Histórico
13 marzo 2014El Enganche

Sevilla-Betis: La vida, mejor en Europa

Sevilla - Betis

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Ya queda lejos. El pasado, como lo antiguo, siempre huele, porque las victorias son de usar y tirar. Se gana y se disfruta, nada más. Betis y Sevilla saben de ello. Era 5 de noviembre. Desde luego, no uno cualquiera, sino el cinco de noviembre. El frío entraba ya en Sevilla como entra una madre al dormitorio de su hijo: arrasando y, sobre todo, sin avisar. Pero el fútbol funciona bien como calefactor. Y la Champions es el escenario perfecto para olvidar todo aquello que no tiene nada ver con el balón. Y, como justo hoy, para recordar que antes hubo una vez mejor que la actual y que en el futuro puede ser mejor aún que aquella. Eterno retorno. Ir. Volver. Avanzar hacia el pasado o regresar hacia el presente. Llamado entonces estadio Manuel Ruiz de Lópera, disfrutó de esas grandes noches. Joaquín, Oliveira, Edu, Dani y un etcétera de notables soldados béticos. Y disfrutaban en la Champions. Aquella noche, fría como un volcán, resultó una noche especial. El mejor equipo de Europa en ese momento, el Chelsea de Mourinho, claudicó ante un color especial.

Holanda sentía el Guadalquivir. Sentía a un lateral brasileño que escribía el prólogo de su trayectoria plagada de títulos, sonrisas y Messis. Un delantero brasileño bailaba samba con un difícil carácter y algo entre las cejas. El gol, decían. Escribía sus páginas un muchacho de vuelo fácil, regate corto y chispazo en las piernas. Nació en Los Palacios como señal a lo que sería el club años después. Su reino. Su palacio. Alves, Luis Fabiano, Navas, Kanouté, Maresca o Palop. En Eindovhen también se sentía el calor. Pero el de la ilusión, no el del cuadro de Sorolla. Como en el cuadro, por cierto, todo se llenó de sonrisas. Las que escriben una página en la historia de Europa. Las de la vieja UEFA. El Middlesbrough corrió, llegó, pero murió. Aquel Sevilla de Juande Ramos volaba de una forma incontenible. Martirizaba a sus rivales con ritmo, balón y área.

Sevilla - Betis

Recrearse con el pasado acaba siendo motivo para humillar al presente y poner ojitos al futuro. En Sevilla ya no recuerdan ese olor a la Europa grande, la que conoció el Málaga y ha recuperado el Atleti para su cosecha. Pero Emery es entrenador de cosas serias. Solo le val el ahora de Hemingway. Sus equipos compiten y, con unas gotas de talento diferencial, las ventajas aparecen. Correr y ganar. En la acera de enfrente, Calderón sueña con el acierto de Rubén y que N’Diaye y Baptistao prendan la luz  efervescente e intensa para poder sonreír en un partido con preferencia por los espacios, porque el partido, con seguridad, escogerá entre dos situaciones: neutralizar a Rakitic o someterse a Rakitic. Correr y ganar. Ganar sobre todas las cosas.

Un Betis-Sevilla trasciende al resto de partidos en España. No sobrepasa las fronteras del fútbol porque no hay razones políticas, personales o religiosas. Ni siquiera fronterizas pese a convivir en una misma ciudad. No hay rasgos de un Celtic-Rangers o un Sampdoria-Genoa. Es fútbol puro. Sin más edulcorantes que la rivalidad, la discusión del día siguiente en el bar o las risas del vecino cuando el tuyo pierde. Pero el tren que pasa hoy por el Villamarín se llama Europa. Para los dos. Europa League y una dosis inflexiva de confianza. Perder hoy no quiere decir el vacío porque, salvo título, es la Liga la que decide la calidad de la temporada, pero para los dos será un sitio para coger aire como el que escapa de la zona de fumadores. El vencedor golpea y el perdedor agacha la cabeza. Nadie sabe si para levantarla.

Todos los Derbys del Mundo en nuestra sección especial

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche