Histórico
16 mayo 2014Guillermo Gonzalez

DFB Pokal: Schweinsteiger y Lewandowski, dos expertos coperos

Se desconoce si la historia o los números del pasado son datos los suficientemente tangibles como para ser considerados. En Alemania, un país de precisión y rectitud, sin apreciar una pizca de duda, todo esto cuenta. Los remiendos del cuero tienen memoria y lo sucedido en Berlín permanece. La experiencia es un grado, y más si se trata del Bayern de Múnich. El conjunto de Pep Guardiola se mide al Borussia Dortmund en la final de la DFB Pokal y cualquier argumento es válido. El presupuesto, los resultados en Liga o los cetros del pasado, suma. No obstante, juegan 22 y son protagonistas. De esta manera, solo hay dos señalados que destacan por encima del resto. Bastian Schweinsteiger y Robert Lewandowski saben cómo funciona todo.

‘Der Klassiker’. Titularon así aquella final de la Champions League en Wembley, en un duelo que tenía aromas de venganza tras enfrentarse las dos potencias alemanas. Un pulso entre la magnanimidad absoluta de los bávaros contra el mordaz proyecto que instauran los renanos. Con la Bundesliga como principal botín – a pesar de lo sucedido en Londres –, la DFB Pokal se inclina como un torneo que va más allá de la compensación o de las ansias de conquistar un nuevo galardón. Es otra excusa más para enfrentarse. Eso sí, la copa alemana ya ha vivido encarnizados duelos durante su vida.

Los dos grandes, de los últimos años, frente a frente. En el recuerdo la Supercopa Alemana y el reciente 0-3 del Allianz. El Dortmund tiene esperanzas.

Desde el Werder Bremen hasta el Bayer Uerdingen han cuestionado la preponderancia de los muniqueses, pero son éstos los que verdaderamente se llevan la palma. Han disputado 19 finales coperas y solo han perdido tres. Las cifras avalan el hipotético miedo de los de la Cuenca del Rürh, que intentarán salvar la campaña con un título a pesar de arrebatarle a principio de temporada el primero al Bayern con esa Supercopa de Alemania, que puso en duda el esquema de Pep Guardiola aún sin carburar. Sin embargo, son los jugadores los que determinan cuál será el devenir de la eliminatoria.

Bastian Schweinsteiger es el prototípico alemán. Es un centrocampista con facciones germanas muy marcadas, que se acentúan y se relajan cuando juega al fútbol. Aúna el talento con la rigidez, el sacrifico con el don de la capacidad para jugar a la pelota. Es capitán sobre el campo a pesar de no llevar brazalete. Su apellido significa criador de cerdos, como si ya sus pies no se hubieran metido en más lodazales al defender a ultranza al Bayern de Múnich. Todo esto suma, por supuesto, pero el Borussia Dortmund sabe que es el jugador con más solera en los trofeos coperos. Ha vivido siete finales de la DFB Pokal y ha ganado seis. Junto con Oliver Kahn, es el que más galardones posee en toda la historia del campeonato.

Las ha ganado de todas las formas posibles, desde vencer por 4-0 al mismísimo Werder Bremen que se coronó campeón la temporada anterior, hasta ganar al Schalke 04 siendo sustituido por el goleador que inclinaría la balanza – gol de Salihamidzic en 2005 que dio la victoria –. También al Borussia Dortmund, de la manera más agónica tras el gol de Petric en el descuento, forzando la prórroga para posterior triunfo bávaro tras imponerse Luca Toni. Bastian es experto en cualquier método como en el logro, y bien certificaría su séptimo entorchado tras hacer una temporada sin poco que remarcar particularmente hablando. Pep Guardiola se afiliará al duende del teutón, que ha pisado Berlín más que nadie con el trofeo bajo los brazos. Sobre todo, consejo previo a la mesura porque con Schweinsteiger la copa parece más cercana.

Schweinsteiger y Lewandowski, están ante su final. El primero quiere reivindicarse, el segundo despedirse por la puerta grande.

Sin embargo, esa cuenta pendiente del centrocampista del Bayern de Múnich se la guarda Jürgen Klopp. Es el crédito para pensar que no todo está vendido. El Borussia Dortmund ha conseguido minar la moral de los de Pep Guardiola tras haberse dejado caer por la desidia cuando habían logrado la Bundesliga. Aquella dura derrota en el Allianz Arena otorga ánimos. Son pequeñas cuchilladas a un rival que debilita en todos los aspectos, concretamente en la compra de jugadores. Mario Götze como punto de partida, ahora Robert Lewandowski es el último saetazo de los bávaros. Sin embargo, se espera que el polaco repita lo que sucedió en 2012, como regalo de despedida al cuadro bousser. Puede ser la venganza que no pudo transformar Götze en Champions League.

Recordando esa aciaga final para Schweinsteiger, todavía resuena ese 5-2 en el Olímpico de Berlín, ahora más que nunca, donde el delantero asestó un hat trick al que será su equipo la próxima temporada. Sin embargo, esta reseñable fecha tiene parangón con lo sucedido en esa misma campaña, concretamente en la Bundesliga. El Bayern se jugaba en la jornada 30 el poder alcanzar al club borusser, que estaba a tres puntos de ventaja en la clasificación. La estocada, como era de esperar, la dio Lewandowski con el único tanto de la noche en el Signal Iduna Park. Después, el Borussia Dortmund haría doblete sobre el Bayern. A todo esto, un máximo responsable que solo le ha marcado cinco goles a los muniqueses, cuatro de ellos vitales.

Son los nombres de la final, los que incentivan el morbo antes del pitido inicial. Bastian es una herradura o un trébol de cuatro hojas para la DFB Pokal. Lewandowski posee la experiencia de ajusticiar al Bayern en copa en su último partido con el Borussia Dortmund, con vistas a dejar un regalo. En definitiva, dos historias que, convertidas en datos tangibles, dejarán una final de enjundia. Hagan sus apuestas al verdadero azar.

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