Histórico
28 mayo 2014Jose David López

Sueños de Gol, sueños de periodista

Sueños de Gol

Por suerte o desgracia, la tarde-noche del día de Noche Buena, terminaba. Las horas previas, las de las ‘cañas’, se alargaban un año más. En mi ciudad de nacimiento, Talavera de la Reina, no hay sensación de festejo, alegría y facilidad de borrachera más grande que la que se desprende ese día, pues todos los amigos que estudian o trabajan en diferentes puntos del país, acabamos reuniéndonos casi por única vez en el año. Es una tradición para la cual no hace falta ni avisar. Todos sabemos que estaremos en el lugar de siempre, a la hora de siempre, y con el ánimo superlativo de siempre. Después de la exaltación, los botellines y los cánticos navideños como excusa para mostrar la felicidad del momento, mi mejor amigo, Dani, creyó oportuno terminar en un bar de una zona mucho más tranquila, para poner el colofón ya bajo la mirada atenta de nuestras chicas para calmar el ritmo. Yo no estaba muy de acuerdo, pero me dejé arrastrar hacia el Bar Birrete para tomar la última en paz antes de sentarnos, minutos después, ante toda la familia.

Por aquél entonces, alrededor de 2004, ya trabajaba como periodista internacional en Goal.com, aunque más por empeño-esperanza, que por grandes remuneraciones. Ya me había auto-regalado mi antena motorizada- abonado a todo lo posible con ella y, evidentemente, ya habían pasado años desde que mis ídolos periodísticos se habían convertido en tal gracias a una locura interminable que bombeaba mi cabeza. Contar historias. Contar fútbol. Y, como todas aquellas cosas que en la vida suceden en el momento menos esperado y en el contexto más delirante posible, encontré un impulso absolutamente clave para mi confianza cuando entré a ese bar talaverano en un evidente estado de alegría alcohólica (no muy evidente pero de la que, interiormente, sabes que está ahí). Encontré asiento, pedí a la camarera y, al levantar la cabeza, observé una cara conocida. Era él, era uno de los periodistas con los que yo soñaba charlar, era uno de los profesionales que cada fin de semana me hacían perseguir mi meta y uno de los que ya habían conseguido generar en mi interior ese elixir indestructible de futbol internacional. Sí, era el del Plus, el de Fiebre… Era Guille Uzquiano.

“Venga, tío, atrévete”, me repetía mi amigo cara a cara, consciente de que mi trabajo diario iba muy encaminado hacia el periodismo que defendía quien allí estaba presente. Yo, aun muy vergonzoso, algo receloso de que en ese estado de simpatía etílica pudiera ser un problema en vez de algo agradable, temía en exceso. “¡Vamos, coño!, dile en lo que trabajas, dile que eres un loco de lo mismo que él y al menos habláis un rato”, insistían a mi alrededor. Y así, con prudencia pero descaro, me acerqué a Guille y me presenté con aquella precaución de un ‘novato’ que está ante uno de los que representa aquello que más admira. Le contaría mis labores, mis pasiones diarias, los problemas de un medio que intentaba subsistir y, sobre todo, intenté empaparme de cada palabra futbolera que pronunciaba. Al cabo de unos minutos, se tenía que marchar. “Ahora vengo”, dijo. Regresó al minuto con una camiseta que guardaba en su coche y que, consciente de que me ilusionaría, decidió regalarme. Una camiseta de Fiebre Maldini, del programa que me tenía alucinado cada lunes, de aquello que era y es uno de los grandes momentos de cada semana. Y, aunque él no lo supo y, de hecho, no lo sabe, aquella camiseta está colgada desde esa noche navideña en mi despacho de Talavera (donde vivía antes peor donde ya no vivo desde que encontré camino profesional en Madrid hace 8 años). Coge polvo como ninguna, pero representa un recuerdo imborrable que me permitió conocer a un amigo.

Camiseta Fiebre Maldini 2Porque desde ese momento sí he podido conocer mejor a Guillermo. Cada vez que él acudía a Talavera por raíces familiares que allí conserva, intentaba avisarme con tiempo para tomar algo, charlar un rato de fútbol y ponernos al día de cómo le iba a cada uno. Nunca sería consciente de que, para mí, cada uno de esos días, así como las cenas o quedadas futboleras que fueron llegando sucesivamente con el paso de los años, me permitió multiplicar mi ilusión por mil. Su simpatía, cercanía y ayuda constante para consejos, avisos y lecturas que solo la experiencia te ofrece, me ayudaron muchísimo en este arduo camino periodístico. Aunque él no es consciente de ello, cada palabra sumó, añadió y mejoró el periodista que (para bien o para mal) llevo dentro. Hoy, manteniendo ese contacto dentro de la vorágine laboral diaria, el camino me ha permitido incluso compartir dos noches plató y programa de televisión con él (y con mis otros referentes de fútbol internacional como Gaby Ruiz o Julio Maldonado en Fiebre Maldini). ¡Quién me lo iba a decir cuando abrí aquella puerta del bar navideño! Un sueño personal que llevaré siempre muy presente y que no hizo sino crecer, pues ya compartimos incluso proyectos trabajando mano a mano.

Por todo esto, si un amigo como él publica su primer libro y éste, además, representa un trabajo peliagudo tras de sí y una ilusión enorme en su elaboración, hay que apoyarlo. El trabajo se llama Sueños de Gol y tanto Guillermo Uzquiano como Aritz Gabilondo (otro grande), desarrollan la infancia, dura y de superación, que tuvieron que atravesar algunos de los hoy mejores futbolistas del planeta. Desde Balotelli a Falcao pasando por Ibrahimovic o Diego Costa. Historias semi-desconocidas, muy documentadas y con viajes incluidos a las zonas donde ocurrieron los hechos. Un estupendo libro para amantes del fútbol pero, sobre todo, y esto es verdaderamente lo recomendable, para amantes d elas historias humanas-sociales. Un enorme trabajo periodístico que, desde aquí, no podíamos dejar de apoyar. Por la pelota, las buenas personas y por la amistad. Sueños de fútbol. Sueños de periodismo.

Síguenos en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche