Histórico
22 abril 2014Andrés Cabrera Quintero

Fernando Torres: Pensamientos de un niño atormentado

Fernando Torres - Chelsea

Ruido, mucho ruido, a cada paso el sonido es más atronador. El jolgorio de la cancha contrasta con el caminar mudo, pero vivo, de un jugador. Siente que cada paso es más pesado que el anterior. Atrás queda el estrecho túnel, casi por inercia comienza a subir unas pequeñas escaleras, y de repente esa luz, esa dichosa luz le es familiar. Los cánticos entran por los oídos del futbolista e inundan su cuerpo con una sensación, que tantas otras tardes vivió. Mira despreocupado hacia la grada, pero no es pasividad, es emoción, entre los nervios, dibuja una leve sonrisa, los que le querían, no le han olvidado. Un pensamiento aparece por su mente, siete años, siete años han pasado desde que me fui de casa. Su mente no deja de repetirlo. El tiempo pasa volando. Fernando Torres vuelve, como aquel que regresa a su pueblo tras lograr fortuna en una gran urbe. Mil sensaciones. Fernando retorna atormentado, no está bien, pero una sensación inmejorable le invade. Sabe que en este estadio, él es grande.

Faltan poco menos de cinco minutos para que arranque la semifinal de la Champions League. En un estadio que no vivía un acontecimiento así desde hacía 40 años. En cambio, Fernando, sí sabe lo que es un partido de esta magnitud, e incluso lo que es marcar en un duelo tan trascendental. Imposible olvidar la ‘orejona’ lograda en 2012. Cada milésima que pasa es un nuevo recuerdo. Sin razón alguna, o sí, le viene a la memoria una calurosa tarde de mayo. Torres debutaba en este campo, una semana después de marcar en Albacete, con el 35 a la espalda. Toda la afición le aclamaba y eso que aún no había pisado el verde del Calderón. Entonces tenía 17 años. Era 2001 y el Atlético de Madrid estaba en segunda. Nada que ver con su situación actual. Ahora, con la losa de los 30 acechándole, y tras convertirse en el futbolista español por el que más se ha pagado en la historia, vuelve. De repente, un niño que apenas alcanza los diez años, grita su nombre. Ese niño no le ha podido ver jugar. La esencia del Niño sigue presente en cada recoveco de las gradas. Un niño, acaba de hacer feliz a otro niño. Una sonrisa, consigue otra más grande. El himno de la Champions va a sonar, poco falta ya.

Suenan las primeras estrofas del himno de la Champions. Aunque parezca increíble, el Calderón acalla ese himno compuesto en tres idiomas, con cánticos más fuertes. La discrepancia entre la afición del Manzanares y la UEFA, sigue abierta. El cierre del estadio en 2008 por los incidentes ante el Marsella tienen toda la culpa. Fernando Torres piensa que es la primera vez que escucha este himno como jugador en este estadio. Sabe de sobra que éste fue uno de los motivos de su marcha. Sabe que se fue del Vicente Calderón para crecer, y para tratar de ayudar económicamente al club. Sabe que algunos aficionados, le reprochan su marcha, otros creen, que si él no se hubiera ido, el Atlético de Madrid no habría logrado los últimos éxitos. Muchas opiniones, no es para menos. Fernando Torres era el único clavo al que agarrarse en el peor momento de toda la historia del Atlético de Madrid. Por eso la figura de ese niño, es tan grande. Fue el motivo para sonreír, en tiempos en los que apetecía llorar. La gran mayoría nunca olvidará eso. Su nombre ya estaba bordado en oro, cuando abandonó la entidad en el verano de 2007. Pasara lo que pasara después. Y pasaron muchas cosas.

Estuvo en las malas épocas rojiblancas, vivió el descenso y el ascenso, pero jamás hubiera imaginado que acabaría regresando para unas semifinales de la Champions contra ‘su’ club

Su primera temporada con el Liverpool fue, sin miedo a equivocarse, la mejor en su carrera. Culminada de la mejor forma en el Ernst Happel con aquel histórico gol. Pero, eso es otra historia. En el mismo verano de 2008, se realizó el primer sorteo de Champions League en el que estaría el Atleti desde el verano de 1996. Casualmente, también estaría Torres, aunque con otro equipo. Mientras el himno sigue sonando, Fernando Torres recuerda ese momento en el que se enteró de que Liverpool y Atlético de Madrid se verían las caras en la temporada 2008/09. La noticia le llenó de alegría, volvía a casa, poco más de un año después. Una desafortunada lesión le privó de visitar Madrid, pese a que recibió la invitación de verlo en el Calderón, prefirió quedarse en Melwood recuperándose. Recuerda que el momento más feliz de la temporada fue cuando la afición del Liverpool y Atleti comenzaron a cantar al unísono su nombre. Dos aficiones cercanas que terminaron de hermanarse gracias a Fernando Torres. Una leve sonrisa se dibuja en su concentrado semblante, la misma que apareció cuando ambas aficiones intercambiaron bufandas al finalizar el choque más de un lustro atrás. Sin saber cómo, debido a su completa abstracción, el himno de la Champions ha terminado.

Cree que los tímpanos le van a reventar. Si antes le parecía atronador el sonido de ‘su’ cancha, ahora le resulta sobrenatural. Bufandas al viento, el Calderón está preparado para la batalla, igual que lo estuvo hace cuatro años en otra semifinal europea. El rival, volvía a ser el equipo de Fernando Torres, y éste volvía a perderse la visita a su campo, por las malditas lesiones. El gran enemigo a lo largo de su carrera. Recuerda como el Atleti, eliminó al Liverpool, y la mofa desde algunos sectores debido a que había abandonado el Manzanares para ganar títulos, y resulta que el Atleti ganó trofeos antes que los reds. Es más, Torres no ganó nada con el Liverpool. Ahora, sus dos ex-equipos, van encaminados hacía los dos principales campeonatos ligueros del mundo. Torneos que nunca ganó Torres. Ahora, este niño atormentado, viste una camiseta azul intenso, una elástica con la que ha coronado Europa, pero con la que ha vivido sensaciones agridulces, tanto es así, que el próximo Mundial parece muy borroso en la mente de Torres. Sólo durante una centésima de segundo ha pensado eso. Ahora, no puede pensar en otra cosa que en el transcurso de estos siete años. Cómo ha cambiado su casa.

El Niño atormentando del Chelsea no lo fue en sus años gloriosos de Liverpool y mucho menos en sus primeros goles con el Atlético. Hoy, tras varios intentos, vuelve al Calderón

El árbitro sueco Jonas Eriksson llama a los dos capitanes. Ya no hay marcha atrás. Atleti y Chelsea van a comenzar a pelear por un puesto en Lisboa. Hace tan sólo un año estos equipos jugaban la Europa League, aunque los blues venían relegados de la Champions. El Chelsea alzó el trofeo con gol de Fernando Torres. Un año, muchos cambios. En ese preciso momento el niño mira al Cholo, mirada de complicidad, hace pocos minutos ya se han saludo. Otra vez, nuevos recuerdos, tanto de la etapa que compartieron como compañeros de equipo, como de la final de la Supercopa 2012. Entonces, Simeone dirigía a un equipo que comandado por el general Falcao destrozó al Chelsea de Fernando Torres. En ese partido, el único oficial que ha jugado ante el Atlético de Madrid hasta le fecha, el 9 Chelsea estuvo ausente, pero recobró la alegría cuando la afición del Atleti detuvo su jolgorio por la goleada. De repente, un nombre se empezó a escuchar en las gradas del Louis II de Mónaco. Torres sonrió y agradeció a la hinchada colchonera. Ahora, dos años después no llega bien, su estado de forma dista mucho del de sus mejores momentos, pero eso ya da igual. Él es grande aquí. Él se siente invencible aquí. Sus ojos empiezan a levantar lentamente la mirada del suelo, mira de frente, una mirada altiva, los hombros levantados, este niño atormentado, deja a un lado su calvario y se crece. Fernando Torres está en casa.

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