Histórico
27 enero 2014Francisco Ortí

Valencia: Salvo, Lim y la guerra sin solución

Con un ejército de 5.000 fieles en las gradas y el apoyo del pueblo, Amadeo Salvo desafió a Bankia a una guerra. Una guerra por el poder del Valencia. Durante el último mes las partes han tomado posiciones, armándose ante la sensación que se avecinaba una batalla y el pasado viernes en Mestalla se decretó el inicio de la guerra. Salvo había preparado perfectamente el escenario para disfrutar de un baño de masas al tiempo que retaba al bando enemigo. El motivo de la multitudinaria rueda de prensa en el coliseo valencianista era incierto, aunque se desprendía aroma bélico. Bastaron 30 segundos para confirmar las sospechas. “Voy a defender y vamos a defender a muerte al club, por eso estamos aquí“, promulgó Salvo. La guerra estaba servida.

En un rincón se encuentra el presidente valencianista, de la mano del inversor Peter Lim y su consejero Jorge Mendes, y secundado por el sentimiento popular. En el otro, Bankia, quien se cree poseedor del derecho de vender el Valencia pese a no tener las acciones en su poder, pero sí una bien alimentada deuda y decenas de potenciales inversores que se mantienen en el anonimato. La Fundación del Valencia, por su parte, es quien tiene las acciones en su poder, pero no se decanta por ninguno de los dos bandos y se arrima al fuego que más calienta, sin asumir una postura fija. Por último, el cuarto combatiente es (o debería ser) la Generalitat Valenciana, pero se mantiene en tierra de nadie, ajena a todo el proceso, como un avalista que unos días avala y otros no tanto.

 “Voy a defender y vamos a defender a muerte al club, por eso estamos aquí” – Amadeo Salvo

Peter LimLa retórica de Amadeo Salvo disparó sin miedo. Nadie pudo escapar ileso. Tuvo para el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri: “le pedimos que se preocupe por saber qué está haciendo alguno de sus tecnócratas con este club. Pedimos igualdad y respeto“. Para el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro: “señor Montoro, por favor, averigüe qué está pasando en Bankia. Estamos a su disposición, porque no puede ser que un banco rescatado, de todos los españoles, quiera hacer un proceso de este tipo para el Valencia“. Para la Generalitat Valenciana: “no queremos que esté el aval, no queremos que salga ni un euro del erario público, porque se va a devolver todo. Sé que tienen sensibilidad, pero tienen la oportunidad histórica para mostrar si están aquí en Valencia con nosotros o en Madrid“. Para la Fundación y, sobre todo, para Bankia: “si Bankia quiere desinvertir que lo haga donde tenga las acciones, no donde no las tiene. Vamos a pedir desde el Valencia a la Fundación que sea quien lidere este proyecto“.

Con su baño de masas Amadeo Salvo ha lanzado un órdago. Es un movimiento de ajedrez que deja en jaque al rival, pero a coste de dejar tu reina desprotegida. Una última jugada. Todo o nada. Ya no existen medias tintas en esta batalla que ahora oscila entre dos extremos irreconciliables: el sentimiento impulsivo del aficionado y el cálculo frío y matemático de Bankia. Ambos obligados a encontrar un punto en común por culpa de una mala gestión que viene desde lejos y han heredado Salvo y Goirigolzarri hasta convertirse en enemigos por convergencia. Este extremismo conduce a un callejón sin salida en el que Bankia está presionado, obligado a mover ficha, mientras que Salvo se ha arrinconado a sí mismo, sin posibilidad de huida y con el único rédito del apoyo de la afición.

A día de hoy es imposible que Bankia venda el Valencia puesto que nadie puede vender lo que no es suyo.

Ahora hay que definir el escenario en el que se va a librar la batalla final. Lo primero es detectar las verdades y mentiras de esta retórica bélica. ¿Quién vende el Valencia? Visto lo visto, la respuesta que surge por acto reflejo es Bankia, pero no es la correcta. Bankia no está en disposición de vender el Valencia y menos de hacerlo a sus espaldas, pese a que esa parece ser su intención. Las acciones están en poder de la Fundación del Valencia y, por lo tanto, es ella quien debe dar su aprobación al comprador. Bankia puede realizar todo el casting de inversores que le plazca, pero en ningún momento está capacitado para cerrar la operación. Siempre debería acudir a la Fundación con su elección final y ésta decidiría si vende o no. A día de hoy es imposible que Bankia venda el Valencia puesto que nadie puede vender lo que no es suyo.

Amadeo SalvoLo mismo sucede con Salvo. Por mucho que le satisfaga la oferta de Peter Lim  no puede aceptar la oferta. El único modo en el que Bankia podría vender el Valencia requiere de un largo periodo de tiempo, con paso por juzgados incluido. Debería recurrir al procedimiento previsto en los artículos 1872 y siguientes del Código Civil, en cuyo caso se procedería a realizar una Subasta por vía notarial celebrándose una primera subasta en la que el tipo sería el valor unitario de cada acción, la segunda con una rebaja del 25 %. Sólo si esta quedase desierta, Bankia podría adjudicárselas dando carta de pago de la totalidad del crédito.  Lo que sí podría hacer Bankia sería vender la deuda, con lo que cambiaría el acreedor pero la situación continuaría siendo la misma para el Valencia.

Peter Lim, TPG y los propietarios del PSG son los mejor colocados para comprar el Valencia.

Sin embargo, esa opción parece poco viable puesto que de ser así Bankia perdería su única fuerza de presión. Actualmente, si la Fundación del Valencia decide vender sus acciones al verse ahogada por la deuda contraída, se encontraría con la pignoración de dichas acciones a favor de Bankia. La entidad bancaria cuenta a su favor con una prenda de primer rango. Por lo tanto, debería consentir la venta para liberar las acciones del gravamen pignoraticio en caso de que la Fundación iniciara el proceso de venta. Así pues, ambos se tienen atados de pies y manos mútuamente. Una situación de  resolución complicada.

La siguiente duda que surge es la identidad del comprador. ¿Quién quiere comprar el Valencia? De momento sólo uno de los posibles inversores tiene nombre y apellidos. Se trata de Peter Lim, la opción de Amadeo Salvo. Lim se haría con el poder del club, mantendría a Salvo en el poder, e inyectaría capital para destinarlo en fichajes. Su promesa es que destinaría 40 millones de euros a reforzar el equipo en el mercado de invierno, aunque parece imposible que se haga con el mando del club antes del 31 de enero. Del resto de aspirantes tan sólo se han escuchado rumores. El casting de Bankia se está realizando en absoluta confidencialidad y la información sobre el mismo se alimenta de filtración y siglas. TPG (Texas Pacific Group, un fondo de inversiones estadounidense) y QIA (Qatar Investment Authority, propietaria del PSG) son los mejor colocados por este lado. En cualquier caso, se avecina un largo proceso sin solución en el horizonte. La guerra ha comenzado y, como en toda guerra, será complicado que uno de los dos bandos resulte ganador sin perder más de lo deseado.

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