Histórico
15 abril 2014Guillermo Gonzalez

Kaiserslautern: La DFB Pokal, un motivo para volver

Kaiserslautern

Por Guillermo González (@Guille_Futbln)

Volver. Término que posee unas connotaciones más significativas que el simple retorno. Lleva consigo un refuerzo, casi siempre sentimental, que sirve para intensificar cualquier argumento que implique un regreso. Alemania es un país de transiciones, de cambios y de progresos, donde la memoria no olvida para recordar y suspirar, y sobre todo para valorar lo que se quedó por el camino. Lo que se podría recuperar o se extraña. En la Bundesliga, muchos clubes ejemplifican la naturaleza del campeonato, desde la imperiosidad bávara, la permanencia hanseática o incluso la productividad de los renanos. No obstante, la DFB-Pokal, torneo que siempre ayuda al ejercicio de memoria, ha propiciado el recuerdo del Kaiserslautern, que medirá sus fuerzas ante el Bayern de Múnich en semifinales. Algo más que volver a ser recordado.

Ninguna falta de apreciación implica el desprecio a uno de los clubes más históricos de Alemania. El Kaiserslautern, actualmente en la 2.Bundesliga,  continúa su intentona de volver a una categoría  más natural para su condición, la cual no pisa desde 2012. Sus oportunidades de volver a la presente fueron una simple anécdota tras no superar en la Relegation al Hoffenheim, teniendo que prolongar su trabajo una temporada más, quedando su oficio centralizado en una eliminatoria de DFB-Pokal contra el equipo de Pep Guardiola. El trofeo copero siempre ha sido un cambio determinante para el club porque allí nació, se gestó y se disfrutó uno de los milagros más actuales del fútbol germano…

El equipo renano vivió un antes y un después en la temporada 95/96. El 18 de mayo de 1996 fue una las tardes más aciagas del equipo. Se jugaba el descenso ante el Bayer Leverkusen. Por aquel entonces, Eckhard Krautzun, entrenador de aquel Kaiserslautern que sustituyó a Friedel Rausch, veía en Andreas Brehme o los checos Pavel Kuka y Miroslav Kadlec sus principales valedores para la épica, para la salvación, aunque todo intento fuese una anécdota. Kuka, referente del equipo, puso el primer gol en la segunda parte pero Markus Münch, defensa del conjunto aspirino, puso el empate a falta de 10 minutos para el final. Ni el mismo Brehme, tras confirmarse el descenso del Kaiserslautern, podía parar de llorar en las entrevistas posteriores con los medios de comunicación, buscando el consuelo en su compañero de selección Rudi Völler, delantero del Leverkusen en aquel encuentro. Las lágrimas debían de cesar en la región del Palatinado, ya que una semana después jugarían la final de la DFB-Pokal ante el Karlsruher SC.

Por una razón más que evidente, la DFB-Pokal se convierte en un campeonato más que especial para el Kaiserslautern. Siendo ya equipo de segunda categoría, el 25 de mayo de 1996 será recordado como el principio de una época que se tornará gloriosa para la afición de los ‘diablos rojos’ de Alemania. Un gol de falta de Martin Wagner, y el sufrimiento por jugar con uno menos tras la expulsión de Brehme, valieron el segundo título copero de la historia del club. Solamente, a partir de ese preciso instante en el que Brehme levanta el galardón hacia el cielo de Berlín, la trayectoria iría en alza. Un paso hacia atrás para dar un salto hacia delante.

Atze Friedrich, presidente del Kaiserslautern en aquella época, fichó a Otto Rehhagel, aseverando en su presentación, en busca del beneficio de su equipo, que “Otto debería de aparecer de nuevo”. Más que nunca ambos resurgieron. En aquella campaña, confirmaron su ascenso con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo, el Wolfsburgo, con 14 goles de Pavel Kuka, quien aseguró en aquella tarde del descenso tener “una deuda pendiente con el Kaiserslautern”, en unas declaraciones recogidas en la revista 11 Freunde.  No dieron mucha relevancia a la Recopa de Europa, cayendo ante el Estrella Roja de Belgrado. Lo primordial era el ascenso. Soñar, después.

Hay pocas gestas que tengan comparación. Otto Rehhagel preparó a conciencia su estreno en la máxima categoría con el Kaiserslautern, con su pragmatismo tan característico. Con un Andreas Brehme de capa caída, un prometedor Michael Ballack y un goleador  como Olaf Marschall, logró convertir a ese equipo, condenado al ostracismo de la segunda división una campaña anterior, en el Deutscher Meister de 1998, comiéndole el terreno a todo un Bayern de Múnich que le disputó el campeonato hasta la última jornada. Pura magia donde el mismo Rehhagel aseguró que todo aquello fue “un cuento de hadas futbolístico”.

Acabada la retrospectiva, el actual Kaiserslautern tiene la oportunidad de volver a zurcir aquellos remiendos que no permitieron permanecer en la alcurnia del fútbol alemán. Lidiará hasta la última jornada por la tercera posición de la 2.Bundesliga, la plaza que da paso a la Relegation. Los últimos cartuchos para los de Kosta Runjaic son vitales para conseguir el ascenso, donde jugadores como Simon Zoller o Mohammadou Idrissou ya están siendo pretendidos por otros clubes – el camerunés saldría libre – en caso de no lograr el ascenso. El duelo de semifinales de la DFB-Pokal se convierte en un encuentro que podría suponer un aluvión moral, intentando pasar por encima del Bayern de Múnich.  Los bávaros querrán cerrar una final que prácticamente lleva su nombre, pero para el Kaiserslautern es más que una eliminatoria. Como lo fue en un pasado, ganar esta competición supuso el comienzo de un renacer. ¿Por qué no?, ésto puede ser un motivo para volver.

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