Histórico
3 abril 2014Jose David López

Basilea: Mohamed El Nenny, talento Port Said

Mohamed El Nenny - Basel

“Jamás había temido tanto por mi vida. Venían a buscarnos, nos amenazaban desde las gradas durante el partido y, nada más terminar, corrieron tras nosotros con cuchillos. Es imposible hacer comprender la magnitud de altercados así, más aun cuando se han perdido vidas en una lucha absurda”. Son palabras de la estrella absoluta del fútbol egipcio, el icono nacional Mohamed Aboutrika, que recordaba el contexto más escandaloso que nunca pensó relatar con el fútbol como inesperado protagonista. Un partido de la Premier League de Egipto entre su equipo, el gigante continental Al Ahly, junto al más modesto Al-Masry, se vio inmerso en una batalla sin precedentes con ningún tinte futbolístico más allá del de servir de exposición para los violentos. Aquél 1 de febrero de 2012, la pelota rodó sin control. Al-Ahly se proclamaba como defensor de la Primavera Árabe mientras Al Masry apoyaba al régimen de Mubarak. La cancha, desgraciado escenario para semejante batalla política, aglutinó hinchas enfervorecidos con piedras, botellas y armas blancas en busca de todo aquello que desprendiera olor contrario a sus ideas. Los propios helicópteros tuvieron que evacuar a los jugadores y aficionados visitantes. La Tragedia de Port Said se saldó con 74 vidas y más de 900 heridos.

Aquella noche no solo reinició la actividad violenta en las calles del país, sino que repitió diferentes altercados en busca de soluciones a un estado socio-político tan dubitativo como peligroso. El fútbol quedó a un lado, se suspendieron todos los partidos que quedaban para completar la temporada y el problema se instaló en cada una de las casas de los jugadores con ciertas aptitudes profesionales. Egipto, una de las potencias futbolisticas africanas, atravesaba un momento espléndido. Pese a tener que afrontarlo con amenazas, partidos disputados en lugares altamente protegidos y bajo estrictas medidas de seguridad, la selección no decepcionó y, mientras su país luchaba, alcanzaron con brillantez las últimas fases para buscar una clasificación mundialista que no llega desde 1990. Pese al bochornoso desastre final en el cruce decisivo (con el país a golpes en cada esquina), muchos de los jóvenes valores nacionales reaccionaron en busca de soluciones que no condenaran su futuro, intentando aislarse del contexto de un país que no podía ofrecerles garantías. Uno de los que entendió que su talento no podía alejarse de la élite y uno de los más firmes tesoros del fútbol egipcio, acabó por encontrar su camino: Mohamed El Nenny.

Su país se enfrentaba a un momento histórico político-social pero él solo pudo defenderse con talento, amplitud y una fortaleza brutal para robar balones

Mohamed El Nanny - EgiptoSe trata de un mediocentro diestro, de sólo 21 años y de rol eminentemente defensivo, más allá de numerosas cualidades individuales que mejoran a un global de manera notable. Y lo refleja en cada detalle, pues su capacidad física, de destrucción, amplitud de campo, fortaleza para robar balones y leer inteligentemente jugadas rivales en aspectos tácticos, es lo que verdaderamente le permite ser un mediocentro completísimo. Maneja ambas piernas pese a tener una pierna derecha muy buena sobre todo en disparos desde media distancia y aunque sí es una constante ver algún intento suyo de este tipo en cada partido, es un futbolista de mayor equilibrio. Pose defensivo, muchísimas ayudas en diferentes cuestiones a sus laterales, compañeros de medular o centrales, pues incluso a veces ha podido retrasar su posición cuando los partidos exigen una reestructuración. Técnicamente es muy dotado pese a la posición que ocupa, pues aporta mucho en creación y en salida de balón, así como en dejarse caer por sorpresa en zonas más ofensivas, donde pese a practicamente no finalizar él las jugadas, sí acaba dando claridad en el último suspiro.

El Nenny nació en El- Mahalla El- Kubra, una ciudad clavada en el Delta del Nilo, y fue criado futbolísticamente en el gigante Al Ahly desde los 7 hasta los 18 años, cuando decidió dar el salto a la profesionalidad con el Arab Constructor, un clásico ascensor del fútbol egipcio. Unos primeros meses de adaptación, dejaron paso a una campaña llena de optimismo al ser titular, clave y estrella joven del campeonato, hasta el punto de confirmarse en categorías inferiores de la selección y llegar a ser convocado para la absoluta. Justo en su mejor momento, antes de terminar su segundo año allí, surgió la Tragedia de Port Said. Todas esas facultades quedaron minimizadas cuando el fútbol egipcio cayó envuelto en la violencia que arrastraban sus calles y la explotación profesional de El Nenny estaba en peligro, pues solamente podía tener regularidad con la selección en convocatorias esporádicas conforme a las necesidades de los partidos de los Faraones. Estuvo casi un año parado y con claros temores de perder su condición de promesa por cuestiones alejadas de las que cualquier futbolista puede asumir, más aún siendo joven.

Tuvo que buscar salidas ante el parón de su país pero el Basilea, club especialista en competir en la élite a base de fichajes ‘experimentales’, acudió no solo al rescate, sino a darle el trampolín quele coloca hoy como mediocentro exitoso de futuro

Pero la progresión la grata imagen que había dejado Mohamed en sus primeros años de profesional, no habían pasado de largo para algunos ojeadores europeos. Tras rumorearse diversas opciones para progresar en su carrera, el club que más empujó fue el Basilea, que llevaba casi dos años de seguimiento y, por entonces, decidió ofrecerle una prueba de pretemporada en Estepona. Convenció rápidamente a Murat Yakin para incorporarle a su plantilla, debutó en enero de 2013 en un amistoso y cuando esa pretemporada terminaba, se oficializó su cesión hasta final de curso en el campeón suizo. Días después se estrenaba en el campeonato helvético y su convicción consiguió hacerle parte importante del título de liga y el sub-campeonato de Copa, llegando además a la semifinal de la Europa League, donde dejó grandes detalles en toda la competición. Cuando terminó su vínculo, el Basilea renegoció no solo su contrato, ahora ampliado para cuatro campañas más, sino la compra de sus derechos, los que acabó adquiriendo por 680.000 euros al Arab Constructor. Su crecimiento ha sido notable porque este curso ya no solo es un aporte, sino una de las claves del desarrollo medular, convirtiéndose no solo en la promesa más cualificada de un equipo acostumbrado a explotar jugadores de este rol creciente, sino el cuarto jugador del equipo con más minutos disputados y ancla absoluta para el funcionamiento global.

Internacionalmente, El Nenny fue internacional Sub 20 (una categoría que por edad aun podría disputar) y estuvo con la selección olímpica de Egipto en los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, jugando los 4 partidos y alcanzando cuartos de final (fue eliminado por Japón). Para entonces ya era internacional absoluto, porque lo es desde 2011 y actualmente suma ya 23 partidos de máximo nivel de selecciones, algo que evidencia que será una leyenda del fútbol faraónico si su progresión, como parece, se acaba por concretar. Tiene varios años aun firmados en Basilea, va a ir mostrando mejorías que le otorgarán opciones de futuro pero es ya la gran promesa de un fútbol talentoso, técnico e histórico. El futuro faraón ya tiene nombre tras escapar de los horrones nacionales. Su escapatoria, la pelota.

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