Histórico
12 febrero 2014Jose David López

Hamburgo: Van Marwijk, desesperación psicológica

Van Marwijk - Adler

“O viene con un acompañante o un psicólogo tendrá que acompañarlo a Lima. No podemos seguir así”. Eddy Sozer, ex asistente técnico del Hamburgo, admitía a finales de 2009, que su entonces delantero, Paulo Guerrero, debía ponerse en manos de un especialista para intentar mejorar su carácter. El peruano, que meses antes había generado una fuerte controversia al lanzar a las gradas algunos objetos con la clara intención de agredir a un aficionado que le recriminaba su mal juego, seguía con sus graves problemas mentales. Una entrada a destiempo y completamente innecesaria al meta Sven Ulreich (al que lesionaría mientras veía la roja directa), mostraba una vez más el problema ante los ojos del mundo. Mientras las consecuencias iban siendo cada vez mayores, Guerrero se desplomaba interiormente y su imagen exterior empeoraba. Y todo, por una batalla contra el cielo.

Porque pese a reflejarse y exteriorizarse en el terreno dejuego únicamente para los que lo sintonizamos por televisión, la vida diaria de Paulo era una lucha eterna contra si mismo. El killer sufría falta de control sobre sus impulsos, pérdida de razonamiento puntual y respuestas voraces ante esa debilidad. Un cúmulo de temores producidos por el miedo a volar (tanto, que incluso le provocó varias lesiones en desplazamientos con el equipo por su hiper-tensión). “No tiene aparentemente ningún control. Necesita ayuda”, decía esos días el especialista psicológico del Hamburgo, Ulf Kortmann. Sus terapias, concisas y estructuradas individualmente, consiguieron no solo mejorar la vida del delantero en el área, sino quitarle un miedo que le acompañó de por vida y que limitaba su carrera en la élite. Hoy, mientras Guerrero vive en Corinthians, el Hamburgo ha vuelto a recurrir a técnicas psicológicas para superar sus problemas en el césped. Aunque esta vez, el paciente no es uno de sus jugadores, sino que son todos…

No encuentra reacción pese a la llegada del técnico holandés, sino que el caos ha ido en aumento y ahora mismo están en posiciones de descenso a Bundesliga 2, donde jamás pisó en su otrora exitosa historia

Van Der Vaart - HamburgDesde que el verano del 83 se celebraran los dos grandes títulos en la historia del club (en apenas unos días logró proclamarse campeón de Europa y levantar la Bundesliga), la realidad ha ido transformándose. De aquél combinado de estrellas que lideraban Magath, Kaltz, Keegan o Hrubesch, apenas quedó la esencia de libertad que emanaba en cada una de sus palabras el mítico Ernst Happel desde el banquillo. El progreso de la Bundesliga, la renovación del gigante Bayern y la proliferación de alternativas competentes en el resto del país, complicaron el camino de un Hamburgo que empezó a perder crédito, a sentirse un mero acompañante y a multiplicar decepciones.

Una alarmante falta de identidad global en la institución, que no conoce estilo definido en su plantilla ni sistema táctico que estructure sus ideas, le llevó al caos más absoluto en los últimos tiempos, un golpe que hoy les sitúa en lo más profundo de la Bundesliga. Fracasaron proyectos en los que sí había una inversión posible y sobre los que se arropaba una nueva etapa en busca de soluciones. Un más joven Felix Magath, Klaus Topmoller, Thomas Doll, Hubb Stevens, Martin Jol, Labbadia, Armin Veh, Michael Oening y Thorsten Fink. Ninguno de ellos estuvo más de dos años, lo que refleja por sí solo el caos existente en la (por masa social y salud financiera) segunda institución más grande del país.

Décadas de pérdida de credibilidad sin resultados aceptables, les llevó a un caos identitario. La ausencia de estímulos y la desesperación, ha llevado al técnico a prácticas psicológicas importantes en busca del problema

Bayern 9-2 Hamburg

Tras cesar este verano a su director deportivo por su desajustada política de fichajes y negociaciones (un más que polémico Frank Arnesen), el mail inicio de campaña que se llevó a Fink por delante hace ya un par de meses, necesitaba una nueva respuesta. Empezar de cero otra vez, es la única salvación pero el nuevo técnico, el holandés Bert Van Marwijk, entiende que el gran epicentro del problema, no está unicamente en el césped. Cierto es que no hay identidad desde hace muchos años, que no existen planteamientos identificativos, jugadores en su mejor momento o convicción para evitar los enormes desvaríos defensivos que sacuden cada semana su área.

El ex seleccionador oranje ha querido ir más allá y ya en su primer día con la plantilla, anunció a todos que serían analizados profundamente con un test psicológico de 128 preguntas, que van desde la vida en familia a las “fantasías sexuales”. Una búsqueda a la raíz del problema en un primer paso hacia un total acercamiento psicológico, pues este es el escalón inicial en un sistema de tratamiento que ya está inspeccionando junto a grandes especalistas. El test, que ya ha sido distribuido en el vestuario varias veces, ha tenido buena aceptación entre jugadores, que parecen desesperados por interiorizar y conocer el trasfondo de una falta de carácter y personalidad que les ha convertido en acompañantes goleados cada semana en una Bundesliga que antes les honraba y hoy les avergüenza. Esta noche, su rival atemoriza. El Bayern, imparable, ya instaló en su memoria histórica un bochornoso 9-2 hace unos meses. el miedo se multiplica. Cita masiva para romper el maleficio del gigante hanseático…

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