Histórico
8 febrero 2014Francisco Ortí

Swansea-Cardiff, el derby del sur de Gales

No es inusual ver a jóvenes zambulléndose en las playas de la bahía de Swansea durante el verano. Sí lo es, por el contrario, que esos mismos jóvenes lo hagan durante una noche de finales de septiembre y vistiendo las camisetas del Cardiff City. Sucedió el 21 de septiembre de 1988 y se convirtió en uno de los episodios más celebres de la intensa rivalidad que separa a Swansea City y Cardiff City, los dos equipos protagonistas del derby del sur de Gales. Aquel día, el Cardiff había ganado 0-2 al Swansea en un partido de la Copa de la Liga y la convivencia de las aficiones había sido correcta pese al miedo a un hooliganismo cada vez más violento. Sin embargo, la paz era un mero espejismo. Miembros del Soul Crew (sector más radical de los seguidores del Cardiff) habían permanecido agazapados hasta que la policía se marchó, y aprovecharon el vacío de seguridad para sembrar el caos en la ciudad de Swansea.

Recorriendo la ciudad provocando altercados. Estaban descontrolados. “Vi a un policía perseguirles con una porra, pero no parecía preocuparles. Realmente daban miedo. Se veía que iban buscando problemas y las gente se alejaba entre gritos para esconderse en sus casas“, explicó un testigo en declaraciones recogidas por un periódico local. Nada parecía asustar a los Soul Crew hasta que se cruzaron con su némesis, los hooligans del Swansea. Y les superaban en número. Los Soul Crew pensaron rápido, aunque no lo suficiente. Huyeron de manera instantánea, pero erraron en la dirección. Acabaron en la playa y el único refugio posible fue sumergirse en el agua. Cuando llegó la policía encontró a los hooligans del Swansea muertos de risa en la arena, y a los Soul Crew con el mar cubriéndoles hasta el pecho y al borde de la hipotermia. Desde aquel día, los swans se burlan de sus vecinos y rivales galeses simulando que nadan en las gradas. Un gesto que se ha extendido a otros campos del fútbol británico.

Este fue uno de los capítulos más significativos de una rivalidad centenaria que está considerada como una de las más tensas de las Islas Británicas. En una cultura repleta de derbies como la inglesa, la del sur de Gales es una de la más calientes y la que ha registrado un mayor índice de violencia (con permiso del Millwall-West Ham) a lo largo de la historia. El primer encuentro entre ambos se registró el 7 de septiembre de 1912, poco después del nacimiento del Swansea, y terminó con empate 1-1. Desde entonces, ambos equipos se vieron las caras en competición liguera, pero fue en la Copa de Gales donde germinó su rivalidad. Los dos equipos combatían por la supremacía del fútbol galés -junto al Wrexham FC- y acostumbraron a citarse en las últimas rondas del torneo, protagonizando duelos históricos como la final de la temporada 1955-56 frente a 37,500 aficionados instalados en las gradas del viejo Ninian Park.

Sin embargo, no sería hasta el peligro crecimiento del fenómeno hooligan cuando la rivalidad entre Swansea y Cardiff cruzó la línea de la violencia. Los ya mencionados Soul Crew se convirtieron en una de las bandas más peligrosas del Reino Unido y con el apoyo de la presidencia del Cardiff fueron incontrolables. Desde el club se les financiaban viajes o banquetes, y cuando en 2002 se logró el ascenso a Championship el entonces propietario del Cardiff, Sam Hammam, les pagó una recepción con champagne en el lujoso hotel Mansfield. “Estoy orgulloso de viajar con los Soul Crew“, llegó a declarar el mandatario de origen libanés al que los Soul Crew consideraban como un Mesías. John Simmonds, uno de los líderes de los Soul Crew, llegó a ser uno de los iconos de la ciudad de Gales.

Aunque el momento más vergonzoso de esta rivalidad lo protagonizaron el sector radical de la afición del Swansea. El 23 de diciembre de 1993 se vivió la llamada ‘Batalla de Ninian Park’. Los seguidores swans habían sido arrinconados en el segundo anillo del estadio y cuando el Cardiff se adelantó en el marcador estallaron en un violento descontrol. Comenzaron a arrancar los asientos y lanzarlo a la grada de abajo, donde había padres con sus hijos, o familias al completo. Estos se vieron obligados a invadir el terreno de juego para poder escapar de la lluvia de asientos. Tras aquello, la Federación de Fútbol de Gales (FAW) tomó una decisión sin precedentes y durante varios años prohibió a los aficionados del Swansea poder desplazarse a los partidos que su equipo disputara frente al Cardiff. Nunca antes en todo el Reino Unido se había producido un castigo de tal envergadura.

La violencia se ha reducido con el paso de los años, pero aún así cada vez que se produce un derby del sur de Gales el partido es declarado de alto riesgo y se viven espectáculos dantescos. De hecho, en uno de los últimos enfrentamientos entre ambos, el del 7 de noviembre de 2009, se saldó con quince detenidos y destrozos en el Liberty Stadium por valor de miles de libras. Las gradas, los baños y las puertas de la zona visitante fueron completamente arrasadas. Pese a todo, la policía local se mostró satisfecha porque “la mayoría se han comportado bien”. Después de que los Bluebirds hayan consumado su ascenso a Premier League, durante la temporada 2013-2014 Cardiff y Swansea volverán a verse las caras y esta vez en lo más alto del fútbol inglés. El sur de Gales tendrá un motivo para sentirse orgulloso. Esperemos que no se transforme causa de más bochorno por culpa de una rivalidad mal entendida. No sería justo para ninguna de las partes.

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