Histórico
13 mayo 2014Fran Alameda

Sevilla: El edificio de Emery

emery - Sevilla

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Trabajar con personas es el oficio menos inteligible y cientifista posible. Las personas son complejas y se empeñan en complicar cuanto menos complejas son. Si además de ser personas, son niños acomodados que juegan a un deporte que parece simple, pero se vuelve complicado conforme subes escalones, desembocamos en un evangelio de piel muy fina donde el detalle vale tanto o más que la esencia. Esto es el fútbol, amén más o menos del forraje verde que decía García Márquez.

Y el fútbol, como deporte colectivo, se sostiene en equipo, que solo se hace madurando las piezas acorde a un estilo, a unas órdenes y a una profundización sobre las piezas del tablero. Unai Emery comenzó la temporada sin dudas porque los fichajes fueron muy buenos (quizá se pueda debatir sobre la necesidad de dos nueves de tanto nivel) en tanto en cuanto daban magia, la que se puede, y suplían carencias. No tanto emocionales (Navas y Negredo), que eso está por ver, sino estricta calidad futbolística. El Sevilla comenzó con un plan de juego que se basó en armar todo en función a su mejor pieza, Ivan Rakitic, que ha ido mascando posiciones y roles hasta que Emery ha encontrado el estilo definido de un equipo con registros tan distintos como buenos y válidos.

El mérito de Emery es haber encajado 14 piezas nuevas en un engranaje colectivo de élite, algo que hace dos meses parecía completamente imposible

El Sevilla, a 24 de abril de 2014 (casi nueve meses después de empezar la temporada), tiene rostro de equipo, que es el fruto de la paciencia, como si éste fuese un árbol del que solo caen flores secas y algún capullo hasta que acaba dando las flores hirviendo en primavera. En vistas de que el talento ofensivo de Emery como entrenador ha dado algunas dudas entre bajas, rendimiento y aptitudes, Unai decidió fortalecer la defensa. Pese a los ajustes, el Sevilla, con doble pivote físico y batallador (Mbia – Carriço/Iborra) más Pareja-Fazio, se ha hecho sólido y a partir de ahí lo ha construido todo bajo la ley de la protección y luego el sexo. O más sencillo: primero los instrumentos y luego el rock&roll.

Pese a los buenos resultados en 2014, el juego del Sevilla ha llegado, curiosamente, como consecuencia de los resultados; primero la confianza, luego el fútbol

Y a estas alturas de temporada, el Sevilla llega en su fase de máxima inspiración, con el corazón surtiendo fútbol a las venas y la melena rubia del que sigue siendo su mejor jugador, pulsando su techo, que debe de estar más alto que la luna porque el mediapunta simple que llegó del Schalke se ha convertido, por fascículos y voluntad, en un interior de posesión, en un llegador de la Premier, en un pivote de contención y por poco en portero. Rakitic es un elemento diferencial por lo que es y por lo que siente. Este es su Sevilla. Y el de Emery, que, con cierta paciencia y agitando el árbol, ha conseguido el cemento necesario para construir un edificio que pretendió construir por el tejado con la lógica del talento, obviando la competitividad. El 2014 del Sevilla es inmaculado en resultados y los dos últimos meses y medio en juego. Primero llegó la consecuencia y luego la causa. Qué más da si el Sevilla ya es un edificio hecho y derecho.

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