Histórico
20 enero 2014Jose David López

Everton: Roberto Martínez y la ‘Herencia Moyes’

Moyes - roberto Martínez

Theo Kelly no se veía apuesto ante el espejo. Revisaba una vez tras otra su peinado, masajeaba cuidadosamente la última gota de crema del bote y apretaba el dosificador de aquella colonia con la que una noche (de tantas) había logrado enamorar a una mujer. La camiseta no le convencía, los cuellos le parecían muy firmes y la plancha quizás no había sido la adecuada. Algo fallaba. Algo creaba ansiedad en el recién elegido como entrenador del Everton que, allá por 1938, estrenaba esta faceta en su entidad tras años donde miembro de la junta directiva asumían ese cargo de manera semi-profesional (con buenos resultados ya en forma de títulos). Theo, que antes había sido la cabeza más visible de la secretaría, era muy ambicioso, hasta el punto que muchos le criticaron haber realizado prácticas poco éticas para ganarse apoyos en su camino hacia la toma de decisiones. Sentía el club, era un hincha más y estaba dispuesto a llevarse por delante a cualquiera que osara poner en duda su amor por los colores evertonians.

Kelly no triunfaría por sus decisiones técnicas. Nunca entraría con el pie acertado al banquillo. Dos temporadas sin equilibrio, resultados  por debajo de lo esperado y polémicas con sus estrellas, le hicieron recular. Dolido, comprendió que su verdadera capacidad y aquello que podría favorecer de por vida al club, era su enorme habilidad administrativa (dejó el club en un mejor estado financiero) y, sobre todo, creativa. Ese espejo mañanero convertido en verdugo de su rostro, fue un día el trampolín ideal para sus ideas. Lo que le fallaba era… una corbata. Meses después, su idea se transformó. Color Blue, una cresta, el reconocible Prince Rupert’s Tower y dos laureles, acompañados de una cita hasta hoy emblemática: “Cero Satis Nisi óptimo” (“Sólo lo mejor es suficientemente bueno”). Hoy, el club se ha renovado por completo. El escudo mantiene la esencia inventada por Kelly. El fútbol mantiene la esencia inventada por David Moyes. Se puede limpiar, renovar y rediseñar, pero este nuevo Everton de Roberto Martínez, sigue siendo en base e identidad, el de Kelly y el de David Moyes. Cuestión de herencia…

El mejor Everton de la historia aprovecha las ideas y sabiduría colectiva de Roberto Martínez bajo la esencia de un David Moyes que nutrió durante más de una década un club otrora comparsa y débil

El entrenador español se ha encontrado el contexto más favorable en la historia del club, que por vez primera en toda su historia, ha logrado afrontar un verano con varios frentes de mercado abiertos para mejorar su plantilla. David Moyes se marchó tras once años de trabajo silencioso, humilde, estricto y gratamente competitivo hasta el punto de ser capaz de amenazar en la clasificación al otrora ‘Top 4’, asomarse a una previa de Champions League y ser siempre un habitual enemigo incómodo para los grandes favoritos de la Premier. Un trabajo impecable, logrando unos valores que le dieron identidad y de valoraciones impagables desde el punto de vista global. La realidad del Everton al que llegó en su día el escocés, allá por 2002, era mucho más áspera. Luchador y bregador a raudales, pero con la única meta de la salvación para seguir disfrutando otro año más del Merseyside Derby sin sufrir los desprecios de un hermano mayor convertido en gigante (el vecino Liverpool, con el que comparte barrio y una enemistad futbolística brutal).

Moyes - Roberto Martínez

Una labor de larga duración con moldes adecuados y adaptados a las peticiones de Moyes. El míster afrontó en su momento la situación, convencido de que su segunda oportunidad en los banquillos era un escaparate muy interesante, aunque lejos del elitismo que imaginó. El mercado de su equipo se movía a su llegada en torno a jugadores como el chino Tie Li, el guerrillero Lee Carsley o un Beckham (Rodrigo) que nada tenía que ver con David sino con algún agente brasileño muy avispado. Solo su dedicación, compromiso, acierto y manejo de situaciones, le permitió primero ganarse apoyos de la directiva y más tarde de la afición, que nunca olvidará quién ha sido el gran benefactor de lo que hoy es el Everton. Ese equipo que Moyes moldeó según sus doctrinas y que solo pudo crear en base a una estudiada línea de finanzas donde la directiva le frenaba el 90% de los movimientos sin haber vendido antes a la estrella de esa campaña. Así salieron del club Rooney, Gravesen, Lescott, Jonhson, Yakubu, Arteta o Rodwell. Así pasó 4 años (lo sé porque he trabajado con los Toffees más de una vez en temas de scout) pidiendo un delantero centro que nunca llegaba. Así cosía con hilos pinos pequeños ‘parches’ para mejorar determinadas demarcaciones o roles de los que su plantilla adolecía. Sudó por cada euro de inversión. Tanto, que incluso corrió por los aeropuertos con los papeles de fichajes en la mano (lo contamos con el traspaso de Fellaini).

Hoy el Everton lucha por meter la cabeza en la próxima Champions League en un reto que, con muchas menos bases, logró Moyes hace muchos años. Ahora, además, el estilo invita a que, conseguirlo, no sea milagroso

Ross Barkley - EvertonA su marcha, dejó un club saneado en cuentas. El último regalo fue precisamente pagar 40 millones de euros por Fellaini, arreglando así el mercado de este curso y abriendo la billetera como nunca para el nuevo proyecto). Pero sobre todo, ha dejado una identidad deportiva, un vestuario con hambre, lucha infinita en su adn y una encomiable apuesta por la alegría a base de intensidad. “Faltará calidad y talento (cada vez menos), pero nunca podrá faltarnos convicción”. Ese lema que tantas veces repitió a sus hombres el escocés, ese lema que tantas veces escucharon sus jugadores, es el que ahora no tiene que volver a repetir en esencia Roberto Martínez. El entrenador español, que tras su gran labor en Wigan afronta el primer gran reto de élite en su creciente carrera, ha encontrado un club formado con orden, profesionalidad y determinación en cada detalle pero, a su vez, con la misma esencia del humilde que tiene que seguir luchando en cada metro para no caer en el olvido.

Esa base la permite tener una columna competitiva (que además une al vestuario) ya creada en torno a Howard-Jagielka-Baines-Osman-Pienaar, dos canteranos crecientes Coleman-Barkley para mantener la raíz del evertonians de calle y dinero como nunca gracias al Post Fellaini, que ha permitido el gasto más importante de su historia con McCarthy (más de 15 millones) o Koné (7 millones) y lograr cesiones de interés pleno como Lukaku-Barry-Deulofeu. Hoy, esta plantilla está capacitada para seguir compitiendo como antes, para seguir sorprendiendo a los gigantes como antes y para pensar en incomodar a cualquier como antes. Pero además, tiene más solvencia financiera que antes y una garra renovada por iniciar un proyecto que estimula. Un reto que atrapa y buscará su premio. Roberto sabe que gran parte del trabajo ya está desarrollado adecuadamente. Roberto sabe que cuenta con la ‘Herencia Moyes’.

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