Histórico
30 enero 2014Andrés Cabrera Quintero

Feyenoord: Graziano Pellè, la estrella del escudo

Pellé - Feyenoord

No es fácil explicarlo con palabras. Tras mucho tiempo de meditación he llegado a tan básica conclusión; la que más se ajusta a la realidad, por otro lado. La Eredivisie. Un campeonato que atrae a los seguidores del fútbol internacional, pese a su notable retroceso en la calidad media de los conjuntos holandeses. Tiene ese ‘algo’ inexplicable que cautiva, ese encanto futbolístico que no se encuentra en otros lados. Las conjeturas sobre esta atracción son muchas, quizás la juventud de promesas europeas, mezcladas con la aureola de grandeza pasada de su fútbol y aderezadas de la mejor forma con la vistosidad ofensiva del campeonato, dando como resultado este cóctel que cautiva.

Tres clubes destacan especialmente en el campeonato holandés, los tres grandes históricos, Ajax, PSV y Feyenoord. La eclosión de clubes con gloria relativamente moderna, como Twente, AZ o el nuevo rico, el Vitesse de Merab Jordania (amigo de Abramovich), no ha conseguido hacer sombra a los tres grandes. Los tres han decaído en su identidad histórica, pero uno especialmente, el Feyenoord de Rotterdam, el cual con Koeman está recuperando, paso a paso, terreno para hacer honor a su escudo. Dentro del plantel feyenorder hay un hombre que destaca por encima del resto, un futbolista que pese a no triunfar en Italia, es puntero en Holanda. Graziano Pellè, la estrella del escudo.

Graziano Pellè pasó durante años por clubes terciarios y secundarios de la Serie A sin aclimatarse a ningún contexto. Su estilo no casó con su propio país y la aparición holandesa rescató su carrera

Desde muy pequeño comenzó a destacar, jugando con el Copertino, un club con sede a 15 km del pueblo de Graziano, distancia que recorría puntualmente para formarse. Permaneció allí hasta los 16 años, cuando el Lecce le incorporó a sus filas. En el primavera de aquel equipo ganó una Coppa y dos Scudettos. Los focos y aplausos de pequeñas obras ya los tenía ganados, ahora tocaba levantar el telón en grandes escenarios. En 2003 y con Delio Rossi como técnico giallorossi, Graziano Pellè sube a la primera escuadra del Lecce. Como es normal, debido a su juventud, sale cedido al poco tiempo. Catania se convierte en su primer destino fuera de la región de Apulia. Tras su vuelta de Sicilia, vuelve a jugar unos pocos partidos con el Lecce, el cual vuelve a cederle de forma consecutiva a Crotone y Cesena. Los periplos algo infructuosos por Italia ya empezaban a evocar un camino decadente. Cuando apareció Holanda, corría el año 2007 y el AZ Alkmaar de Van Gaal se interesó por este jugar de 22 años que venía de hacer una buena campaña en la Serie B. El Lecce aceptó in situ el traspaso por 6 millones.

Pellé - ParmaA priori, el fútbol holandés se podía ajustar a las cualidades del delantero italiano, unas defensas precarias, combinadas con su brega en posiciones de peligro podían dar un resultado explosivo. Su primera temporada en la que solo hizo 3 goles en 27 juegos, era justificable por el periodo de adaptación. En la segunda campaña se esperaba su explosión, pero no fue así. Su equipo se proclamó campeón de Holanda, pero Pellè fue irrelevante en el torneo. Mientras su compañero de equipo, El Hamdaoui acaparaba todos los focos haciendo 23 goles, él solo podía ayudar con tres. La confianza del equipo neerlandés se iba mermando, hasta que en 2011 y con tan solo 14 goles en 78 encuentros en la Eredivisie, el AZ se deshacía de Pellè, vendiéndole al Parma por 4 veces menos de lo que habían pagado por él. Negocio nefasto para el AZ. La dinámica catastrofista de Graziano parecía no tener fin, tras media temporada en el Parma, el club crociati decide cederle a la Sampdoria, la cual lucha por ascender a la primera italiana. Con 26 años volvía al segundo escalón italiano, su camino iba abocado a la de actor secundario, que pasa por las obras sin pena, ni gloria, un jugador ni elogiado, ni criticado, pero siempre tras los focos. En la Samp, tomó protagonismo y ayudó al retorno del equipo genovés a Serie A. Había algo de luz, entre tantas tinieblas.

Era el verano de 2012, la Nazionale venía de hacer un buen torneo en la Eurocopa de Ucrania y Polonia, había sido subcampeona. Nunca había conseguido, enfundarse la camiseta de la selección absoluta, era algo utópico para este delantero a todas luces mediocre, que preparaba la pretemporada con el Parma. Los seis meses con la Sampdoria le habían servido para confiar en sí mismo, para creer que podía triunfar en la primera división de una gran liga. Mientras preparaba la segunda jornada, llegó una oferta del Feyenoord, nuevamente Holanda se cruzaba en su camino. El recuerdo de aquel campeonato no era especialmente boyante, pero Graziano decidió arriesgar, uno de los grandes holandeses le quería, el papel para esa función no se ofrece todos los días. La prensa neerlandesa no esperaba nada grandioso, sobre todo porque su club necesitaba algo a lo que aferrarse tras la marcha de Guidetti. Graziano era apuesta de Koeman. Los goles fueron acallándo dudas. En 29 encuentros con el equipo de Rotterdam, Pellè hizo 27 goles, casi el doble de los que había hecho en cuatro temporadas con el AZ. La cara de los dirigentes del equipo de Alkmaar debía ser un poema. La importancia del delantero fue tal, que marcó en 20 encuentros de la Eredivisie, siendo vital en la consecución de la tercera plaza. 

Nunca hubiera imaginado Pellè que su regreso a la eredivisie con el Feyenoord le sirviera para conquistar a una de las aficiones más poderosas del mundo y que su nombre sea tenido en cuenta por Cesare Prandelli

Con un peinado que evoca a actores italianos de mitad de siglo pasado, con una porte propia de quien se siente protagonista, Graziano encaraba su segunda campaña en el Feyenoord, debía consagrarse en las más altas alcurnias del fútbol. Ahora tras 18 jornadas y 15 goles a sus espaldas puede decir que es protagonista, que ha escalado desde el fango para hacerse un hueco en este mundillo. Que en 44 partidos con el Feyenoord en Eredivisie ha hecho 41 goles, más que en toda su trayectoria profesional anterior junta. Una estrella de fama tardía, pero con una vitalidad jovial. Ahora es el delantero más en forma del fútbol holandés, el recelo de críticos oportunos. Un hombre que incluso llama a las puertas de Prandelli, ya no existen topes, para este futbolista lanzado, para este jugador que se sabe la estrella del escudo del Feyenoord. Un jugador que alcanzó la fama porque estaba predestinada.

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