Histórico
7 febrero 2014Jose David López

Mónaco: Layvin Kurzawa, profundidad franco-polaca

Kurzawa - Monaco

Francia aglutina históricamente un alto porcentaje de ciudadanos originarios de diferentes países africanos, magrebíes, de sus territorios de ultramar (islas en América y Oceanía) y cada vez más, del resto de vecinos europeos. Su riqueza cultural y diversidad global fue en aumento durante décadas e incluso golpeó positivamente al fútbol en aquella mítica selección que, articulándose a la perfección en un vestuario repleto de diferentes étnias y orígenes, levantó el Mundial de 1998. Esa línea de éxito no consiguió repetirse, sino que encontró numerosos problemas de plantilla y egos enfrentados entre distintos bandos dentro del epicentro del bloque, lo que abanderó los escándalos perpetuos que aun intentan liquidar. Sin embargo, basándonos únicamente en su vertiente futbolística, la mejoría que esta concatenación de estilos y cualidades genera en su césped, va en aumento y siguen siendo referentes continentales a la hora de generar, fabricar y exportar juveniles con talento y progresión.

Salvo rarísimas excepciones, cada plantilla del fútbol galo, desde el máximo nivel de Ligue 1 hasta la más inferior de sus categorías, refleja esa diversidad. Todos evidencian su naturaleza cosmopolita, su apertura de ideas exteriores y la fuere influencia de las raíces etimológicas a su pelota cada fin de semana. Desde el más humilde hasta el más millonario. El último ejemplo lo encontramos en el nuevo proyecto del Mónaco, que más allá de invertir grandes sumas en jugadores consolidados, ha apostado fuertemente por la cantera nacional y su propio trabajo de juveniles, repleto de chicos exitosos nacidos en esa amalgama de nacionalizados, banderas y sentimientos patrióticos enfrentados. Muchos de ellos han tenido ya opciones en el primer equipo (Tisserand, Isimat, Pi, Martial…), luchan por sacar la cabeza ante los contratos lujosos de sus competidores y apuntan al brillo del Principado. Pero el que más protagonismo, rentabilidad y futuro provechoso apunta, es el franco-polaco e incansable Layvin Kurzawa.

Jugaba de delantero centro hasta los 14 años y desde que fue colocado como carrilero, su progresión fue fulminante hasta la titularidad del Mónaco más competitivo de la historia

Kurzawa - MonacoSe trata de un lateral de enorme recorrido y profundidad, un carrilero zurdo, de 21 años, repleto de energía, agilidad y fuerza en sus movimientos. Una clara vocación ofensiva reflejada en su zancada para correr, en una velocidad importante que marca diferencias en su zona y con una clarísima tendencia a ser protagonista. Habitual de la línea de fondo, aparece con mucho vértigo e intensidad por su carril y sí tiene buen toque de pelota para ofrecer centros o soluciones una vez que consigue infiltrarse hasta espacios peligrosos para el rival. Algo que puede ya rentabilizar con 2 asistencias en lo que lleva de curso. Debe mejorar más con la pierna derecha porque es aún un aspecto donde tiene margen de progresión o incluso en algunas cuestiones tácticas defensivas, pero a cambio, por su potencia, fuerza y capacidad de salto en sus pensión, es un peligro a balón parado o en jugadas tácticas, donde siempre se suma al ataque para ser una amenaza más por alto, algo que le ha permitido ya marcar 2 goles esta misma temporada. Un carrilero de intensidad, constante movimientos, que ofrece soluciones individuales y colectivas a su ataque y que a su edad, ya representa uno de los grandes atractivos del año en la Ligue 1 dentro de un proyecto ambicioso como el del Mónaco donde ha logrado no solo perpetuarse, sino ser el tercer jugador con más minutos disputados.

Kurzawa nació en Fréjus, una ciudad preciosa de la Costa Azúl del Mediterraneo con apenas 50.000 habitantes, donde su padre originario de islas de ultramar y su madre, de bandera polaca, se encontraron trabajando y tuvieron su familia. Layvin empezó jugando al fútbol cuando solo tenía 3 años en el equipo de la ciudad, el ES Fréjus, después pasó al St.Raphael también de su zona y a los 15 años entró en el centro de formación Aix en Provence, cercano a su ciudad pero donde ya entrenaba con perspectivas a llegar al profesionalismo, pues hasta allí se asoman muchos clubes en busca de promesas. Cuando llevaba allí apenas unos meses, apareció en su entorno el Mónaco, que le ofreció rápidamente un contrato y un acomodo para su familia. Ha ido salvando obstáculos, superando barreras y apuntando directamente al equipo de moda actualmente en Francia.

Lo curioso de todo esto y algo que sirve para explicar igualmente su estilo de juego, es que hasta los 14 años, Kurzawa jugada como delantero centro, hasta que un técnico en la escuela de formación creyó oportuno que su recorrido y fuerza serían útiles en la banda. “Me gustó aquella decisión que me cambió además mi estilo. Tengo el gran placer de jugar donde me gusta porque puedo atacar más allá de que mi función principal es defender. Pero también lo disfruto porque es cierto que es una zona más adecuada para mí”, defendía hace unos años. Por entonces, llegó a debutar en Ligue1 en el 2010, en varios partidos con el mando de Guy Lacombe en el banquillo, pero su papel era más protagonista aun con el reserva, que ganó la prestigiosa Coupe Gambardella en mayo 2011. El descenso del equipo a Ligue2 hace un par de años, tampoco fue su salvación debido a varias lesiones que le impidieron tener continuidad pero la confianza de la entidad era máxima, firmó un contrato profesional ese 2012 y fue ganando minutos.

Puede jugar con Polonia por ascendencia materna pero, cuando ha sido llamado, ha preferido ignorarlo en busca de un acomodo de perspectivas mayores en Francia. Actualmente pertenece a los olímpicos

Lo que pocos habían pronosticado es que Kurzawa volviera al primer nivel para mostrar un rendimiento tan poderoso, provechoso y rentable para el Mónaco más competitivo de la historia. Desde el primer partido ha sido indiscutible en defensa junto a auténticos experimentados como Éric Abidal-Ricardo Carvalho, ha multiplicado su presencia y es auténtico intocable para Claudio Ranieri en el carril izquierdo. Una progresión y demanda que ahora quiere extrapolar a la selección. Y es que pese a poder jugar con Polonia, rehuyó de esa posibilidad cuando llamaron a su teléfono varias veces en 2011. Para entonces, ya había jugado con la Sub 19 y Sub 20 francesa, siendo además este pasado verano convocado por Willy Sagnol para participar en el Torneo de Toulon 2013 dentro de esa generación Sub 21-olímpica que tan buenas perspectivas apunta ya para la élite (Kondogbia, Thauvin, Rabiot, Areola, Digne, Umtiti…). Una zurdo provechosa, una potencia por alto rentable y una energía que sonríe en el Principado a expensas de los próximos retos.

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