Histórico
5 mayo 2014Jesús Camacho

Equipos históricos: Grande Torino

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El 4 de mayo de 1949, hace 65 años, un trágico accidente de avión acabó con la mejor generación de jugadores que ha tenido el Torino. Con motivo del aniversario de la tragedia de Superga recuperamos este post para homenajear al `Grande Torino´.

Resulta bastante triste enfocar la historia de un equipo legendario como este entorno a una tragedia que arrancó de sus familias a numerosos hombres en plenitud de sus vidas. Pero en este caso (como sucedería años más tarde con los “Busby babes”) es ineludible acabar  refiriéndose al luctuoso suceso que acabó por “arrancar” las esperanzas de fútbol ofensivo que había suscitado aquel mágico conjunto. Y es que se puede considerar que aquella tragedia de “Superga” no solo acabó con la vida de jóvenes deportistas sino que acabó con un concepto futbolístico surgido desde la esperanza. Una esperanza que brotó en Italia tras aquella etapa de luces y sombras que vivió en la década de los treinta, y tras la Segunda Guerra Mundial, en la que acumularon muchos éxitos deportivos pero en la que el fútbol fue utilizado más como una cuestión propagandística que como una cuestión estética. Por ello cuando surgió el fútbol alegre, ofensivo y vistoso del club granota los aficionados italianos lo adoptaron como ese nuevo rayo de luz al que agarrarse tras una etapa confusa de grandes claros y oscuros. Fue la tabla de salvación a la que se asieron muchos italianos, unos éxitos deportivos del “Grande Torino” que apaciguaron en parte la crisis y miseria que se vivía tras una II Guerra Mundial que dejó incontables escenas de sufrimiento y desastres.

Con aquel Torino nació y murió una nueva forma de ver el fútbol, una bonita historia que tuvo un amargo final y que debido a las urgencias precipitó al fútbol italiano a la concepción del fútbol desde un punto de vista eminentemente defensivo. Y es que tras aquel 4 de mayo del 49 no hubo tiempo para recomponer una selección formada en su gran mayoría por aquellos excepcionales jugadores granotas. Italia tuvo que elegir y para poder competir en el inminente mundial de Brasil de 1950 eligió la visión del fútbol desde la inferioridad, con conceptos muy válidos como la unión y la fuerza pero con la ausencia de otros que convirtieron al fútbol italiano en un fútbol poco vistoso y ultradefensivo.

Tragedia Superga - Torino

Ferruccio Novo

Esta introducción nos sitúa en el año de 1939 cuando un exjugador y entrenador del Torino, Ferruccio Novo, accedió a la presidencia del club y se marcó como primera meta “dejar el fusil” (hablando metafóricamente) e invitar con la formación de un equipo legendario a que los aficionados italianos se enamoraran del fútbol. Aquel salto de calidad que buscaba Novo lo encontró tras los acertados fichajes de Valentino Mazzola y Ezio Loik (ambos fichados al Venezia) , los cuales permitieron alzar a los “Toro”, su segundo scudetto en la temporada 1942-43.

“Grande Torino”

Posteriormente la Guerra obligó a parar el Campeonato hasta la temporada 45/46, en la que el Torino se asentó como el mítico “Grande Torino”. A partir de esa campaña el extraordinario equipo liderado por el legendario Valentino Mazzola sobre el terreno de juego dominó con autoridad el fútbol de su país. Aquel maravilloso conjunto tenía Valentino Mazzola (padre de Sandro Mazzola), a su cerebro, capitán, organizador y gran goleador. Un futbolista muy inteligente, dotado de gran personalidad y que ofrecía cada año la extraordinaria cifra de 20 o 30 goles. El conjunto granata practicaba un fútbol muy ofensivo, en su alineación titular prácticamente no había defensas y solo Aldo Ballarin y Maroso se dedicaban a dicha labor. El guardameta Bacigalupo observaba desde su marcó como los centrocampistas Castigliano, Martelli y Rigamonti lanzaban a los interiores Ezio Loik y Mazzola y a su vez los extremos Romeo Menti y Franco Ossola hacían mucho daño por los flancos y servían balones al magnífico centrodelantero Gabetto. Además tampoco podemos olvidar a los Schubert, Grava, Bongiorni

Sin duda el fútbol italiano tiene en este legendario Torino al conjunto más ofensivo de su historia, un conjunto que en la temporada 1947/48, marcó 125 goles en 40 partidos. Su nivel futbolístico era de tal calibre que el 11 de mayo de 1948, el entonces seleccionador nacional italiano de fútbol, Vittorio Pozzo, convocó a diez jugadores del Torino para el partido contra la potente Hungría, a la que se derrotó. Ahora que el tiempo ha puesto tierra de por medio y que tantos grandes equipos nos han hecho disfrutar con su fútbol, debemos ser justos e incluir a este llamado “Il Grande Torino” entre los mejores conjuntos de la historia, por lo que hizo en el fútbol italiano y por la conmoción que causó en el fútbol mundial su trágico desenlace final.

Grande Torino

Pentacampeón

El campo de Via Filadelfia fue testigo de excepción de cómo los granatas se coronaban campeones de Italia en cinco ocasiones, en las campañas 1942-43, 1945-46, 1946-47, 1947-48, 1948-49 y Campeón de la Copa de Italia en la campaña 1942/43. A ello debemos de unir el subcampeonato de liga de la temporada 1941/42.

Cinco técnicos gozaron del privilegio de dirigir aquella sensacional squadra, el exjugador granota de la década de los veinte Antonio Janni arrancó esta grandiosa aventura, luego le sucedió en el cargo Luigi Ferrero (que fue campeón en dos ocasiones), Mario Sperone cogió el testigo y por último la dupla compuesta por Egri Erbstein (judío húngaro que también tiene una historia propia fascinante) y el inglés Leslie Levesley,  dirigieron al conjunto italiano en la fatídica temporada 48/49.

Su impresionante trayectoria no pudo tener mayor repercusión a nivel europeo debido a que las competiciones europeas o se había suspendido por la guerra y sus posteriores consecuencias o aún estaban en proceso de formación (la Copa Mitrota no se disputó entre 1941 y 1950 y la Copa Latina arrancó en 1949). Aún así aquel Torino dejó su estela grana de fútbol y goles allá por donde pasó, en todos y cada uno de los amistosos internacionales que disputó.

La Tragedia

Grande Torino

En la campaña 48/49 ya nadie dudaba que el Torino era uno de los mejores equipos del mundo, era la jornada nº34 y el conjunto de Turín llevaba 4 puntos sobre el Internazionale a falta de cuatro jornadas, pero la desgracia se cebó con el legendario conjunto granata. Nadie podía presagiar aquel 3 de mayo de 1949 que el “Grande Torino” estaba disputando el último partido de su historia. Un partido disputado en Lisboa ante Benfica, hasta allí se había desplazado el conjunto granota para jugar por la amistad de Valentino Mazzola con Francisco Ferreira, capitán de Benfica y su deseo de disputar ante el conjunto italiano el encuentro homenaje de su adiós al fútbol. Al parecer Ferreira se lo había pedido a su colega torinista en un Italia-Portugal disputado en Génova. Fue un partido espectacular y Benfica venció 4 a 3, fue el último homenaje al fútbol de aquellos once granotas del “Toro”. Al día siguiente, 4 de mayo de 1949, la plantilla y dirigentes del Torino volvieron a Turín, en el que fue su último viaje. A las 17.05 hora local, el trimotor “FIAT N.212″ de las entonces denominadas “Aviolineas Italianas”, debido a la densa niebla, se estrelló mientras comenzaba el aterrizaje contra los muros del jardín de la Basílica de Superga, en las inmediaciones del aeropuerto turinés.

Las treinta y una personas que estaban en el avión fallecieron al instante. Desde ese día, la Basílica de Superga, donde actualmente se encuentran restos del avión, una placa con los nombres de los fallecidos y una lápida, se convirtió en un lugar de peregrinación para los aficionados del fútbol, en particular para los aficionados granotas. Aquella tragedia tuvo como hemos comprobado consecuencias de todo tipo y en la historia del fútbol es para mí un hecho de enorme trascendencia. Y es que además hay que reflejar el hecho crucial de que a última hora se apeó de la expedición, muy a su pesar, el presidente Ferruccio Novo, aquejado de una fuerte bronquitis. Y en Italia se quedaron también los jugadores Giuliano, Gandolfi, Tomà y Ladislao Kubala (que jugaba en el Pro Patria), un por entonces jovencísimo delantero húngaro a prueba en el equipo los últimos días por expreso deseo de Erbstein.

Grande Torino

La conmoción fue tal que prácticamente todo un país se lanzó a la calle para tributar su sentido pésame a un equipo que había hecho disfrutar a toda una nación. El desastre se dejó sentir en todo el mundo futbolístico y el Calcio lo declaró vencedor de la Lega. Faltaban cuatro jornadas, el Torino alineó a su conjunto juvenil y sus rivales en un bello gesto hicieron lo propio, ganando los cuatro encuentros el conjunto granata : el 15 de mayo 1949, Torino-Genova, 4-0, el 22 de mayo, Torino-Palermo, 3-0, el 29 de mayo, Sampdoria-Torino, 2-3 y el 12 de junio, en un emotivo partido que sirvió de homenaje, los juveniles ganaron en el Estadio Comunale 2-0 a la Fiorentina.

De esta forma el fútbol italiano le rendía homenaje a una serie de irrepetibles futbolistas que perdieron la vida en el cenit de sus carreras. La citada tragedia como ya apuntamos al inicio significó un antes y un después para el futbol italiano. Aquel fútbol elevado a categoría de leyenda desde aquel fatídico 4 de mayo merecía ya de por sí permanecer en el recuerdo de los aficionados. Ese fútbol místico trascendió lo deportivo y llegó incluso a inspirar una obra cinematográfica titulada “Ora e per sempre” en la que se remarcó la importancia del recuerdo, de los valores y del mito de un equipo al que solo pudo vencer una montaña y que se convirtió en leyenda tras su triste final.

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