Histórico
6 enero 2014Fran Alameda

Juventus: El Mago fue Arturo Vidal

Vidal - Juventus 2014

A la hora en que las cabalgatas dignaron de acabar el lanzamiento de caramelos a cabezas ajenas, salió el rey mago al césped. Es cierto que no se corresponde al arquetipo sonriente y amable de Oriente, pero iba a acabar la noche regalando una victoria y más de medio Scudetto, que viene a ser lo contrario a salir de fiesta con amigos y acabar casado y con hijos. Arturo Vidal es un centrocampista magnífico de estos que llamamos todocampista por abarcarlo todo.

Rudi García quiso dominar el partido con su planteamiento. Durante la primera parte, siendo más o menos benevolentes con la Roma, su idea original dominó el encuentro negando los aspectos estructurales de la Juventus: sus centrales estaban presionados para salir; Pirlo, ahogado, y Llorente, por ende, lejos del área. Pero hay cuatro jugadores que dominan los partidos en la versión óptima de la Juve de conte: carrileros e interiores. En cuanto Lichsteiner y Asamoah apoyaron a Vidal y Pogba para generar por fuera y en vertical, la Juve se sintió dominadora. Y darle permiso a los interiores de la Juve es la muerte más perfecta y señorial que hoy se puede tener en el fúbol. Como cederle tres contragolpes al Madrid o mecer el balón delante del centrodelcampo del Atleti de Simeone. Una derrota orgullosa, se diría, como las del Rayo contra el Barça.

Anoche la Juve fue ese líder utópico, alejado de la realidad mundana, posicionado por encima del bien y del mal, que sentencia una liga jugando mejor, peor e igual que su rival. Un equipo cómodo en el dominio con y sin balón del rival. No sufría. Es más, en los adentros de Conte, sediento por que su equipo perfeccione distintos registros para adecuarse a contextos variados, sonreía. “Míralos, dominados pero sonrientes. Como mi melena”, me imagino diciéndose a sí mismo. Él sabe que tiene también a Tévez. Y a Arturo Vidal, que a día de hoy, en Italia, significa jugador con doce, si no con trece. El tipo, desde una intensidad que se deshace por su piel en formato sudor, gana partidos cuanto más mezcladas parezcan las fases de un partido. Resuelve en las dos áreas, roba en cualquier parte y martillea cada fallo rival. No para de correr. Como Gervinho, pero con sentido.

La victoria bianchonera significa sublimidad escondida tras la bala europea que resultó de fogueo. A la Juve no le vale el Scudetto, pero el Scudetto le es necesario. No significa demasiado ganarlo, pero significa todo perderlo. En definitiva, exhibió como, desde un notable poderío colectivo, vuelve a tener al mejor. Otrora Pirlo, Del Piero, Zidane o Platini. Ahora, Arturo Vidal, el Mago en una noche de Reyes.

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