unirse a la academia del Feyenoord en Gomoa Fetteh. Su evolución fue acertada y pasó a jugar al Cheetah, donde prácticamente no tuvo tiempo de mostrar sus cualidades antes de que apareciera, una vez más, un habitual descubridor de promesas, el Oporto.

En enero de 2010 llegó al gigante portugués con un problema claro de adaptación al clima, al frío y a las lesiones, que lo frenaron unos meses. Su determinación, trabajo y personalidad, le colocaron poco después como una de las estrellas del equipo juvenil de Oporto, siendo el líder para levantar el prestigioso torneo juvenil de FIFA Blue Stars de Zúrich. Fue nombrado mejor jugador del torneo y mejor jugador de la campaña en el joven equipo de Do Dragao, con lo que antes de que esa campaña terminara, el entonces entrenador, Andre Villas-Boas, lo llamó para algunas convocatorias con el primer equipo.

Necesitado de más minutos para no frenar su evolución y deseando ya llegar a la élite, aceptó la cesión al Rio Ave el pasado año (cuando yo personalmente lo conocí), demostrando que la amalgama de cualidades ofensivas que posee, podían marcar diferencias. Seis goles, siete asistencias y una enorme capacidad desequilibrante-explosividad que le sirvieron para ser nombrado mejor jugador del humilde equipo de Vila Do Conde y regresar con experiencia al Oporto. Se ganó ficha para la actual campaña y aunque está en proceso de ganarse minutos de titularidad, ya ha jugado diez partidos, lo hemos visto también en Champions League y ha recibido la merecidísima llamada para defender a su país en esta CAN apenas medio año después de su debut internacional. Ha marcado dos goles con las Estrellas Negras en sus primeros cinco partidos y ya lo llaman el ‘Messi ghanés’. Otra vez el mes de enero se muestra clave en la carrera de una estrella en ciernes en el país adecuado para su prometedor viaje a la élite.

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