Histórico
25 abril 2014Andrés Cabrera Quintero

Roma: Benatia, el terrateniente del Atlas

El norte de África siempre ha estado en unión con Europa. Los motivos son obvios; relaciones comerciales, cercanía, un mismo mar que les une… Durante muchos años los europeos han querido controlar esas tierras, colonizándolas en muchos casos. Finalmente sus pueblos son libres, quizás a excepción de la gente del Sahara, que aún clama por su libertad. En líneas generales, la gente del norte de África, del conocido como Atlas se ha caracterizado por su carácter indomable y nómada. Mezcladas con su avidez para los negocios. El sedentarismo antes mencionado, así como la relación colonial con varios países europeos, provocó que el gen del fútbol se implantara rápido el sur del Mediterráneo. La pasión por el bello deporte no tardó en llegar, los habitantes de estos países son auténticos devotos de este deporte. La dicotomía viene en la falta de éxito de sus jugadores. Uno que sí está triunfando, y con creces, es Mehdi Benatia. El señor del Atlas.

A lo largo de la historia, pocos jugadores del norte de África, en comparación con otros núcleos, han triunfado en esto del fútbol. La falta de oportunidades en las ligas autóctonas así como la carencia de infraestructuras puede ser una de las claves. Sólo aquellos jugadores que abandonan aquellas tierras para crecer en Europa pueden tener recorrido. Las migraciones en busca de un futuro mejor sí que dan mayores éxitos a los jugadores con sangre del Atlas. Uno de los mejores futbolistas de la historia, Zinedine Zidane, creció gracias al viaje de su familia a Francia. Nuestro protagonista de hoy, es otro ejemplo, nacido en Francia, pero con sangre marroquí y argelina. Benatia va camino de convertirse en uno de los mejores zagueros del planeta, si no lo es ya. Hoy comparamos su trayectoria con la de dos estrellas con las que compartía sangre. Por parte de su padre, por parte marroquí, Ben Barek. De la parte materna, es decir del lado argelino, Madjer. Historias de esencia futbolística. Benatia es un gran representante del Atlas. Un luchador nato.

La vida del jugador en sus inicios es la de un inmigrante más, nacido en un suburbio de una gran ciudad, concretamente de una de las más grandes del mundo. París vio nacer a este hijo del mestizaje entre un marroquí y una argelina. Un chico que si no fuera por el fútbol, habría diferido mucho su forma de vida con la actual. El deporte rey volvía a ser vía de escape en este caso. Tras pasar por varios clubes en su formación, el Marsella apostó por él, aunque no fue en la ciudad costera dónde gozó de continuidad. Finalmente, el coloso francés se deshizo de él. Tras pasar por Lorient y Clermont Foot, la amplia gama de scoutings del Udinese se fijó en este futbolista. Había encontrado un diamante por pulir. Friuli, una de las mejores canteras de pulición, forjó a este jugador y le dotó de muchas de sus características actuales. El Udinese, es uno de esos equipos trampolín, aunque para Di Natale es mucho más que eso. El pasado verano, en su enésimo lavado de cara, la Roma desembolsó 13 millones y medio de euros por el defensa del Udinese, que venía a cubrir la baja de Marquinhos. Un jugador al que ha hecho olvidar.

Benatia, representa los valores del norte de África y con ellos ha conseguido convertirse en uno de los mejores defensas del planeta

El objetivo de volver a Europa tras el fiasco de la pasada campaña, culminado con la derrota en el Derby Della Capitale ante la Lazio en la final de la Coppa Italia, se ha cumplido, y de qué manera. El mejor inicio de la historia de la Roma, así como una temporada esplendida, aunque casi seguro no le servirán para ganar el Scudetto, pero sí para volver a Champions League, con un proyecto sólido. El éxito del equipo de Rudi García se sustenta en la solidez defensiva, algo que Zeman descuidó mucho en la precedente campaña, aunque los riesgos que asume es la forma de ver el fútbol que tiene el veterano director técnico. García ha sabido continuar con el buen hacer ofensivo, complementándolo con la mejor defensa del campeonato, en la que Benatia es el capitán general. Su buen hacer, ya le ha puesto en boca de equipos de mayor relumbrón, aunque la Roma, siempre lo diré, es un grande sin tantos títulos como otros, pero con ese halo especial. Un equipo con encanto.

Quizás en la misma línea de grandeza se encuentran otros dos clubes, al menos en la consideración general. El Oporto, el cual puede presumir de más títulos, y el Atlético de Madrid, también podrían encuadrarse en la misma línea que la Roma, aunque ambos estarían por delante de los italianos en entorchados. La pregunta es porqué hablo de estos dos conjuntos. Pues bien, en los primeros se convirtió en referente un tal Madjer, un delantero considerado de los mejores del mundo en los años 80. El Bayern pudo dar buena prueba de ello en la final de la Copa de Europa 1987. Los orígenes argelinos de Benatia, le sitúan junto a uno de los futbolistas más carismáticos de la historia del país. Aunque el defensa romanista siempre sintió más apego por sus raíces marroquíes. Hablar de Marruecos y de fútbol lleva consigo escribir sobre Larby Ben Barek. El mejor futbolista que ha dado el país africano. El club al que se asocia históricamente a este prolífico delantero es el Atlético de Madrid. Dos leyendas africanas, a las que Benatia trata de equipararse.

Deseado ahora mismo por los mejores clubes de Europa, Klopp lo quiere para su Dortmund y el futuro Manchester United lo tiene como prioridad defensiva. Todos quieren a Medhi

Lo que deparará el futuro a este jugador sólo el tiempo lo sabrá. Frase vacía pero certera para hablar de un jugador que ha escalado puestos en su valoración de una forma espectacular esta temporada. Uno de los mejores defensas del mundo, que además cuenta con la cualidad de su carácter ofensivo. Un futbolista que no se amilana, todos quieren a un Benatia en su equipo. Siendo referente en su equipo y capitán de los Leones del Atlas, a los cuales prefirió antes que a Argelia y a la selección francesa. El presente es esperanzador. Benatia sabe que la sangre del Atlas corre por sus venas, que el carácter rocoso, luchador y ávido es intrínseco en él. Los muros están para derruirlos, no son más que obstáculos creados por la mente. Benatia es un embajador de sus tierras, y uno de los mejores terratenientes del norte de África, en un periodo bastante prolífico en aquellas tierras en comparación con otras etapas. El carácter de otras leyendas está en su sangre. Benatia quiere ser el Ben Barek o el Madjer del siglo XXI. No hay límites. 

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