Histórico
29 abril 2014Guillermo Gonzalez

Bayern: Thomas Müller, la perfecta sencillez

Bayern - Muller

No hay que ser demasiado vistoso. Todo parece demasiado estético, nublado por una apariencia que obnubila, siempre para tapar alguna vergüenza. El espectáculo manda, no cabe duda, pero como diría el ya fallecido Vujadin Boskov, “el fútbol es bello porque es sencillo”. La sentencia lleva sus connotaciones, y sin duda no son solamente las virguerías las que convierten a este deporte en algo ajeno a lo mundano. El triunfo se fundamenta con lo esencial para convertirlo en prodigioso, con lo primordial para poder triunfar. No hemos visto a Thomas Müller hacer una cola de vaca o una elástica pero, en sus simplicidades – que no lo son –, se halla un jugador de talla mundial y que deja vítores por donde pasa. La relevancia que se asume en la figura del joven alemán ha comenzado a fraguarse desde sus inicios con el primer equipo del conjunto bávaro. Siempre agradecido, Louis Van Gaal se convirtió en una persona trascendental en su carrera deportiva, dándole la alternativa en 2009 tras haber flirteado con la competitividad de la primera división que le dejó Jürgen Kilnsmann. “Estoy muy agradecido a Van Gaal. No todos los entrenadores habrían demostrado su confianza en un jugador tan joven como yo”, aseguró.

La duda existencial sobre las posibilidades de este jugador, fueron desapareciendo con el transcurso de la campaña, donde se vio a un mirlo de condiciones idóneas que serviría de argamasa para el Bayern y para la selección alemana. Gozó de la utilidad precisa para no amilanarse en los duelos más complicados, como aquel 1-5 en el Signal Iduna Park en la que dos goles llevaban su rúbrica, cuando apenas habían pasado cinco jornadas de la Bundesliga. Tampoco tiró de cobardía tres días después, donde volvió a hacer doblete ante el Maccabi Haifa en fase de clasificación de Champions. Alemania se encontró con un regalo para el Mundial, con el espíritu teutón tan marcado que era capaz de notarse su trascendencia cuando faltaba.

Por cifras, generador de ocasiones y constante lucha en fase ofensiva, puede jugar en cualquier posición de ataque con un rendimiento excepcional. Y aunque Guardiola lo aprecia, no acaba de ser nunca titular fijo

En Sudáfrica se vio un Müller goleador y valiente, perfilado por la derecha. Joachim Löw reafirmó lo que ya había esculpido Van Gaal en el Bayern al otorgarle más protagonismo y beneficiar su capacidad para atacar los espacios como para encontrarlos. Más incisivo que de costumbre y más vertical que nunca, su importancia quedó patente ante Inglaterra y Argentina durante la fase eliminatoria, donde los laterales no pudieron frenar a susodicha locomotora. Incluso Vicente Del Bosque, quien ha mostrado más de una vez su predilección por el teutón, confirmó haber sido un alivio no sufrirlo en semifinales, pues estaba sancionado por acumulación de tarjetas. Con todo y con eso, su tanteo goleador y su promedio, le convirtieron en la Bota de Oro del torneo. Tenía 20 años y el escudo nunca pesó. El paso con Van Gaal y el periodo con Jupp Heynckes cincelaban a un jugador de tres cuartos perfecto. Un alemán de los de antes, de aspecto desgarbado, andares de indiferencia y gesto facial puramente germano, aunque guarda en sus atributos una inteligencia innata para apreciar el fútbol según la posición que desempeña, además de una madurez superlativa. Todo idóneo para el de Santpedor.

Muller - GuardiolaPep Guardiola ha querido aprovechar todo su compromiso y relevancia para su nuevo método de fútbol, menos arriesgado obviando lo vertical pero más atrevido en lo complejo de su concepto: el dominio de la pelota y, por consiguiente, del partido. Thomas Müller ha variado bastante con respecto a su anterior campaña, la última de Heynckes. En pleno debate de cifras entre Mandzukic y Mario Gómez por un puesto en la punta de la lanza, el 25 de los bávaros se destapó como una opción a considerar por su habilidad de encontrar espacios a base de diagonales y por su capacidad de controlar las fases del juego tanto en zonas interiores como exteriores. La guerra entre el croata y el alemán quedaba en agua de borrajas observando el don anotador de Müller, dilucidándose el arma perfecta para Guardiola cuando éste cogió el timón.

Este Bayern le ha visto jugar como extremo, interior, enganche y, desde luego, falso 9. Muller es el arma para hacer daño donde más le interese a la posesión bávara

Tampoco ha sido un falso 9 al uso. No obstante, el entrenador catalán ha sabido optimizar las cualidades del alemán. Pep Guardiola encuentra con Müller más espacios en las zonas interiores, donde más le interesa que el Bayern domine la pelota. Desde el perfil diestro, ya no se observa un Müller tan pegado a la línea de cal. Siempre favoreciendo el dominio en la medular y en el campo del rival, ha ido adquiriendo más relevancia por el interior, llegándose a colocar detrás del referente para incentivar su capacidad de sorpresa y su “duende” para rematar segundas oportunidades Además, también posee buen remate dentro del rectángulo del área, llevando todas estas variaciones a su mejor temporada en cuanto a cifras anotadoras.

El Bayern de Múnich se encuentra ante el partido que determina la temporada. Aquel alegato bávaro que apelaba al proceso continuista de Jupp Heynckes tiene como duelo trascendental la vuelta de Champions League ante el Real Madrid, donde los mínimos detalles inclinan la balanza. Müller, que no disputó de muchos minutos en el Santiago Bernabéu y provocó cierto ejercicio de réplica sobre su entrenador, podría llegar a ser primordial ante un contexto de proporciones épicas, donde la historia entre ambos conjuntos tiene un poso en el que lo más extravagante podría dirimir dicha disyuntiva. Este clásico europeo necesitará de ese toque de sencillez, de ese ápice de categoría que se mantiene latente durante los 90 minutos restantes. Nada demasiado recargado pero sí necesario, porque ya avisaba Albert Einstein, en su propia complejidad y excentricidad, que “se debe de hacer todo tan sencillo como sea posible, pero no más sencillo”. Lo justo y necesario se podría llamar Thomas Müller. Bello y sencillo, como adjetivaba Boskov.

También te interesa: Bayern: Guardiola, Lahm y el método de la inamovilidad

Síguenos también en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche