Histórico
31 mayo 2014Fran Alameda

Lista España: El grupo vs la diversidad

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Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Hace no demasiado tiempo me decía una experta en comunicación y empresa que hacerlo bien es una idea tan difusa como a veces maniquea. Me contaba, además, que ella consideraba que sus jefes lo estaban haciendo bien… Para sus bolsillos. Es decir, que no se trata tanto de la realidad sino del enfoque. Relación bastante nietzscheana, por cierto (“no hay hechos, sino interpretaciones”), que sirve para situar a Del Bosque no en una relación económica, sino de interés y elección.

Además de la visual afabilidad, Vicente del Bosque es un hombre lógico y todo lo hace al consuelo del sentido común, el menos común de los sentidos, pero no el más fiable, ciertamente. El sentido común no es más que una virtud de mirada, de pausa, pero es el conocimiento, su presencia o su ausencia, el que decide. La realidad es que Del Bosque ha sido coherente con su idea, acorde a lo que podremos llamar dinámica de grupo o, simplemente, relaciones personales que cohesionan y funcionan durante los noventa minutos y también fuera del campo, donde, indudablemente, también se juega el Mundial. Emocionalmente, la convocatoria no tiene un pero.

Del Bosque es un hombre lógico; mantiene su idea y su grupo hasta que la realidad le demuestre lo contrario (o no)

A la convocatoria de 23 no le sobra, pero quizá le falte. Si algo ha sido la selección, como el Barcelona de Martino (por ejemplo), ha sido competitivo. Competitivo desde el dominio rotundo del balón. Esto le ha dado todo, la esencia, los merecimientos y los títulos. Pero un Mundial requiere de recursos, de versatilidades. Los rivales, incluso lo demostró Bolivia en un partido insulso y arrítmico, saben qué quiere y qué necesita España. Y aquí es donde pierde España. Solo Diego Costa y Pedro reducen la armonía del pase horizontal para convertirla en vértigo, y solo los laterales tienen capacidad para saber que la línea de fondo es blanca o siquiera existe.

Jesús Navas y Llorente (incluso Isco y Carvajal) suponen mirar al banquillo y ver un recurso que no está en el campo, un cambio de ritmo contra partidos obtusos 

Jesús Navas, Carvajal y Llorente (¡incluso Isco!) no son más que los que van en el equilibrio necesario entre vestuario y meritocracia o capacidad futbolística, pero sí son distintos. El sevillano es un extrecrack que utiliza el mismo recurso y siempre le sale; Carvajal es el lateral más profundo y distinto sobre Juanfran, y Llorente, amén de que sus goles han sido más, es el recurso contra el cerrojo, el de 2010 contra Portugal y el mismo al que lanzas un frigorífico y lo sirve de cara envuelto en papel de regalo. No se trata de restar cohesión futbolística o interna, sino de hacer útil la diversidad, de mirar al banquillo y poder cambiar el rumbo. Se trata, es decir, de potenciar un plan que ya parece casi perfecto. España es favorita, pero mirará al banquillo y verá clones de los que ya están.

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