Histórico
12 mayo 2014Guillermo Gonzalez

Liverpool: Gerrard, nuestro Souness particular

Gerrard - Liverpool

Miras la pantalla y no das crédito. Apagas el móvil con indignación, acentuada tu perplejidad tras haber acabado todo. No te gusta cómo está sucediendo, y no por lo que se ha perdido. Vuelves a desbloquear el teléfono para confirmar la incredulidad, odiando esa inane capacidad de desmantelar cualquier ápice de respeto que debería de haber. No hay nada establecido, tampoco. Seguramente, porque el fútbol no es una religión establecida como tal, su culto no ha pasado por ejercicio de ley aunque sea drástico el pensarlo. Brilla por doquier la broma jocosa, la mofa desmedida incluso a los que, por decreto, habría que llamar ‘skipper’ aunque no haya ningún tipo de sintonía. Todo suena mejor cuando se habla de Steven Gerrard. Todo chirría aún más cuando se le intenta vilipendiar.

El Manchester City cumplió con lo previsto cuando se tropieza. Manuel Pellegrini se destapa, por fin, como un consumado entrenador de éxitos tras ganar Premier League y Capital One Cup. El ‘sky blue’ ha convertido en un rojo tenue al equipo de Merseyside, donde disputar la Champions League la próxima temporada es un dulce aliciente que, para los más críticos, es una mera excusa para demostrar conformismo. Y por consiguiente, todo recae hacia al capitán. Steven Gerrard no recibe los crochés por ser ese típico sparring mediático que representa al vestuario, que da la cara por el equipo. Esta vez los recibe a modo de burla y de forma reiterada, recordando la cuenta pendiente que tiene con el cetro liguero. Y otra vez en un partido contra los de José Mourinho, donde el Chelsea del luso parece dejar las peores pesadillas del líder de los ‘reds’.

Había un júbilo que señalaba imbatibilidad tras ganar al ya campeón de la Premier League. El capitán hacia la arenga pertinente para el siguiente duelo. “We go to Norwich and do exactly the same. You hear me?”. Dicho y hecho ante los canarios, aunque la cita más importante era Anfield y al otro lado estaban los ‘blues’. Aquella derrota deja una reminiscencia del pasado con respecto a Gerrard, que volvió a recordar un suceso parecido al que vivió esta campaña. ¿Tendrá parangón el resbalón ante Demba Ba con lo ocurrido en aquella final de la Copa de la Liga de 2005?

Todavía lo recuerda porque se escapó en el cara o cruz, en una final que poseía una tensión sin igual entre los equipos ingleses. José Mourinho y Rafa Benítez se detestaban, viniéndose un partido de ida y vuelta, de tuya y mía, de tackling y amarilla. Steve Bennet, colegiado que pitaba la contienda, respiraba hasta la hiperventilación. El Liverpool quiso comenzar rápido, con un gol de Riise marca de la casa. Zurdazo, potente y sin vacilación. Se esperaba un duelo agónico pero precioso, aunque llegaría el amargor para los reds. En el minuto 79, Hamann realiza una falta en el centro del campo. Balón largo al área de Dudek donde, tímidamente, aparece la cabeza de Steven Gerrard para evitar un remate de Didier Drogba. Fallo en la contundencia del testarazo. Leve toque, suficiente para definir una parábola precisa que acaba tocando en el palo para meterse en la portería. Manos a la cara y mirada pensativa hacia el verde. Sucedería la prórroga y José Mourinho no fallaría.

Steve Gerrard volvió a recordar fantasmas del pasado. Nuevo resbalón, con el Chelsea como protagonista y, de nuevo, determinante para lo que acabaría siendo el título de Premier

 

En unas declaraciones posteriores tras valorar los devenires de su trayectoria deportiva, aseguró que aquel dichoso remate fue “el peor momento de su carrera”. Gerrard ya era capitán con 23 años y tuvo que aguantar el golpe. Caerse para levantarse, dispuesto a poner la otra mejilla en pro de su amado equipo. Ocurrió algo similar en Anfield en 2010. Sin José Mourinho de por medio, el capitán se encontraba con la misma desdicha. Drogba, como protagonista de nuevo, interceptó un pase del centrocampista hacia el portero, con posterior regate a Pepe Reina para marcar. Tampoco eran entonces los mejores años del Liverpool pero todo parecía escrito.

Steve Gerrard no pierde la fe. Cree que este Liverpool, tiene plantilla para salir campeón otro año. En busca de su Premier lleva toda la vida. Que la consiga o no, será otra cuestión…

Soennes - LiverpoolMás maduro y más hecho, resbala ante el mismo club en esta temporada. Casualidad y destino unidos de la mano, mientras que los más rufianes aprovechan su comentario más ingenioso para desprestigiar. Luego llegaría Tony Pulis con su remontada de tres goles, pero seguiría siendo aquella fatídica acción la que resonaría por encima de todo. Porque es el símbolo. Porque es la viva imagen del Liverpool. Y porque es la excusa perfecta para hacerlo mortal, ya que el fútbol europeo enaltece al jugador. Sin esconderse, esto es una defensa al mito que tenemos la oportunidad de ver. Acostumbrados al tránsito de jugadores, los fieles se cuentan con los dedos de las manos. De ahí, que si el fútbol fuera una religión consagrada, sería un santo y muchos llevarían su estampita en la cartera por demostrar la absoluta pureza de antaño, la que seguramente aniquiló la Ley Bosman. Para algunos, se ve en Gerrard lo mismo que Graeme Souness demostraba, elevado a la enésima potencia.

Steven se ha levantado de nuevo, tras el cierre de la Premier League 2013/2014. “Está plantilla ganará la liga. Y creo que todavía tengo tiempo para ganarla con ellos”, aseguró. Otro duelo de pistolas en el Gerrard sale herido pero son balazos demasiado insignificantes como para quebrar su intachable trayectoria. Te vemos la próxima temporada, skipper.

También te interesa: Liverpool: Sturridge, el amigo ideal

Síguenos también en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche