Histórico
13 marzo 2014Jose David López

Napoli: Callejón, fútbol vivido intensamente

Callejón - Napoli

Traspasan oro, quilates y petróleo a los rincones más prósperos del planeta, aunque ninguna de sus ventas sirve para vestir a la ‘It girl’ del momento, engalanar el cuello de la modelo más mediática o generar energía para impulsar el último deportivo de lujo del jeque qatarí. Su producto, tan atrayente como el más preciado de los lujos, valoradísimo y de creciente tasación anual, pasó diferentes procesos. Desde la captación en aquella mañana lluviosa con campos de tierra, al entrenamiento detallado durante años de infatigable labor. Aquella paciencia, introducción paulatina y cuidadoso sistema de explotación, siempre fueron acompañados de un predefinido sistema psicológico para evitar que el chico gravite antes de tiempo en una cabeza tan inmadura como ilusionada. Y todo, para que cuando salte al césped vestido de corto, no le pesen las ‘patitas’, sino que sostenga todas las virtudes que le llevaron hasta esa inenarrable sensación.

Ese sistema deportivo claramente definido a clubes que buscan sostenibilidad financiera al tiempo que equilibrio deportivo, refleja el rol actual de quienes no gozan de una maquinaria multimillonaria por cuenta ajena (no siempre hay inversores aburridos amantes del fútbol en secreto). Y seguramente, quien mejor representa esa maquinaria de creación de estrellas desde la base hasta su posterior venta, es el Borussia Dortmund. Un ejemplo ideal en el que se miran desde cualquier parte del planeta y en el que se ven representados, por ejemplo, en Napoli. “Por gestión económica, por aficionados, por estadio histórico y porque intentamos ser atractivos en nuestro juego, nos parecemos al Dortmund. Construimos la plantilla con jugadores crecientes, esperando rendimiento progresivo como hacen ellos”, dijo Riccardo Bigon, director deportivo celeste. Una muestra clara se ejecutó este verano, con nuevo proyecto, nuevas caras, nuevas inversiones y una intensidad revolucionaria, la que apremia al jugador de moda en suelo napolitano: José Callejón.

Callejón - NapoliSi la sinceridad aflorara a aquellos que leen ahora mismo estas líneas, ninguno podría negar la estampa que contextualizo. Cuando el pasado 11 de julio el Real Madrid anunció la venta del extremo-canterano al Napoli por casi 11 millones de euros, la primera mención mayoritaria, casi al unísono y que se arrastró por los alrededores del madridismo a velocidad de vértigo, fue un repetitivo… ¿11 millones? ¡Negocio! ¡Gracias, Benítez! El granadino, lejos de haber sido un activo imprescindible en la plantilla blanca desde que había regresado dos años antes procedente del Espanyol (donde seguramente demostró estar al nivel competitivo necesario para contribuir de forma determinante en clubes de mayor exigencia), sí fue uno de los revolucionarios más atrayentes no solo del Real Madrid, sino de toda la Liga y de la campaña del equipo de José Mourinho. Precisamente su grata relación con el míster portugués, enderezó su rumbo el pasado curso, donde fue capaz de instalarse en ese rol de ‘jugador número 12’, contribuyendo con muchos minutos en las tres competiciones e incluso marcando la nada despreciable cifra de 20 goles en dos campañas.

Pero ni esa satisfactoria relación minutos-rendimiento, pudo romper la sensación de enorme traspaso cerrado por Florentino Pérez, que había pagado 6 millones de euros para repescarlo previamente y que, apenas 600 días después, le había revalorizado el doble sin ni siquiera haberlo intentado. Ese proceso de mejora, de crecimiento y de adaptación al medio que le había tocado retar, le convirtió casi sin darse cuenta, en uno de los jugadores españoles más incipientes, de modo que, como la gran mayoría de los que estaban en su mismo escalón evolutivo, casi estaban en la obligación de marcharse al extranjero para tener cierto caché en sus plantillas. Callejón tuvo hasta 4 ofertas de mucho nivel, dos de ellas españolas, una inglesa y una italiana, pero ninguna fue tan poderosa (económica y deportivamente) como la que le ofrecían desde suelo napolitano, sobre todo porque allí estaba quien lo llamó personalmente: Rafa Benítez. Un reto, una meta y una Champions donde mostrarse, algo que le impulsó desde su reticencia porque sus sentimientos chocaban. “Es difícil salir de una ciudad maravillosa y del mejor equipo del mundo, para vivir una experiencia fuera de mi país. No quería salir de allí, era mi sueño cumplido. Pero no tenía consistencia, me tocó analizar sin sentimientos y fue la decisión más importante de mi vida. Hoy, tengo claro que fue la acertada”.

Habla desde la calma de una silla, seguramente el único momento donde siente relax. En el césped, vive de su energía, su impulsividad y un amor único por el frenetismo, esa sensación de intensidad constante que le ha convertido en el chico de moda del calcio italiano. Porque en este fútbol de auto-gestión, equilibrios, búsqueda de ahorro energético y minimización de peligros, la hiperactividad entendida en pro de un ritmo más alto y una mentalidad competitiva regular, es un premio que todos los aficionados valoran gratamente. Es allí donde, más allá de vivir un momento anímico interesante, de haberse adaptado felizmente a un entorno diferente y de marcar estadísticas positivas con 7 goles en lo que llevamos de temporada, la fuerza que premia a Callejón es su carisma, medido en una intensidad sin parangón actual en el fútbol europeo de élite. No hay minutos de desecho, no hay instantes de freno, no existen motivos para especular y no se comprenden tácticas pasivas.

“Estoy muy contento con él. Ahora tengo curiosidad por ver dónde está su meta”, dijo el presidente Di Laurentiis, uno de los que asegura que “para los que ya lo veíamos en Espanyol, no es ninguna sorpresa”. Su entusiasmo, su fuerza y su alegría para combatir cada metro, es la imagen del pueblo napolitano, de la aureola de San Paolo y de la fuerza entusiasta de este nuevo proyecto celeste que, además, puede llevarle directamente a la Selección Española. “El club me está dando confianza y eso me hace feliz. Dice Benítez que puedo marcar 20 goles. Siempre quiero dar el máximo, independientemente de cualquier meta. La Selección es secundaria, quiero hacerlo bien por mis aficionados y para estar bien conmigo mismo”. Sería el premio definitivo, el regalo merecido por seguir sus premisas de manera intachable. Es Callejón. El fútbol vivido intensamente.

También te interesa: Napoli: Benítez, percepción de grandeza

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche