Histórico
25 febrero 2014Andrés Cabrera Quintero

Zenit: El recuerdo soviético

Zenit - Hulk

Para entender el presente hay que conocer el pasado. Ucrania vive tiempos convulsos. Por un lado, tenemos a los pro europeos, que luchan en las calles. Por el otro, a los pro soviéticos. La guerra civil ha llegado a pender de un hilo. El tema en cuestión es complejo, dependiendo el medio del que nos informemos, nos parecerán mejores unos, o peores otros. Lo cierto es que la situación en Ucrania es crítica, muertos en las calles, temor generalizado y una salida del conflicto complicada. Kiev, epicentro de batallas, aún está sumergida en el caos. Todavía se desconoce qué consecuencias tendrá la salida –en paradero desconocido de momento- de Yanukovich y como actuará el presidente interino, Turchinov. Aplicando la frase con la que iniciaba mi relato, esta situación evoca el pasado, a una herida que no se cerró. La ideas contrapuestas del Telón de Acero siguen presentes.

Aquellas personas que lo vivieron, jamás olvidaran algo tan trascendental para la historia como la caída del muro de Berlín en 1989. Un gesto simbólico que representaba la unión de las dos alemanias. Poco después desaparecería la URSS. El bloque soviético, no había perdurado. Europa en su totalidad se englobaba en el capitalismo occidental. Pero, como es lógico, las ideologías permanecen, no se pueden matar. El gesto de Yanukovich de no firmar el acuerdo de Asociación con la Unión Europea, desató el caos. Ucrania era más cercana a la postura rusa. Ahora, el antiguo país soviético vive en la inestabilidad. Cosas tan mundanas como el fútbol son secundarias, pero la UEFA, con su falta de tacto habitual, ya obligó al Dinamo de Kiev a jugar la semana pasada en Chipre. Hoy, a muchos kilómetros de distancia, pero con más cercanía de la que parece, el Zenit de San Petersburgo jugará los octavos de la Champions League. El fútbol vuelve a la gélida Rusia.

Zenit es el único equipo del este europeo que queda vivo en la Champions justo cuando, su vecino ucraniano, arrastra sangre por ideologías políticas

El equipo que menos ha hecho en la historia para meterse en los octavos de final de la Champions, se enfrentará esta tarde ante el subcampeón. Esto que escribo no es opinión, a los datos me remito, nunca en la historia desde que existe fase de grupos un equipo con seis puntos de 18 posibles se había clasificado para la siguiente ronda. En contrapunto, el Napoli se quedaba fuera con 12 puntos, algo también histórico. El Zenit de Spalletti fue el menos malo de entre los malos. Incluso, si me apuras, el equipo que por merecimiento debió pasar fue el Austria de Viena, el cual le endosó un 4-1 a los rusos. Los austriacos con una plantilla infinitamente inferior humillaron a los Hulk, Shirokov, Witsel y compañía. Si los rusos están aquí es por dos belgas, Alderweireld y Courtois. En el único despiste de una inmaculada Champions para los rojiblancos.

Petrovski 1925

Al otro lado de la balanza, en este duelo vespertino estará el Borussia Dortmund, un equipo que se dejó ir en Bundesliga, y que como se despiste se queda sin jugar Champions League el año que viene, pero que afronta con muchas esperanzas la eliminatoria, así como la DFB Pokal. Si bien en fase de grupos estuvo a punto de caer. Un gol agónico de Grosskreutz en el Vélodrome, hizo que Dortmund pasara de la eliminación al liderato en el grupo de la muerte. En detrimento del malogrado Napoli. El favoritismo es total para los de Klopp, siempre y cuando las lesiones no le vuelvan a jugar una nueva mala pasada. Bender ha sido el último en unirse a una lista muy dilatada. La temporada del equipo de la cuenca del Ruhr pasa por eliminar a los antiguamente conocidos como ‘Stálinets’. En este punto, retomamos nuestra historia inicial. Política, historia y fútbol entremezclados.

Hace unos días, un mapa infográfico recorría las redes sociales como la pólvora. En susodicho documento se veía un plano de Ucrania con iconos que representaban monumentos de Lenin derribados tras las revueltas sociales. Computaban noventa. La veracidad del mismo, como casi siempre en el periodismo moderno, queda en entredicho. No digo con esto que no sea una información veraz, pero la velocidad, mezclada con la polaridad de los medios, provoca informaciones deficientes en muchos casos y provoca la falta de credibilidad, al menos en el que escribe estas líneas. Aunque el movimiento anti soviético es una realidad palpable en Ucrania. Precisamente, San Petersburgo, una ciudad situada a más de 1.200 kilómetros de Kiev, se conoció de 1924 a 1991 como Leningrado. Lo que no ha cambiado es el nombre del sujeto federal en el que se encuentra, el Óblast de Leningrado.

San Petersburgo, una ciudad situada a más de 1.200 kilómetros de Kiev, se conoció de 1924 a 1991 como Leningrado, lo que no esconde un enorme orígen político-social

Spalletti - ZenitEl Zenit desde su fundación se vio abocado al posicionamiento soviético. No se concebía otra opción en la URSS. Todos los clubes representaban un estamento de esta sociedad socialista. Algunos, eso sí, estaban más politizados que otros. El Zenit fue el club de la fábrica de metal de Leningrado. El equipo fue forjado en 1925, un año después de la muerte del mandatario marxista. La ciudad cambió el nombre debido a su muerte, previamente era conocida como Petrogrado. En 1936 el equipo comienza a llamarse Stalinets Leningrado, llegando a la final de la Copa de la URSS en 1939. Luego, cambia definitivamente su nombre a Zenit. Con este nombre durante el régimen soviético cosecha una copa, la primera tras la segunda guerra Mundial, y una liga, en 1984. También ganaría la Supercopa de ese año. El Zenit sería un equipo de la zona media durante los años de la URSS. Al contrario que el Dinamo de Kiev, lugar donde han estallado las actuales revueltas. Ya en la etapa rusa y con la llegada del dinero de Gazprom, el Zenit de San Petersburgo se convertiría en un coloso ruso.

Con todos los precedentes del club ruso enunciados, esta tarde el Estadio Petrovsky albergará un duelo entre dos ciudades situadas anteriormente en polos opuestos del Telón de Acero. A un lado, estará el equipo representante de la antigua Leningrado, único equipo del Este resistente en esta edición de la Champions, al otro, el equipo que más aficionados arrastra de la antigua RFA. De fondo, una Ucrania que se desangra económicamente. Sin ser protagonista en el duelo, nos ha hecho recordar episodios del pasado. El hermetismo del lado oriental europeo durante los años soviéticos, el desconocimiento de su fútbol durante aquellos años. Recordamos las copas de Europa del Steaua y del Estrella Roja, únicos equipos del Este campeones de Europa. Muchos recuerdos, muchas historias, pero como siempre el fútbol no es lo más importante. Un juego no se debe anteponer ante cuestiones tan trascendentes. La UEFA debería darse cuenta de ello, y sí, como se nota, considero que el Dinamo de Kiev-Valencia no debió disputarse, pero esa es otra historia. Hoy el fútbol vuelve a la gélida Rusia, con el pasado más presente que nunca.

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