Histórico
2 febrero 2014Jesús Camacho

Juventus-Inter: El partido fantasma de 1961

La sugerente etiqueta del Derby de Italia (que se disputa este domingo), surgida de la creatividad de Gianni Brera, tuvo su origen en los años treinta, desde que Juventus e Inter de Milan comenzaron a rivalizar por la supremacía del fútbol italiano y repartieron filias y fobias por el territorio nacional. De ahí que el genial Brera en la década de los sesenta, en el majestuoso ejercicio de su profesión calificara el histórico enfrentamiento como tal y otorgara al citado duelo el título de una novela futbolística que ha escrito páginas memorables desde aquel 14 de noviembre de 1909. Entonces, bianconeros y neroazurros redactaron sobre el césped del Estadio Corso Sebastopoli, la primera página en blanco de la histórica confrontación con una victoria 2 a 0 de la Vecchia Signora con goles de Borel.

Desde aquel día cientos, miles de historias tejieron la bandera legendaria de una contienda que tremola altanera entre el viento presente y un recuerdo que, como mirada al pasado os presento a través de estas líneas gastadas por el tiempo. Hacia un pasado que me sitúa en la vertical temporal de la década de los sesenta, cuando leyenda y novela versaron estrofas de un poema épico que marcó para siempre un antes y un después en la historia de la citada confrontación. Concretamente hemos de remontarnos al 16 de abril de 1961, cuando en un abarrotado estadio Comunale de Turín, Juve e Inter se enfrentaron con el título de Liga en juego. Cuentan las crónicas de la época que el Comunale aquella tarde hervía, que la multitud apenas podía contener su pasión al borde de los límites del terreno de juego, copando las pistas de atletismo e incluso haciendo incursiones por el banquillo de Helenio Herrera. Técnico hispano-argentino al que Angelo Moratti, presidente del Inter, había entregado la dirección técnica del club.

El Comunale estaba tan a rebosar de público asistente, que incluso aseguran que había aficionados en los banquilos. El colegiado frenó la efusividad del choque y lo suspendió a la media hora

Un pintoresco técnico que nada más llegar imprimió al equipo su carácter demoledor, reflejado en el devastador inicio del Inter: cinco goles en Udine, seis en Vicenza, cinco en Bérgamo y, un claro 3 a 1 en la ida del Derby de Italia disputado en San Siro, dieron al conjunto neroazurro el virtual campeonato de invierno con cuatro puntos de ventaja sobre la Juve, su más inmediato perseguidor. Posteriormente y tras una mala racha del cuadro de Herrera, la paridad se instaló en el Campeonato italiano. Por ello el duelo a disputar en Turín aquel histórico 16 de abril, cobró crucial importancia en el devenir del campeonato de la temporada 60/61. Los hechos históricos aun siguen dividiendo a sus protagonistas, para Aristides Guarnieri, defensor del Inter, aunque era cierto que el Comunale estaba a reventar y había aficionados incluso en el banquillo de Herrera, no había peligro real para la disputa del derby. Así debió pensar de inicio el colegiado genovés Gambarotta, que dio comienzo al duelo, pero que a medida que avanzó el choque cambió de opinión. En el minuto 31, tras un disparo a la madera de Morbello, futbolista del Inter, los ánimos se caldearon en demasía y algún que otro altercado en la grada llevó al colegiado genovés a tomar la determinación de suspender el encuentro.

En aquel momento el partido transcurría con un vibrante empate a cero, pero la decisión del colegiado dejó en manos de competición el desenlace final del mismo. El reglamento era muy claro, en tales casos, la victoria se atribuía al equipo visitante 0-2. Diez días después la Liga, el comité de competición, tomaba resolución otorgando la victoria al Inter, que de esta forma vislumbraba nuevamente en su horizonte la conquista del Campeonato. La Juve recurrió la citada resolución y, un 3 de junio, la CAF aceptó la reclamación de la Juve decidiendo la repetición del partido y sellando prácticamente el título de liga número 12 para la Vecchia Signora. La polémica generada fue de magnitud planetaria, arreciaron las protestas, las sospechas y acusaciones sobre la influencia y presiones ejercidas por Umberto Agnelli.  Angelo Moratti montó en cólera  y tras comprobar que no había vuelta atrás, consultó con Helenio Herrera para consensuar una no menos polémica y explosiva decisión. A aquel partido de repetición a disputar el 10 de junio en el Estadio Comunale, el Inter acudiría con su conjunto Primavera dirigido por Meazza como excepcional medida de protesta.

Aquellos chicos que apenas llegaban a los 19 años de edad, no habían puesto un pie en la serie A, y entre ellos destacaba un joven llamado Sandro Mazzola, que como todos, se debatía entre la ansiedad, la emoción y la alegría. Sandro lo recuerda bien, aquel sábado, día del partido, tuvo que hacer frente a tres exámenes de su cuarto año de contabilidad porque su familia con buen criterio quería que antepusiera los estudios al fútbol. Todo apuntaba a que no podría asistir a Turín, pero finalmente tras cumplir con los exámenes, accedieron y llegó con el tiempo justo para jugar. Así fue como los juveniles Annibale; Riefolo, Tacchini; Morosi, Masotto, Dalmaso; Manini, A. Mazzola, Fusari, Guglielmoni y Ghelli saltaron al Comunale para disputar el Derby de Italia más polémico de la historia. Frente a ellos los experimentados Mattrel; Emoli, Sarti; Boniperti, Cervato, Colombo; Mora, Charles, Nicolè, Sivori y Stacchini. Un conjunto profesional que no estaba dispuesto a perder aquel Campeonato y, aunque un tanto sonrojado por la situación, goleó impenitentemente al Inter liderado por un futbolista llamado Sívori, que no tuvo piedad con aquellos chavales, pues el argentino iba como una locomotora hacia la conquista del Balón de oro.

Boniperti dejaría el fútbol después de aquél partido donde el Inter decidió protestar de manera tan efusiva, que jugó con juveniles un duelo vital. El fútbol se convirtió en cómic durante días

El cabezón Sívori, el genial y controvertido jugador argentino firmó seis de los nueve goles con los que la Juve consolidó aquel Campeonato de la temporada 60/61. El joven Morosi fue el encargado de marcar a Sívori y cuentan que soñó una y mil veces con parar al crack argentino. Para él no fue nada fácil regresar a casa tras los seis goles del Cabezón. El gol de la honrilla lo hizo Mazzola, único de aquellos once futbolistas del Inter que en un futuro se convertiría en campeón. En derredor de aquel encuentro como madreselva se enredaron numerosas situaciones históricas, pues al final del choque, el legendario Juventino Giampiero Boniperti, 178 goles en 444 partidos con la camiseta del Juventus, se descalzó y le entregó las botas al entrenador con estas palabras: “Tómalas. A mí ya no me sirven. Hoy dejo el fútbol“.

De esta forma y manera, condesada en una sola temporada se vivió intensa y apasionadamente la historia de una eterna rivalidad, una imperecedera confrontación. El Derby de Italia, aquel que a punto de protagonizar otro épico episodio más, recuerda entre líneas históricas difuminadas por el olvido y rescatadas para el recuerdo, aquella temporada 60/61, en la que el título se dilucidó con la disputa de un duelo que pasó a las páginas legendarias de la crónica histórica como “El partido fantasma”.

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