Histórico
15 mayo 2014Jose David López

Europa League: Los nombres de la Final

Sevilla - Europa League 2014

Uno era el primer equipo de la historia en llegar a la final sin haber perdido un partido. Otro era el segundo de la historia en haber empezado la competición en la tercera ronda previa (la primera permitida para clubes de campeonatos mediáticos) allá por agosto. Uno era el eterno perdedor de finales, sumando siete derrotas y una maldición interminable. Otro, cada vez que se había asomado a la élite absoluta, había salido airoso. Uno llegaba con varias bajas fundamentales para el óptimo rendimiento de sus posibilidades (Enzo Pérez-Markovic). Otro había recuperado a última hora a sus jugadores en duda. Benfica y Sevilla llegaban con matices diferentes a la Final de Europa League pero con una clarísima ley por encima de todo, son competidores en cualquier escenario y situación. Un valor seguro para guardar posibilidades de éxito en una final que, como se preveía, fue tan igualada como desesperante. La lectura general es que ninguno estuvo realmente cómodo y ninguno ejecutó 100% el registro que suelen dejar en sus mejores versiones. Por muchos minutos el descontrol y la superioridad delo enérgico a lo cerebral, desestabilizaron la medular en ambos, sin haber dueño definido y viviendo ambos de las dudas defensivas enemigas que, en el caso del Sevilla, fueron diversas pérdidas de balón que dieron siempre fe a los lusos.

Tan bien estructurado y trabajado está el equipo de Jorge Jesús, que su iniciativa a ser el equipo que llevara mayor peso sobre la pelota en largos tramos de partido y su dinamismo una vez que alcanzaba posiciones de tres cuartos de campo, le dieron más momentos de peligro real sobre portería rival. Un par de jugadas a balón parado, un par de disparos lejanos y, sobre todo, un par de apariciones en los instantes finales de ambas partes, daban un ‘extra’ global al Benfica sobre su rival si aquello hubiera sido un combate por puntos. El Sevilla primero contuvo, después se soltó cuando encontró espacios y acabó únicamente juntando líneas tras un cansancio físico que sí reflejó inferioridad. Pero los márgenes fueron tan ínfimos que la prórroga y penaltis fueron pronosticados con mucha anterioridad. Y allí, surgió Beto, se le encogió la pierna a Cardozo-Rodrigo y aniquiló Gameiro tras cuatro lanzamientos precisos y sólidos de los de Emery, que respiró de nuevo con esa pizca de suerte que le ha acompañado en su travesía hispalense (no se atrevió a ser ofensivo y vio como el rival, que sí lo fue con sus cambios, no le golpeó cuando pudo). Sevilla, campeón de la Europa League 2014.

Sevilla 2014Beto: Siempre que una finalísima se decide en el lanzamientos de penaltis, uno de los dos porteros que estén bajo palos tiene un altísimo porcentaje de gloria. Sus acciones, claves en ese momento de tensión plena, esta vez fueron el mejor aval del portugués, cuya naturaleza dubitativa estuvo presente en la noche turinesa. Primero porque en los 120 minutos de juego tuvo errores de bulto en salidas por alto y en indecisiones bajo palos en balones colgados que bien hubieran podido costarle la cita a los sevillistas, y con el paso delos minutos, incluso fue determinante en acciones concretas cuando los benfiquistas más apretaban su área. Su estilo, inconcreto y de más intensidad que pausa, acabó por surgir en los penaltis, donde los lanzadores rivales no tuvieron excesiva confianza y donde supo jugar con la tensión del momento (y con los metros que, bajo palos, fue capaz de ganar sobre la línea). El héroe de Turín.

Unai Emery: Todos los entrenadores que acaban por levanta títulos son, de alguna manera, afortunados. Porque logran victorias, porque logran resultados y porque al final, de nada sirven las sensaciones sino los hechos contrastados. Siempre aparecerá en su currículum el haber sumado su primer torneo europeo (o título cualquiera) en este 2014 que representaba su primera final, pero la realidad es que, detalladamente, la suerte fue determinante para el técnico vasco. Su trabajo es impecable, su energía sí se traslada a los jugadores y su capacidad para mantener la estabilidad en situaciones límite, le ha llevado al éxito. Pero en la final turinesa mostró dudas. Unas por falta de iniciativa para cambiar la inercia de partido cuando el Benfica estuvo muy cerca de adelantarse, ya que al contrario que su homónimo, los revulsivos que ansiaba su equipo no estaban en su cabeza (el Benfica se fue con todo arriba con el paso de los minutos en intención, propuesta y cambios, siendo siempre ofensivos). Pero esa falta de atrevimiento para coger el ‘toro por los cuernos’, acabó saliéndole perfecta. Uno que sonríe. Uno al que le sonríe la suerte.

Emery - Sevilla 2014Pareja: Cuando un compañero no tiene su noche, comete errores constantes y parece fuera de la intensidad necesaria para la cita (porque la cita de Albero moreno fue absolutamente negra), la cobertura, el repliegue, las ayudas, se multiplican. Y el argentino estuvo sencillamente impecable. Corrigió cada error de su compañero, llegó a todos los cruces, fue el que sacó bajo palos la acción más clara de gol rival y hasta tuvo tiempo de sacar varias veces la pelota jugada desde atrás en transición ofensiva ante la falta de ideas de Carrico-Mbia por delante de él. Seguramente el jugador más completo y valorado globalmente en el Sevilla (y eso que jugaba como central izquierdo cuando suele ser al revés), más allá de que estos detalles acaban siendo ínfimos y menores a ojos del título conquistado. Una gran parte de él, un porcentaje notabilísimo, es solamente suyo. MVP turinés.

Jorge Jesús: Siento lástima. Supongo que más allá de festejar la alegría sevillista y española, la gran familia futbolística, respetuosa y hasta romántica, tendrá una sensación parecida. Sin entrar en la eterna maldición que convierte al Benfica en un club perdedor por decreto histórico tras sumar su octava final en blanco, la cita turinesa volvió a serle esquiva, a reírse de sus intenciones y a denostar sus ambiciones. Primero fue más atrevido que su rival, segundo acabó mejor ambas mitades, tercero sumó más acciones de peligro y cuarto, y más importante, tuvo un correctísimo engranaje colectivo que demostró ser un grupo trabajadísimo. Repliegue perfecto, dinamismo ofensivo, capacidad de peligro en acciones a balón parado y hasta atrevimiento final cuando llevó la batuta y la inercia vencedora a su lado en la prórroga. El míster, que seguramente estuvo ante su última cita de nivel internacional antes de cambiar de club, ejemplifica ese desaliento doloroso en la mente de todo benfiquista. Otra vez más no sirvió su receta ambiciosa, atrevida y atractiva. No desistáis, sois grandes.

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