Histórico
8 enero 2014Francisco Ortí

Liverpool: Luis Suárez, la impulsividad del corazón

Groninga es una ciudad que se encuentra al norte, muy al norte, de los Países Bajos y con un marcado carácter estudiantil. Luis Suárez no tenía ni idea de ello. El equipo de la ciudad es el FC Groningen, un club humilde, con escaso peso histórico en el país y acostumbrado a sobrevivir en la zona tibia de la Eredivisie. Su palmarés carece de títulos importantes, apenas ha competido en Europa y le basta con mantener la categoría temporada tras temporada. Luis Suárez tampoco sabía nada de esto. Lo cierto es que ni lo sabía, ni le interesaba saberlo. Cuando escuchó por primera vez el nombre del FC Groningen tan sólo le importó una cosa: estaba en Europa. Y por ello no se lo pensó dos veces cuando el conjunto holandés le puso una oferta de contrato sobre la mesa. La firmó con los ojos cerrados. No llegaba a un club importante, tampoco a una de las mejores ligas mundo, ni la oferta económica era demasiado buena, pero su fichaje por el Groningen le permitía mudarse a Europa, cumpliendo con el objetivo que se había marcado un año antes su vida había sufrido un cambio radical.

En aquel momento (2006), Luis Suárez apenas tenía 19 años y el culpable de su insensato deseo por cruzar el Océano Atlántico no era su ambición deportiva, sino el amor. Ese amor se llamaba Sofia Balbi. Nacido en Salto, pero criado en Montevideo, Luis Suárez tuvo una infancia tan problemática como humilde. Con siete hermanos y un padre ausente que les abandonó a los siete años, el dinero y la comida eran escasos. “Éramos de clase baja. Nunca tuve la posibilidad de elegir una zapatillas, por ejemplo. Mi madre hizo todo lo posible y lo imposible para que tuviéramos lo que queríamos. No siempre era posible, pero se lo agradecía todos los días”, recuerda el delantero uruguayo. Sin embargo, los problemas en casa pronto afectaron también a su vida social. Luis Suárez frecuentaba malas compañías, contrajo vicios peligrosos y perdió el norte. “No estaba en el camino correcto. Salía de noche, no me gustaba estudiar y no me esforzaba en el fútbol. Había personas a mi alrededor que eran una mala influencia“, reconoce ahora. Estuvo cerca de perderse por el camino, pero entonces su camino se cruzó con el de Sofia Balbi y su vida cambió para siempre.

Mi felicidad no podía ser completa sin Sofía. Mantuvimos una relación a distancia durante un año. A pesar de todo no podía renunciar a nuestra relación y cuando recibí una llamada para jugar en Europa no me lo pensé dos veces”

Ella me dio mucha confianza -afirma Luis Suárez- y me ayudó a creer en mí mismo. Me marcó el camino para hacer la transición entre el fútbol amateur y el profesional“. Luis Suárez tenía quince y se enamoró de ella de manera instantánea. Sofia Balbi se convirtió en su brújula. “Recuerdo haber descubierto alguna vez a Luis recogiendo monedas en la calle para poder comprarle un regalo a Sofía, quien ahora es su mujer. Estaba completamente enamorado“, relata Wilson Pirez, un ojeador que trabaja para Nacional de Montevideo y descubrió al ahora delantero del Liverpool cuando tenía nueve años y militaba en el Urreta. “Mentalmente no estaba preparado para ser futbolista, pero el haber pasado una infancia tan duro le había tener un hambre de éxito tan grande que se compensaban sus defectos y Sofía le marcó el camino“, explica Pirez. La vida sonreía a Luis Suárez. Estaba enamorado y las cosas en el fútbol le iban realmente bien, llegando a debutar con el primer equipo de Nacional de Montevideo y jugando incluso partidos de Copa Libertadores. Pero todo se volvería a torcer cuando Sofía tuvo que abandonar Uruguay para marcharse con su familia a Barcelona.

Sin Sofía Luis Suárez no era feliz, pese a que estaba comenzando a convertirse en un ídolo de Nacional. Con la mayoría de edad recién cumplida lideró a Nacional de Montevideo a proclamarse campeón del país marcando en los dos partidos de la final contra el Rocha FC, brillaba en los derbis ante Defensor y se ganó a toda la hinchada. “Era un auténtico ídolo“, recuerda Gustavo Bueno, quien le entrenara en Nacional. Pese a todo, Luis Suárez no podía ser feliz. “Mi felicidad no podía ser completa sin Sofía. Mantuvimos una relación a distancia durante un año. A pesar de todo no podía renunciar a nuestra relación y cuando recibí una llamada para jugar en Europa no me lo pensé dos veces”, cuenta el uruguayoEsa llamada era del Groningen. Con el Ajax dominando el mercado del norte de Europa y el PSV Eindhoven cazando talentos en Brasil, el Groningen buscaba otros mercados para explotar y apostó por Uruguay. Tras fichar a Bruno Silva del Danubio en 2005, escudriñaron el país para encontrar otra promesa interesante. Luis Suárez se convirtió en el objetivo y el club holandés envió un emisario para observarlo en directo. El informe que éste realizó para el club era tan escueto como concreto: “Fichad a Luis Suárez”. Y lo hicieron. El Groningen pagó 800.000 euros para hacerse con los servicios de un prometedor delantero uruguayo al que nadie conocía en el fútbol europeo.

Así desembarcaba Luis Suárez para reencontrarse con su amada, pero cuando llegó a los Países Bajos descubrió una dolorosa verdad. Groninga no estaba tan cerca de Barcelona como creía, ni resultaba fácil encontrarse con Sofía. Estaba en Europa, pero continuaba sin ser feliz. Sus inicios, por lo tanto, fueron muy complicados. Estaba solo en un país que desconocía, no hablaba el idioma y apenas tenía minutos. No lograba adaptarse a su nueva vida y Ron Jans, su entrenador en el Groningen, le hizo jugar con los suplentes. Fue muy difícil para él al principio. Estaba pasado de peso y se ponía muy ansioso por la falta de minutos, recuerda el técnico holandés.  Los nervios desataron el lado oscuro de Luis Suárez que se ha podido ver en la Premier League con los episodios vividos con Patrice Evra y Branislav Ivanovic. El uruguayo se enfrentaba a los árbitros, se peleaba a su entrenador públicamente y en todo momento dejaba claro que no estaba cómodo en Holanda. Era irascible y explotaba por cualquier circunstancia.

Su carrera corría peligro, pero apareció otra vez Sofía y todo cambió. Ella se mudó con él a Holanda y su rendimiento mejoró de manera notable. Luis Suárez pasó de estar relegado en el equipo reserva y mendigar minutos con el primer equipo a convertirse en el ídolo de la grada. Acabó la temporada marcando 15 goles en 37 partidos disputados entre todas competiciones y protagonizando tardes míticas como la que se vivió contra el Vitesse. El Groningen perdía por 3-1 contra el conjunto de Arnhem cuando Luis Suárez saltó al campo. El partido terminó con victoria por 4-3 para el Groningen y Luis Suárez había marcado dos goles. Aquella tarde fue en la que el delantero uruguayo explotó definitivamente y se dio a conocer al fútbol europeo. Apenas necesitó una temporada en el Groningen para que el Ajax de Amstérdam acabara pagando por él 7,5 millones de euros en un traspaso marcado por la polémica. En Ámsterdam terminaría de convertirse en estrella y es en Liverpool donde se ha consagrado como crack mundial, pero fue en el humilde Groningen donde dio los primeros pasos un futbolista que arriesgó su carrera por amor.

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