Histórico
16 abril 2014Francisco Ortí

Barcelona: Marc Bartra, la solución involuntaria

Hay cuestiones para las que resulta imposible encontrar una explicación desde la distancia y sólo se explican cuando uno se encuentra directamente implicado. En el caso del Barcelona y su reiterada resistencia al fichaje de un central es realmente complicado descubrir una justificación. Temporada tras temporada, la mayoría coincide en que el conjunto azulgrana necesita sumar un central a su plantilla para pulir sus pocos defectos, pero cada verano todos los rumores de posibles incorporaciones para la zaga acaban transformándose en papel mojado. Ni siquiera, este año, con la llegada de Tata Martino ha cambiado el guión. Y eso que el argentino aterrizó en la Ciudad Condal reclamando el fichaje de un central como asunto prioritario para tratar en el mercado. Sin embargo, tras dos semanas en el club se sumó a la corriente interna y cambió el discurso. “¿Si estoy esperando un central? En realidad estoy esperando la llegada de Puyol“, confesó Tata antes de que cerrase el mercado de fichajes.

La repentina rectificación de Tata Martino choca con las evidentes necesidades del Barcelona. Esta temporada más que nunca en el conjunto azulgrana urgía la necesidad de fichar un hombre más para la zaga. La figura de Marc Bartra es la personificación de esa necesidad insatisfecha. No sólo por sus palabras -“el Tata me dijo que ficharía un central”, explicó el canterano- sino por su cambio de rol en los planes del técnico argentino. Cuando Andoni Zubizarreta planeó la temporada, Bartra no era una pieza clave para el primer equipo. De hecho, termina contrato el 30 de junio de 2014 y no estaba proyectada su renovación. Sin embargo, ha acabado siendo un hombre importante en los planes de Tata Martino. El canterano se ha convertido en una solución involuntaria para una carencia que el Barcelona no creía tener, pese a ser evidente de puertas hacia fuera.

Bartra ha cubierto un hueco que las lesiones han agigantado, pero que ya era apreciable incluso desde la temporada pasada. Las constantes problemas físicos de Carles Puyol dejaban a Gerard Piqué como el único central natural de la plantilla, pero desde la dirección deportiva se consideraba que la esporádicas ausencias del ‘gran capitán’ se cubrirían con las reconversiones de Javier Mascherano (transformado definitivamente en central para el barcelonismo) y Adriano Correia.  Una apuesta extremadamente arriesgada que el Barcelona ha terminado perdiendo en apenas un mes. Con Puyol fuera de juego todavía, Mascherano y Jordi Alba también visitaron la enfermería, obligando a que Adriano jugara de lateral izquierdo y dejando un hueco sin inquilino al lado de Piqué. A las primeras de cambio quedaba al descubierto que el Barcelona necesitaba el fichaje de un central, pero el mercado ya estaba cerrado y se recurrió a la cantera. Marc Bartra era la mejor opción.

Bartra - Barcelona 2013Ha sido una solución precisa, pero involuntaria. Ha encajado perfectamente en los esquemas del Tata, jugando en 25 encuentros (16 de Liga, 5 de Copa del Rey y 4 de Champions) y marcando un gol. El excelente rendimiento de Marc Bartra ha maquillado la mala planificación de Andoni Zubizarreta, al que todas las miradas señalan como principal culpable en la falta de refuerzos para la defensa. Y es que él es el único nexo de unión entre Pep Guardiola, Tito Vilanova, Tata Martino, Sandro Rosell y Joan Laporta. Durante su etapa como director deportivo azulgrana no se ha incorporado ni un sólo central y se ha invertido muy poco en reforzar la defensa. La mayoría de la liquidez de las arcas del Barcelona los ha destinado a fortalecer las que posiblemente sean las dos líneas más fuertes del equipo culé: el centro del campo y la delantera.

Bartra pasó de ausente a jugador de moda y nuevamente ausente en semanas. El Clásico representará la prueba definitiva de que Bartra sólo ejercía de parche circunstancial

Zubizarreta tomó el poder de la dirección deportiva en julio del 2010. Desde entonces se ha invertido 235,5 millones de euros en fichajes. Durante ese tiempo han llegado al Camp Nou previo pago Neymar, Bojan Krkic (recompra obligatoria), Alexandre Song, Jordi Alba, Cesc Fábregas, Alexis Sánchez, Ibrahim Afellay, Javier Mascherano, David Villa y Adriano Correia. De ese gasto de 235,5 millones de euros sólo 23,5 fueron destinados a la defensa, y ninguno a la figura de un central. Los fichajes para la zaga fueron dos laterales (Adriano y Jordi Alba). El resto de inversión en fichajes se ha centrado en delanteros (136 millones de euros) y centrocampistas (76 millones de euros). Mientras el Barcelona seguía gastanto en fichajes ofensivos, su defensa se ha debilitado paulatinamente hasta quedarse uno o dos escalones por debajo del nivel del resto de la plantilla.

Bartra ha interpretado el papel de salvador, pero en cuanto Carles Puyol volvió a estar disponible y el examen ha aumentado de exigencia, Tata Martino le relegó inmediatamente a la suplencia. El canterano pasó de olvidado, a jugador de moda y vuelta al olvido en cuestión de semanas. Sin embargo, la situación ha vuelto a dar un giro de tuerca y se espera que Marc Bartra sea titular en el centro de la zaga en la final de la Copa del Rey contra el Real Madrid. Es el único central natural sano en la plantilla. El Clásico representará la prueba definitiva para el canterano. Un parche que no puede ocultar que el Barcelona y Andoni Zubizarreta han cometido un grave error de planificación y que, probablemente, no pueda solucionarse en el mercado de fichajes por la sanción impuesta por la FIFA.

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