Histórico
17 abril 2014Andrés Cabrera Quintero

Luther Blissett: El anonimato del nombre

Luther Blissett - Watford

Corría el año 1994, la atención futbolística se centraba en el Mundial de Estados Unidos. Mucha expectación en torno a la cita. Cuando un hecho, a priori, sin importancia, tiene lugar en Italia. Cuatro jóvenes se cuelan a un tren, siendo detenidos por ello. La sorpresa llega cuando se les pregunta por sus nombres, todos aseguran llamarse Luther Blissett. Los adolescentes no cambian su identificación ni en comisaría, ratifican que su nombre es ese, Luther Blissett. Poco a poco, comienzan a surgir una serie de acontecimientos que se salen de la norma, y todos ellos, cuentan con una misma firma, Luther Blissett. Al mismo momento, en otro lugar del planeta, concretamente en Inglaterra, un futbolista que acaba de retirarse, trata de seguir vinculado al fútbol como director técnico. Este exjugador, se llama Luther Blissett. No hay nexo de unión aparente. Muchas preguntas en el aire.

Luther Loide Blissett había sido un jugador más en la historia del fútbol. Una historia breve, pero intensa, en la que un sinfín de nombres han aportado su granito de arena para contribuir en la grandeza del bello deporte. Muchos no dejan de ser meros extras en películas dónde los protagonistas son otros. Blissett, podríamos decir que había sido un actor de dos frases, sino estamos exagerando. El jugador inglés, de origen jamaicano, fue uno de los primeros futbolistas negros en jugar con la selección inglesa. Con ésta internacionalidad dijo su primera frase en la película. Aunque, Viv Anderson le eclipsara en la escena. Inciso. (A razón del origen jamaicano de Blissett, recomiendo el visionado de la película ‘This is England’, explicación del movimiento Skin en Inglaterra y de la unión fundacional de este movimiento, entre jamaicanos y británicos). Luther Blissett habría sido otro anónimo más, pero una vez retirado, su nombre empezó a sonar en Italia, y luego en todo el mundo. Diferentes acciones anónimas llevaban la firma del jugador. Quizás su paso fugaz por el Milán era la explicación a este embrollo.

 Del anonimato a los mejores clubes del mundo. De altas expectativas a fracasar estrepitosamente. Del fútbol a ser un famoso proyecto de grupos extremistas

Blissett se forjó como jugador en el extrarradio de Londres, concretamente en el Watford, con el cual pasó de estar en cuarta división en 1978 a ser subcampeón de Inglaterra en la campaña 82-83. Su gran año le valió para fichar por el Milán, equipo que a la postre, demostró equivocarse de delantero. Junto a Blissett en el ataque estaba un jugador llamado John Barnes. Un punta de lanza que en 1987 ficharía por el Liverpool, para formar parte de su gran historia. Cabe reseñar que el Watford en el que Blissett destacó tenía como presidente honorífico a Elton John. Un hombre al que siempre le atrajo el bello deporte. El futbolista de origen jamaicano llegó a un Milán debilitado, tanto es así, que acababa de ascender de la Serie B. Aunque se estaba forjando uno de los mejores equipos de la historia. El montante del fichaje fue un millón de libras. Un año después el Milan se lo devolvía al Watford por la mitad de lo que había pagado. Muy Chygrynskiy todo.

Blissett - Barnes

Sobra decir que Blissett hizo una temporada paupérrima en Milán, la afición rossonera comenzó a ser muy crítica con el jugador desde su llegada y más teniendo en cuenta su raza. Italia se ha caracterizado siempre por su racismo dentro y fuera de las canchas, y para nuestro protagonista no fue una excepción. No eran buenos tiempos para el delantero, el cual además recibía críticas de los tabloides británicos por sus actuaciones con los Three Lions, llegaron a nombrarle ‘Luther Missitt’. Fino humor inglés que dicen. En su vuelta a Watford, volvió a sentirse a gusto y acabó siendo un gran jugador en la historia del club. Luego, pasaría por clubes como el Bournemouth, WBA, Bury, Mansfield y Derry City, para finalmente retirarse en 1993. Sin pena ni gloria. Había jugado en el Milan y había sido internacional inglés, ya era mucho más de lo que otros lograron.

Toca volver al punto de inicio del film tras este flashback por la vida del delantero británico. Nos situamos en 1994. El nombre de Luther Blissett empieza a sonar con fuerza en las calles italianas. Una serie de acciones son reclamadas de forma anónima bajo el pseudónimo de Luther Blissett. Las autoridades no acaban de conocer las razones fundacionales de este raro grupo, si es que es un grupo. Entre las acciones que se realizan bajo el Luther Blissett Project, así se llamaría, se encuentra las de poner en evidencia a los medios de comunicación, ya que se considera que están manipulados y que no dan una información veraz. Uno de los ejemplos más curiosos se da cuando varios medios comienzan a dar eco a una noticia. Una chimpancé que había sufrido abusos de una farmacéutica, iba a exponer una serie de cuadros en la Bienal de Venecia de Artes Contemporáneas. Parecía que el animal había desarrollado capacidades artísticas. Finalmente, se descubrió que la chimpancé de nombre Loota, ni siquiera existía. Detrás del montaje estaba el Luther Blissett Project.

Luther Blissett

La complejidad sobre este alias colectivo está aún sin resolver. Personas anónimas buscaban bajo el pseudónimo del futbolista una serie de movimientos sociales que dieran a la gente otra perspectiva, no sólo la de la manipulación de los medios. En España, hace pocas semanas Jordi Évole, trató de dar un mensaje moralista sobre este tema. Otra cosa es que lograra su objetivo. En lo referente al Luther Blissett Project, las acciones que llevaban a cabo, tenían principio y final. Fue un plan quinquenal que arrancó en 1994 y acabó en 1999 con la publicación de un libro, titulado: ‘Q’. El movimiento anónimo continúo bajo otros pseudónimos, pero incluso ahora, todavía se utiliza el de Luther Blissett. La pregunta es por qué este futbolista. No se sabe con exactitud, pero su paso efímero por el Milan, así como su mala campaña allí, encuentran una posible unión en las críticas xenófobas que recibió y que incluso después de su marcha seguía siendo recurrente su nombre en San Siro, cuando un jugador fallaba ocasiones o no cumplía con las expectativas. El movimiento podría haberse sentido identificado con el jugador. Habían pasado diez años de su marcha de Italia y el nombre del delantero volvía a sonar, ahora con más fuerza, en Italia. El movimiento se extendió por todo el mundo, incluso en España hubo brotes.

Solo le faltó que Guy Ritchie le ofreciera su vida como guion de una perfecta película de mafias callejeras británicas. Un anónimo inquietantemente divertido

El tiempo continúa pasando impertérrito a los designios que en el mundo acontecen, pero siempre hay lugar para recordar lo acontecido. Ahora, 20 años después del surgimiento del movimiento anónimo, otra Copa del Mundo se presenta ante nuestros ojos. Mientras, el nombre de Luther Blissett se va borrando de la memoria colectiva, así como las dos frases que dejó en esta gran película. También se irá olvidando lo ocurrido después alrededor de su nombre. Dentro de no mucho, pocos recordarán a este futbolista, su nombre pasará a formar parte del anonimato del balón. Curiosa paradoja. Aunque nuestro protagonista accidental tuvo el placer de disfrutar del reconocimiento que como futbolista le faltó. Algo que otros no lograron. Ante la pregunta que le hicieron en la televisión británica en un programa de la Eurocopa 2004, sobre si le gustaba o no que se hubiera utilizado su nombre, él sacó un libro. Con voz clara y concisa leyó: “Cualquiera puede ser Luther Blissett, simplemente adoptando el nombre Luther Blissett. Sé Luther Blissett”

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